20.2.14

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Tercera Parte)


 No es intención de este artículo realizar una completa descripción de ese conflicto bélico, del cual existen numerosos trabajos publicados, algunos de ellos de relevante validez por sus sólidas fundamentaciones documentales, a los cuales podrán remitirse quienes necesiten ampliaciones o profundizaciones al respecto.


 El 2 de abril de 1982 se produjo el operativo militar de recuperación de los archipiélagos australes por parte de las Fuerzas Armadas de Argentina. Desde lo estrictamente militar, el operativo puede ser calificado de impecable, pues fue rápido, preciso, y de acuerdo a las órdenes previas, no se ocasionaron bajas en las tropas británicas. El único fallecido ese día, lamentablemente, fue un oficial de la Armada Argentina, hecho acaecido al reducirse la pequeña guarnición británica existente en Las Malvinas. También fue destacable, que durante los dos meses y medio que duró la permanencia de las fuerzas argentinas en Malvinas, no se registró ningún ataque o agresión a los pobladores ni ningún acto de saqueo o violencia contra civiles. No solo las órdenes al respecto fueron muy estrictas, sino que se partió del hecho fáctico que se estaba recuperando suelo patrio, por lo que esos pobladores habitan jurisdicción argentina, y como tales deben ser respetados.

 El caso es que una vez completada la recuperación de los archipiélagos, en particular el de Malvinas, quedó demostrada en los hechos la falta total de un correcto análisis geopolítico, por parte de las cúpulas cívico – militares, que habían usurpado el poder en 1976, y aún permanecían en él, pese al desgaste que en ese momento soportaban, fruto no solo del régimen tiránico imperante, sino por haber apoyado un plan de gobierno crudamente neoliberal, dictado desde los centros del poder financiero mundial, con desastrosas consecuencias económicas y sociales para Argentina.

 Esas cúpulas cívico – militares, partían de la presunción –presentada hasta con arrogante altanería- de considerarse “aliados” de EEUU, por lo que supusieron que la potencia del norte sería neutral, o que al menos buscaría sinceramente un acuerdo pacífico al diferendo, que los hechos encaminaban clara e irremisiblemente a una guerra.

 Gruesos errores de interpretación de esas cúpulas usurpadoras del poder argentino, pues por haber prestado la colaboración en operativos de contrainsurgencia y guerra sucia en Centroamérica, y por ser demostradamente anticomunistas, creían haber alcanzado el estatus de “aliado” de la mega potencia, siendo que en realidad jugaron el papel de dóciles marionetas descartables a la primera oportunidad, y el conflicto del Atlántico Sur era precisamente eso.

 Tremenda ignorancia histórica y geopolítica, imperdonable tanto en las cúpulas militares como en los civiles asociados al gobierno argentino del “proceso” (el del golpe de Estado de 1976); pues un mínimo análisis bien fundamentado muestra las sólidas y viejas alianzas de EEUU con Gran Bretaña, no solo por haber luchado juntos y en estrecha colaboración en las dos grandes guerras mundiales, sino por la sumatoria de actos y hechos coincidentes en los manejos de los resortes del Poder Mundial, ya desde fines del siglo XIX, en forma continuada hasta hoy.


 Gran Bretaña puso el marcha su operativo bélico, con un gigantesco convoy, que incluyó varios submarinos nucleares y dos portaviones, contando con los respaldos del Commonwealth (la Comunidad Británica de Naciones) –por caso Nueva Zelandia sumó una fragata-, de la OTAN, y sobre todo muy activamente de EEUU, que en la Isla Ascensión (en medio del Atlántico) abasteció ampliamente de pertrechos bélicos de última generación, como los misiles aire – aire con los que equiparon a los cazas Harrier. Y es conocido que EEUU suministró amplia logística e información satelital y de aviones espías de alto rango de vuelo.

 Argentina, encadenada por autoasumidas limitaciones ideológicas, habría desechado o no buscado pertrechos o asistencia en países del entonces bloque comunista -¡las confusiones de los colonizados mentales, que priorizan “al sistema” antes que La Patria!-. Por caso, circuló la firme versión que Cuba habría ofrecido tropas bien entrenadas y pertrechadas, sin condicionamientos, y seguramente se habría podido reforzar convenientemente la Fuerza Aérea, que hizo esfuerzos notables con material volante mayormente anticuado.

 Hubo manifestaciones populares y voluntarios que se ofrecieron a luchar, en casi todos los países de Iberoamérica. Pero particularmente con Perú y Venezuela los argentinos tenemos una enorme deuda de gratitud, por los amplios apoyos recibidos. Lo mismo puede decirse de la Libia de Gadafi, que envió varias toneladas de pertrechos muy modernos, la mayor parte de los cuales ni habría sido usado, posiblemente por carencias de entrenamiento y problemas logísticos en Malvinas.

 Así las cosas, el balance del poder nos era muy desfavorable a los argentinos, sobre todo con la carga de los condicionamientos ideológicos, fruto de la colonización cultural de las cúpulas gobernantes adocenadas.

 Cabe expresar que el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pasó a ser letra muerta a partir de su clara violación por parte de EEUU y Canadá básicamente, que vetaron todo apoyo a Argentina. Dicho tratado era otro de los engendros frutos de la Guerra Fría, que fue usado para el bloqueo a Cuba, la invasión a Santo Domingo y otros fines similares, siempre “en defensa del mundo libre, occidental y cristiano”, pese a ser todo eso una gigantesca falacia, ni libre, ni circunscripto a Occidente ni de valores cristianos.

 Por otra parte, debe enfatizarse que pese a lo impopular de la Junta de Comandantes usurpadora del poder en Argentina, la reconquista de las islas tuvo enorme apoyo popular, pues es sin duda una Causa Nacional de muy larga data.

 Las acciones bélicas en gran escala se iniciaron el 1 de mayo de 1982, al arribar el convoy agresor a inmediaciones de Malvinas, con el prolegómeno de algunos breves enfrentamientos en Las Georgias del Sur, poco antes. La breve pero intensa guerra duró hasta el 14 de junio de 1982.

 Los agresores colonialistas evaluaron también atacar a Argentina en el continente, y un helicóptero británico se destruyó en el sur de Chile, cerca de la frontera argentina, en un presunto operativo comando abortado.

 El desgaste sufrido por ambos bandos fue considerable, y solo mucho después se supo que los enconados ataques británicos de los últimos días, eran consecuencia que estaban usando los últimos recursos disponibles en el escenario de guerra, pues varios transportes, sobre todo el Atlantic Conveyor, habían sido hundidos por los aviones argentinos, y los suministros escaseaban del lado británico, además que el grueso de la flota de guerra estaba en muy mal estado. Por algo la flota agresora no fue presentada en las islas, al producirse la rendición argentina.

 Allí la inteligencia británica exhibió la cifra “políticamente correcta” de las bajas oficialmente reconocidas a consecuencia de la guerra: Gran Bretaña 255 muertos y 775 heridos, Argentina 649 muertos y 1068 heridos.

 Las cifras de Argentina son reales, mientras que las británicas con claramente falseadas, por algo ocultaron la información como secreto de Estado por largo tiempo.


 Analistas serios y muy bien documentados, estiman las bajas británicas en un mínimo de 1029 muertos, existiendo detalles de eso en función de los combates y de los navíos y aeronaves destruidos y dañados de las fuerzas invasoras colonialistas. Muy posiblemente soportaron más de 1250 bajas.


 Treinta y un barcos británicos suman los hundidos, más los averiados y fuera de combate. Reconocieron ocho hundimientos, pero muy probablemente el portaaviones Invincible –atacado certeramente por la Fuerza Aérea Argentina- fue hundido, y reemplazado de urgencia para ocultarse el hundimiento –por motivos políticos- por otro viejo buque similar que iba camino al desguace.

 Cuarenta y cinco aeronaves británicas fueron destruidas en combate, además de varias perdidas en accidentes, y un número no precisado enviado al mar en las bodegas del gigantesco carguero Atlantic Conveyor.

 Según una película documental británica posterior a la guerra, solo mantenían operativo un escuadrón de cazas Harrier…¿que pasó con los demás?


 Con semejante nivel de daños soportados por los invasores británicos, además de los combates y bombardeos en tierra, ¿tiene lógica la cifra “oficial” de bajas de sus fuerzas? ¡Sin duda no!


 Seguramente no incluyeron tampoco las bajas de los mercenarios gurjas, y de los tripulantes chinos, embarcados de urgencia en Hong Kong.


 El altivo orgullo imperial no podía reconocer el enorme castigo recibido de un país del tercer mundo.

 Dadas las claras amenazas de arrojar bombas atómicas sobre algunas importantes ciudades argentinas, el papa Juan Pablo II viajó de urgencia a Argentina para tramitar nuestra rápida rendición.

 Por otra parte, según testimonios recogidos de oficiales de las FFAA argentinas, posteriormente a la guerra, militares norteamericanos reconocieron que tenían instrucciones de intervenir directamente, si los británicos hubiesen sido derrotados en los combates finales en Malvinas.

 Resultan claros y contundentes los apoyos a la postura argentina por la disputa de los tres archipiélagos australes, tanto en los organismos regionales de Íbero América y El Caribe, como en las asociaciones de los países antes agrupados como los No Alineados, de los cuales posiblemente la agrupación actual más representativa es el G-77 Más China. Incluso en la ONU la posición argentina recibe adhesiones, las que quedan neutralizadas por el poder de veto de Gran Bretaña y de EEUU en el Consejo de Seguridad.

 No solo debe considerarse la muy irritante situación de sostenimiento totalmente anacrónico del estatus colonial, en la cual persiste tozudamente la vieja potencia imperial, ni tampoco la cuestión de focalizarse exclusivamente en las legítimas reivindicaciones de Argentina de parte de su patrimonio territorial usurpado por la fuerza. Cobran especial y creciente relevancia los factores de gran importancia geopolítica que están en juego, los que sin duda constituyen la motivación principal por la cual Gran Bretaña persiste en pretender desconocer las sólidas bases históricas, geográficas y políticas que sustentan la postura argentina, con la solidaridad de Íberoamérica, El Caribe y diversas naciones del antes llamado Tercer Mundo.

 La disputa por la soberanía de los tres archipiélagos involucra las enormes riquezas pesqueras, petrolíferas y posiblemente mineralíferas del Atlántico Sur; y sus proyecciones muestran su importancia en la disputa por la soberanía de extensas porciones antárticas, reclamadas por Argentina y Chile, también pretendidas por Gran Bretaña (pese a ser un país del Hemisferio Norte, sin vinculación geográfica con La Antártida).

 Además, la presencia británica es una intromisión en el Mar Argentino, el cual se sitúa en la Plataforma continental, dentro de la cual están Las Malvinas.

 Desde allí también se influye en el Estrecho de Magallanes, y el Pasaje de Drake, que son las únicas vinculaciones naturales entre el Atlántico y el Pacífico.

 Por otra parte, desde Malvinas, la agresividad británica amenaza a La Patagonia, extenso territorio en su mayoría argentino, sobre el cual las ONGs británicas (principalmente) y norteamericanas realizan acciones de zapa para promover el racismo ultra indigenista; y pautas de ecología cavernaria, cuyas verdaderas finalidades son mantenernos anclados en el subdesarrollo crónico.

 Puede constatarse que hay mucho en juego, además de la dignidad nacional. Por ello, solo puede ser fruto del desconocimiento, de la superficialidad, o de asumir posturas encubiertas pro británicas, que algunos opinantes tilden de “patriotera” la firme posición argentina al respecto.

 Tan desubicada esa calificación, como tratar de “patrioteras” la resistencia de EEUU a la invasión británica de 1812, la defensa cubana en Bahía de Cochinos, la rebelión de España contra la invasión napoleónica, o la combatividad rusa ante la Operación Barbarroja.

co/as
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

✒ | Carlos Andrés Ortíz. La Voz de Rusia. 


18.2.14

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Segunda Parte)


 En mérito a la brevedad, cabe decir que las Malvinas están en la Plataforma Continental Argentina, a menos de trescientos cincuenta kilómetros del punto más cercano del territorio continental argentino; mientras que se sitúan a catorce mil kilómetros de Gran Bretaña.

 Su usurpación y continuada ocupación es otro de los tantos actos de piratería que el vetusto imperio realizó en su existencia. Un poco más alejados pero claramente en jurisdicción del Mar Argentino o de sus adyacencias, están los otros dos archipiélagos en disputa. Claramente sus usurpaciones forman parte de las evidentes amenazas estratégicas a Sudamérica, de la OTAN, del Commonwealth y de la entente explícita EEUU-Gran Bretaña, aliados en los procesos de neocolonialismo del siglo XXI.

 Quede en claro que no se trata de ningún prejuicio ni menos aún odio, al pueblo británico, el cual merece respeto, como cualquier otro grupo humano, en un contexto de pensamiento fuera de toda connotación racista o discriminativa.

 Resulta muy claro que pese al buen nivel de vida medio existente en Gran Bretaña, la estructura socio política de ese país es fuertemente clasista, estructurada en estratos diferenciados pétreos, discriminando y excluyendo a las grandes mayorías, pues la movilidad social tiene un techo casi infranqueable, muy característico de las sociedades humanas que separan a la gente en nobles y plebeyos, en una estructuración segmentada, como herencia anacrónica post medieval, dieciochesca congelada en el tiempo.
De hecho, el sistema monárquico, mantenido y en parte renacido en Europa, resulta en el mantenimiento de castas ociosas, improductivas y cargadas de injustificables privilegios, que mal pueden considerarse un ejemplo para el mundo.

 Por otra parte, en Gran Bretaña el acceso a la educación superior es restringido por la vía de elevados aranceles, acentuando la estratificación socioeconómica.
Ese tipo de cerrada discriminación era el que padecían los kelpers (isleños malvinenses), siendo notable que por las cerradas pautas culturales impuestas por el anacrónico imperio, esa realidad era mansamente tolerada y aceptada –seguramente sin margen de discrepancia- por esos pobladores, que eran considerados “súbditos británicos de segunda categoría”. En ese contexto semi feudal dieciochescamente monárquico, tiene enorme importancia la valiente actitud de Alejandro Betts, quien enfrentando presiones sociales e incluso familiares, asumió plenamente la ciudadanía argentina, que por derecho le corresponde, pues nació en territorio argentino, nació en Malvinas.

 Con esos condicionamientos culturales, puede entenderse el rechazo a Argentina, manifestado por la población isleña, que es básicamente británica trasplantada a las islas. Pero pueden quedarse tranquilos, pues Argentina es un país tolerante, sin racismos, que integró bien a diferentes contingentes de inmigrantes de muchos orígenes. Cuando esas islas vuelvan a la soberanía argentina –como corresponde-, serán respetados plenamente, podrán vivir en paz, y acceder a los muchos beneficios que la Argentina continental dispensa a todos los habitantes.

 Si bien el colonialismo es de muy vieja data, y en América comenzó desde el descubrimiento formal del continente por parte de los europeos, en 1492; la elevación (¿¡!?) al rango de estatus formal incluso exhibido con aires de grandeza por las potencias que lo practicaban, puede situarse en el siglo XIX, con el punto de máxima exaltación en la Conferencia de Berlín, realizada en 1884/5.

 Básicamente en esa Conferencia, se acordó la repartija de África –como si fuera un simple bien mostrenco, sin importar nada sus pobladores y sus culturas-, entre las varias potencias colonialistas europeas de fines del siglo XIX.

 Ya antes habían logrado subyugar a antiquísimos pueblos y culturas, como los casos de India y China, por citar tal vez los más relevantes pero no los únicos.

 El colonialismo se extendió también por buena parte de Asia; mientras que en Sudamérica el colonialismo financiero – diplomático británico había logrado el dominio pleno, solo sutilmente reforzado por ciertas presencias militares o exhibiciones discretas pero contundentes de su poder naval, por entonces excluyente. El colonialismo cultural era una pieza clave de la estrategia colonial británica en América del Sur y parte del Caribe, y la doctrina económica liberal, sin duda operó como el duro mascarón de proa para forzar el mantenimiento de ese esquema de subordinación real, bajo apariencias de independencias formales.

 En América Central y buena parte del Caribe, la Doctrina del Gran Garrote (Big Stick) resultó ser la transparentación del intervencionismo militar de EEUU en su “patio trasero” próximo; despectiva denominación que luego se amplió a toda Iberoamérica y El Caribe, solo tolerando ciertas presencias colonialistas de Gran Bretaña, Francia y Holanda en ese contexto geográfico.

 Después de promesas de descolonización a escala mundial, rápidamente incumplidas por las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, al cabo de la Segunda Guerra Mundial el proceso de descolonización adquirió por fin fuerza efectiva, con las independencias de nuevas naciones o los resurgimientos de viejos Estados, en un proceso históricamente muy breve, sobre todo entre 1945 y la década del sesenta; continuando en escalas menores en las dos o tres décadas siguientes.

 Pocos enclaves abiertamente coloniales perduraron, siendo uno de ellos el de los tres archipiélagos en disputa en el Atlántico Sur, en los cuales Gran Bretaña mantuvo el anacrónico régimen, pese a los muy fundamentados reclamos de Argentina.

 Claramente, entre 1945 y cerca de fin de siglo, era “políticamente incorrecto” declarar abiertamente posiciones favorables a acciones colonialistas, desarrolladas según la tónica tradicional de las intervenciones armadas directas; pese a lo cual hubo muchas acciones de intervenciones solapadas en otros Estados, pudiendo citarse los sucesivos golpes de Estado en Sudamérica en los años setenta, algunos de ellos con directas pero encubiertas participaciones de la CIA (la inteligencia norteamericana), pero no fueron los únicos casos en el mundo, en esos convulsionados años, los sucesivos y también los anteriores recientes.

 Pero a partir de la Revolución Neoconservadora, personificada en la dupla Reagan–Thatcher, el intervencionismo militar directo y desembozado, amparado por nuevas doctrinas de “ataques preventivos” y de “defensa de la libertad, la democracia, los derechos humanos” y otros eufemismos esgrimidos como justificativos mediáticos, puede considerarse que se dio origen a la era del Neocolonialismo del Siglo XXI. Evidentemente el cuadro de Unipolaridad Excluyente –que algunos vaticinaron como cuadro permanente- al emerger EEUU como la única gran potencia mundial, y contando con la Unión Europea como socio menor casi incondicional, fue el contexto geopolítico global que dio cabida a esa nueva etapa del colonialismo, dentro de la cual están sucediendo muchos hechos de gran trascendencia estratégica mundial.

 Sin duda el mundo se transformó rápidamente en Multipolar, con los roles crecientes de la Potencias Emergentes del BRICS, de los otros Doce Emergentes (dentro de los que está Argentina), además de los cambios en las potencias tradicionales de la troika económica de EEUU, UE y Japón.

 Es por las presiones de la nueva realidad mundial, que Gran Bretaña pretende darle una pseudo apariencia no colonial, intentando crear un Estado prefabricado y falso, fogoneando la supuesta autodeterminación de su población invasora y trasplantada, en Malvinas. Y con ello, no solo proyecta un nuevo Estado tapón, sino darle mayor viabilidad a sus pretensiones de usurpaciones de los territorios antárticos de Argentina y Chile.

 Mientras, realiza constantes acciones de “guerras blandas”, por medio de varias ONGs pseudo ecologistas (como Greenpeace), de “derechos humanos” (una excusa eufemística para desarrollar otras acciones disolventes), y ultra indigenistas (como Mapuche Nation, que se entromete descaradamente en la Patagonia Argentina y la Patagonia Chilena, desde su sede en Bristol, Gran Bretaña).

 Sin duda los ultra indigenistas buscan provocar conflictos y odios de tipo racial, acorde a la vieja usanza británica de “divide y reinarás”.

El informe Shackleton y el informe Rockefeller
 Elaborado por un equipo de especialistas, conducido por Lord Shackleton, el informe fue presentado en 1976. Recomendaba distintas líneas de acciones que juzgó factibles. Entre ellas la pesca –con el puerto isleño como base operativa-, y otras operaciones vinculadas al rico mar continental austral y similares, como cría de salmones y procesamiento de algas. 

 Consideraba una prioridad la extensión del aeropuerto, tanto para uso civil como militar.
No obstante, no recomendaba la actividad petrolera y gasífera, no solo por los problemas técnicos – operativos, sino seguramente por serle muy importante contar con un respaldo en tierra firma, el cual lógicamente Argentina no está dispuesta a dar hasta tanto se resuelva favorablemente el conflicto por la soberanía de los archipiélagos.

 Se asegura que las conclusiones de dicho informe siguen siendo válidas para los entes británicos en la fecha.

 Sin duda constituyó otro paso en las acciones colonialistas británicas en el Atlántico Sur y la Antártida.

 Por su parte, el Informe Rockefeller, finalizado en 1969, fue realizado por Nelson Rockefeller, en la presidencia de Nixon. Analizó los factores que forjan la notable unidad que es Íbero América (también llamada Latinoamérica). Los factores de unidad de nuestros pueblos son tres. Idioma en común (incluyendo al muy similar portugués); historia en común (la cual cuenta con numerosos antecedentes de intentos de unificación); religión en común, siendo el catolicismo la religión mayoritaria, y con fuerte inserción histórica en esta gran región.

 Los ataques en muchos casos sutiles, se dieron en todos los campos, siendo notable la mayor penetración de pautas culturales de violencia y de bajo nivel, por medio de la difusión masiva de series de TV, de películas, así como las distorsiones conceptuales difundidas por distintos medios que operan bajo la batuta de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).

 La historia en común es omitida por los falsificadores de la historia, al estilo del academicismo histórico basado en omisiones y tergiversaciones, que tuvo en Argentina a Bartolomé Mitre como su fundador y principal instigador. Incluso tratan las historias de nuestras fragmentadas naciones como hechos aislados, no como un todo de origen, y acentúan factores de desunión, como guerras y otros hechos conflictivos, incluyendo ciertos prejuicios racistas inculcados con mucha sutileza, y con violencia conceptual y de hecho en los últimos años, en el movimiento ultraindigenista, financiado desde los centros de poder de las potencias anglosajonas, con el entusiasta apoyo de sectores de “izquierdas” pseudo progresistas, divorciados de todo lo vinculado al Pensamiento Nacional.

 La religión en común es un factor no solo espiritual, sino cultural de importancia formidable. Ya en 1912, Theodore Roosevelt (el presidente de la doctrina del Gran Garrote), había manifestado su contrariedad por el accionar de la Iglesia Católica, por hacer pensar a los fieles e inculcarles pautas de compromiso, honestidad y de dignidad personal, entre otros valores morales esenciales. Rockefeller fue mucho más allá, pues aconsejó apoyar a las variopintas iglesias y sectas llamadas genéricamente pentecostales, con interpretaciones muy curiosas de La Biblia, con énfasis acentuado en el Antiguo Testamento, con técnicas de captación y de asimilación férreamente consolidada de los fieles, y dentro de la notable variedad, unidas todas por el constante ataque a la Iglesia Católica, dedicándose claramente más a cooptar sus fieles entre católicos que entre los agnósticos o los fieles de otras religiones. Las financiaciones provenientes de EEUU a esa expansión pentecostal, según lo indican diversas fuentes extraoficiales, parecen ser muy importantes y constantes.

 Queda en claro que los notables esfuerzos de unidad continental, de entes regionales como el Mercosur, la Unasur y la Celac, están a contramano de las líneas de acciones marcadas desde los centros de poder de América del Norte.

 Por algo esos entes regionales hicieron suya la causa de Malvinas, mientras desde los organismos panamericanos (en los que influyen mucho EEUU y Canadá), el tema es tratado con parsimonia y evidente postura anglófila.

co/as
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

✒ | Carlos Andrés Ortíz. La Voz de Rusia. 

17.2.14

Malvinas no es una simple anécdota histórica


 Más allá de los avatares históricos previos a la independencia argentina (1810 – 1816), en los que el Archipiélago de Malvinas fue reclamado por franceses, ingleses y españoles, resulta irrefutable que ese territorio isleño fue recibido en heredad por Argentina, al independizarnos de España, y como tal fue poblado, existiendo un Gobernador Argentino, al momento de la violenta usurpación consumada por Gran Bretaña en 1833.

 Poniendo las cosas en su contexto, la recuperación inmediata no fue posible, pues nuestra escasa flota de guerra de esos años, estaba reducida a su mínima expresión, inducida por el endeudamiento irracional que agentes británicos (algunos de nacionalidad argentina) nos hicieron asumir con la Banca Baring Brothers en 1824. Vale acotar que el endeudamiento financiero a niveles impagables, con deudas innecesarias y plagadas de leoninas comisiones a intermediarios y otros gastos injustificables, fue la herramienta de sometimiento al imperio británico de prácticamente todas las nuevas naciones hispanoamericanas recién independizadas.

 Ya antes, en 1806 y 1807, fueron rechazadas dos invasiones británicas, perpetradas contra Buenos Aires, con la intención de apoderarse del entonces Virreinato del Río de la Plata.
Durante el Segundo Gobierno de Juan Manuel de Rosas, fueron vencidos dos prolongados bloqueos navales (1838-1840/1845-1850), realizados por Francia y Gran Bretaña, por entonces las principales potencias militares del mundo. El tema es hoy ocultado y poco conocido mundialmente, y silenciado por los sectores anglófilos de Argentina, pese a su enorme significación. Para poner en su justa medida esos enfrentamientos armados, en la misma época esas y otras potencias lograron sojuzgar totalmente a China, no solo a fuerza de las armas, sino con la insidiosa introducción del opio para minar las voluntades del pueblo chino.

 Desde 1852, y sobre todo a partir de 1860, por casi medio siglo el poder en Argentina fue ocupado por minorías oligárquicas, de orientación económica liberal, y claramente anglófilas. Bajo el gobierno del anglófilo Bartolomé Mitre, con abierta instigación y pertrechos británicos, se libró la fratricida Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), de características genocidas contra Paraguay. Vencido Paraguay, le fue impuesto asumir un oneroso crédito tramitado por la Banca británica. Paraguay molestaba, pues era el único país de la región que no se había subordinado a los mandatos británicos, e incluso estaba en proceso de industrialización.
La injerencia en la política interna y en la economía argentina, en muchos casos desembozada y arrogante, fue una constante de Gran Bretaña en los doscientos años de historia de Argentina; siempre contando como subordinados convencidos y dóciles a sectores minoritarios de las oligarquías locales apátridas.

 Esa conjunción de intereses británicos y oligárquicos desde siempre se opuso a la industrialización y al desarrollo tecnológico argentino, tal como vino a “recomendar” Felipe de Edimburgo a comienzos de los años sesentas, precisamente cuando estábamos en un proceso de fuerte desarrollo industrial… ¡y poco después se perpetró un golpe de Estado de cuño económico liberal (anti industrialista) y ultra conservador, en 1962!
Antes, en 1955, el golpe de Estado, vengativo y sangriento, fue claramente inducido por Gran Bretaña, la cual dio municiones y combustibles a naves de la Armada Argentina, sublevadas contra el gobierno constitucional. Ese golpe de Estado fue festejado por Churchill y su gabinete.

 El historiador canadiense británico Harry S. Ferns, autor de dos libros –entre fines de los sesentas y comienzos de los setentas- en los que analizó la historia y la realidad argentinas, expresó claramente que la única forma de desmontar las enormes y muy positivas transformaciones sociales, políticas y económicas construidas por el peronismo (un movimiento de orientación nacional y popular), requería el estallido de una guerra civil.

 Curiosamente (o no tanto), existe una versión de un episodio en el que la “gran prensa” habría puesto sordina, según la cual fue interceptado un cargamento de armas y municiones, desembarcadas en Buenos Aires del buque antártico británico “Endurance”, de lo cual hubo indicios que iban a equipar a guerrilleros “izquierdistas” (posiblemente Montoneros) en 1974 . Pero algún breve comentario habría sido publicado, y no hubo mayores consecuencias pues un diplomático británico estuvo involucrado, y seguramente hubo presiones para no generar un escándalo mayúsculo. Posteriormente se detectaron –según referencias de buena fuente- dos cargamentos más de iguales características, uno en un buque carguero británico y otro en un avión de la British Caledonian. La guerrilla ya muy activa, estaba siendo pertrechada… Se estaban creando las condiciones para que las cúpulas militares, cooptadas por la ideología de la Seguridad Nacional –impuesta por EEUU por medio de la Escuela de las Américas-, usurpasen nuevamente el poder.

 En los años setentas y comienzos de los ochentas, la violencia irracional de la guerrilla y la réplica violenta de las Fuerzas Armadas tuvo las características de una verdadera guerra civil, la misma que citó antes Ferns. Y en el golpe de Estado de 1976 ese fue el marco para la aplicación de la doctrina del liberalismo salvaje en Argentina, instigado por el G 7, y básicamente por los centros del poder ubicados en EEUU y Gran Bretaña.

 Pese a todos esos avatares, Argentina siguió haciendo reclamos diplomáticos por los tres archipiélagos australes (Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur), año a año, e inclusive hubo notorios éxitos diplomáticos en el seno de las Naciones Unidas, obteniéndose Resoluciones muy favorables a nuestro país, las que nunca fueron acatadas por Gran Bretaña.
En 1976 se difundió el Informe Shackleton, realizado por el Lord homónimo y un equipo de especialistas, que viajaron a Malvinas especialmente para evaluar la realidad general, dando pautas de actividades económicas con las que sugirieron que podrían autofinanciarse las islas. El viaje de Lord Shackleton y su informe fueron repudiados públicamente por Argentina.

 Por esos años, las islas constituían una pesada carga para el presupuesto británico, y sus habitantes –los kelpers- eran objeto de discriminación en el contexto social local isleño, y en la propia Gran Bretaña; algo así como ciudadanos de segunda categoría.
Antes, en 1969, se conoció el Informe Rockefeller, en el cual recomendó destruir los tres factores constitutivos de la fuerte ligazón cultural de Íbero América: lengua en común (incluyendo al similar portugués), historia muy ligada de nuestros países, y una religión fuertemente mayoritaria, la católica. Divide y reinarás, vieja máxima aplicada constantemente por las potencias anglosajonas.

 La Guerra del Atlántico Sur (1982), sutilmente instigada por Gran Bretaña, le fue funcional al Almirantazgo, para evitar mayores recortes presupuestarios, y al Foreign Office para dar un vuelco activo al accionar británico en los tres archipiélagos australes, principalmente Malvinas.
Por otra parte, si Argentina no realizaba el operativo militar de reconquista de las islas, existía en marcha el proyecto de declaración de “independencia” de los kelpers malvineros (con visita real ya programada ese año 1982), con prefabricación de otro Estado tapón ficticio, que se sumaría al Commonwealth, acción en la cual Gran Bretaña tiene sobrada experiencia.

 Las cúpulas cívico militares, usurpadoras del poder en Argentina, colonizadas mentales de doctrinas antinacionales, no supieron distinguir las enormes diferencias entre la defensa de la soberanía (lo permanente), y la defensa del “sistema” (temporario y secundario). Los errores y vacilaciones de esas cúpulas, neutralizaron el notable desempeño de los pilotos de combate argentinos, y las resistencias en muchos casos enconada y bravía de las tropas en tierra y aguas circundantes.

 Invadidas nuevamente las islas por los usurpadores británicos, tuvieron el pretexto para cambiar el estatus de sus pobladores, y para promover fuertemente actividades económicas, como la pesca (en aguas claramente argentinas) y la exploración petrolífera. Y allí cobró fuerza la idea de la insólita supuesta validez de la “autodeterminación” de los kelpers, en un proceso viciado de nulidad, por ser invasores, en archipiélagos cuya disputa sigue firmemente vigente.
La habilidad británica, usando la diplomacia, la fuerza y las presiones económicas, para crear Estados tapones, tal como sucedió en Belice, Kuwait y Uruguay, pretende repetirse en Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

 Evidentemente las persistentes acciones diplomáticas del actual gobierno argentino, perturban a Gran Bretaña, que no puede ocultar ante el mundo el conflicto ni la indignidad de su posición; siendo por otra parte notorio el respaldo a la firme posición argentina, por parte de organismos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac.

 Por algo el reciente y abortado golpe de mercado en Argentina (diciembre de 2013 y enero de 2014) fue iniciado por las filiales locales de la petrolera Shell y del Banco HSBC, ambas empresas controladas por el anacrónico imperio. Incluso se divulgaron fundamentadas opiniones, que responsabilizan directamente a Gran Bretaña de fogonear la intentona destituyente en Argentina, por la “indocilidad” del actual gobierno a los “mandatos” imperiales.

co/sk
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

✒ | Carlos Andrés Ortíz. La Voz de Rusia. 

11.2.14

El combate de Manchalá será una película documental


En mayo de 1975, una columna del ERP se enfrentó con el Ejército.


Terminaba el convulso mayo de 1975, con las acciones del Operativo Independencia en pleno desarrollo, cuando en Manchalá se produjo el violento enfrentamiento armado entre miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y conscriptos y militares que estaban realizando una tarea social en la escuela de esa localidad.

El combate de Manchalá, el más importante realizado en forma abierta entre los grupos contendientes en la provincia, será recordado en un documental que está siendo preproducido, con la dirección de Sandro Rojas Filártiga.

Los protagonistas de entonces serán las voces de ahora. José Romero integraba la escuadrilla de conscriptos que estaba en el lugar y repelió los disparos guerrilleros. “Queremos que se conozca este hecho por las implicancias que tuvo. Nosotros estábamos allí de casualidad, pero nos tocó cuidar con orgullo el arma que nos dieron para defender la democracia, en un momento trágico”, resalta, en una visita a LA GACETA. 

Su compañero, Luis Peñaranda, se detiene en esta última idea: “nosotros éramos conscriptos que cumplíamos con la ley nacional en un Gobierno constitucional, y ahora somos ciudadanos comunes, de perfil bajo”. “No guardamos odio ni rencor con quienes nos tiroteamos. Me gustaría mucho encontrarme con quienes estaban del otro lado y sentarnos a charlar”, aseguró Rodolfo Demayo, a lo que Romero agregó: “con los de entonces, no con los que ahora viven en Puerto Madero”.

“Yo volví a Manchalá en 2004 y fue un sentimiento indescriptible. Toda la gente de la zona sabe lo que pasó y me relataron exactamente las cosas como ocurrieron”, recordó Osvaldo Alcalá, uno de los 13 soldados que participó del enfrentamiento, que duró ocho horas y dejó sólo un guerrillero muerto.


En busca de fondos


Rojas Filártiga tiene experiencia: ya dirigió dos documentales sobre la guerra de Malvinas y “Los valientes de Formosa”, acerca del ataque montonero a un cuartel. “Es muy emocionante conocer a estos combatientes, con su calidez, humildad y amor por lo que hicieron. Están heridos, porque algunos los acusan de asesinos y genocidas, cuando su actuación fue otra”, explica.

El cineasta se reivindica “socialista de Alfredo Bravo”, y denuncia “la manipulación de la historia por el Gobierno de turno”. Por ello, el filme se financiará de forma independiente. El dirigente de Pacificación Nacional Definitiva, Roberto José Rosales, se encargará de reunir fondos con donaciones en el blog de la agrupación en Internet. “Queremos superar 204 años de antinomia nacional”, señala.

El primer impulso surgió en Salta, cuando Andrés Suriani descubrió, en abril de 2013, que se destruyó el monumento a “los bravos de Manchalá”. “Derribaban la memoria, y no lo podía permitir”, dice.

✒ | La Gaceta | 9 de febrero de 2014. 
Foto: Responsables: El director y los ex conscriptos filmarán una historia de 1975. La Gaceta / foto de Héctor Peralta.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/578602/espectaculos/combate-manchala-sera-pelicula-documental.html 

9.2.14

El Asesino es el Mayordomo

 Aquellos que peinamos canas y aquellos que ya no compramos peines, vivimos estos tiempos con la misma sensación de cuando hacemos zapping: y nos enganchamos con una película que ya hemos visto, y hasta nos acordamos de cómo termina: el asesino es el mayordomo.


 Abrir los diarios de hoy tiene cierto tufillo de ayer. Esta película ya la vimos, el tema es que no sabemos si el mayordomo usará una ametralladora o pondrá una bomba o utilizará una pistola con silenciador. También desconocemos si lo hará a la madrugada, al mediodía o al anochecer. Pero estamos seguros que lo hará.


 Otra cosa que desconocemos es si será capturado por el sagaz detective o logrará despistar a los flemáticos oficiales de la Scotland Yard. ¿Podrá encajarle el muerto a la cocinera? ¿Acaso las pistas sembradas desorientarán a los perspicaces agentes del FBI y el demoníaco mayordomo pasará plácidamente el resto de sus días en una paradisíaca isla caribeña en lugar de una lúgubre mazmorra en un frígido castillo escocés (o patagónico para el caso)?.

 Datos, la base monetaria aumentó a 40.350 millones en Diciembre. ¿Cuánto más en este álgido mes de Enero? Las reservas han perforado el piso de los 28.000 and down. Se han perdiendo 2.000 millones de reserva en un mes. A este ritmo llegaremos a los 16.000 en 6 meses. El descalabro del 2001 se produjo cuando las reservas llegaron a 11.000 millones. ¿Qué estamos esperando?.

 El gobierno dice que la culpa es de los especuladores; los demás pensamos que es la sobre dimensión del Estado. Uno de cada dos empleados en la Argentina, es empleado del Estado. La inflación anualizada de Diciembre y Enero proyecta un 50 % de aumentos, y a eso hay que sumarles los 250 mil millones de déficit fiscal, el resultado del juicio en la Corte de USA, más el pago de la deuda en bonos, más el gasto interno, que no para de aumentar.

 El año pasado la AFIP recaudó un billón de pesos (un millón de millones) ¿Qué hacen con nuestra plata?.

 El gobierno K no juega con fuego; ¡están por incendiar un arsenal!.

 Esta vuelta la gente no va a salir solamente a golpear las cacerolas, y cabe preguntarnos ¿Quién impondrá el orden entonces?.

 Mientras tanto la presión impositiva (datos de Nicolás Cachanovsky) subió del 28 % en el 2005, al 45 % en el 2013 (and going up).

 La novedad de este asesinato con respecto a las películas que ya vimos (no es la única claro, pero es la que más nos preocupa) es que el cadáver se mantuvo mucho tiempo en el placard, y algo huele a podrido en Dinamarca. El cadáver se llama Indec y entre sus índices y la realidad llegan a haber 317 % de diferencia. (Datos de diciembre).

 En las anteriores crisis los datos de la inflación daban una idea aproximada de lo que estaba pasando. Precios, alquileres, sistemas de salud y otras hierbas daban un paso al frente. Todos se acercaban al precipicio, quien más quien menos, pero parejitos. Ahora existe una diversidad apabullante ente los distintos rubros.

 El nuevo Indec que el Ministro Kicillof estrenará en febrero ¿reflejará una realidad o será otra parte del cuento del país de Cristina, donde los tomates y las lechugas suben por ascensor (de esos japoneses, ultrarrápidos) y los costos de los servicios van a lomo de quelonios? “That is the question”, diría el gran Willy (Shakespeare y no Vilas –aunque para el caso es lo mismo) con un billete de un dólar en la diestra.

 Mientras tanto, la calesita que han chocado los “K” correrá libremente por la meseta patagónica, desde el proyecto hidroeléctrico de Néstor Kirchner (que promete ser un monumento más grande a la corrupción que Yaciretá, lo que ya es mucho decir), hasta los pozos esperanzadores de Vaca Muerta, que alimentan la metáfora del país. De tener la vaca atada pasamos a tener una vaca fenecida.

 La película ya la vimos.

 ¿Lo atraparán al mayordomo con las manos en la masa?.

 Siga viéndonos en este canal.

✒ | Omar López Mato. Notiar. 

5.2.14

Piden que se informe sobre la "delimitación de la frontera entre Argentina y Bolivia"


 Dentro de la patente inacción de la clase política argentina con respecto a este conficto, no deja de ser un aliciente la tímida reacción de un diputado.  

El diputado Bernardo Biella dijo que los habitantes del paraje Valle del Silencio “habrían sido intimados por autoridades bolivianas a cambiar su nacionalidad o en caso negativo a desalojar las tierras que ocupan tradicionalmente”.

 Buenos Aires. El diputado radical Bernardo Biella reclamó hoy al Gobierno “que se informe sobre la delimitación de la frontera entre Argentina y Bolivia” en el departamento de Santa Victoria Oeste, en la provincia de Salta, al argumentar que hay inquietud entre los pobladores de la zona. 

 Biella indicó que habitantes del paraje Valle del Silencio “habrían sido intimados por autoridades bolivianas a cambiar su nacionalidad o en caso negativo a desalojar las tierras que ocupan tradicionalmente”, por lo que exigió a las autoridades nacionales que “se nos informe sobre esta situación preocupante que ha sido denunciada en algunos medios de difusión de la provincia de Salta”. 


 El diputado explicó que la intranquilidad de los pobladores del área se debe a que la delimitación entre ambos países implicaría “un corrimiento de un hito de la frontera argentino-boliviana, unos 30 kilómetros hacia el territorio argentino, lo que provocaría que esas tierras no les pertenezcan más a unas 50 familias salteñas”. Biella aseveró en un comunicado de prensa que “la pérdida del territorio que se denuncia sería de unos 600 kilómetros cuadrados e incluso los docentes de la escuela 4.260 “Frontera Argentina” del paraje Abra Santa Cruz, habrían recibido la noticia con la zozobra del caso”. 


 La Cancillería aseguró el 29 de enero último que "no se ha modificado" el límite fronterizo con Bolivia tras informes locales que señalaron un cambio en el hito en una zona de Salta, y descartó que exista algún "proyecto para hacerlo". Sin embargo, Biella aseguró que las desmentidas de las cancillerías argentina y boliviana “no han alcanzado para tranquilizar a los pobladores del llamado Valle del Silencio en el paraje Abra Santa Cruz”. (DYN)


✒ | La Gaceta. 5 de febrero de 2014.


2.2.14

¿Padre de la Democracia o aliado al Terrorismo?

 

 “En Oriente la grandeza puede revelarse, por tanto, en la arbitrariedad, mientras que en Occidente resulta incompatible con ella”. Ernst Junger.

 El 23 de enero de 1989, un grupo terrorista que respondía al MTP (Movimiento Todos Por la Patria), comandado por Enrique Gorriarán Merlo, ex jefe del ERP, ingresó en el Cuartel del RIM 3, 3er Regimiento de Infantería Mecanizada, con cuartel en la localidad de la Tablada. El ataque comenzó a las 6 AM y el presidente Alfonsín recién ordenó el contraataque por unidades del ejército cerca del mediodía. Demora inexplicable, ante un hecho violento y confirmado.

 El ataque fracasó por la decidida intervención de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que cercó el cuartel e impidió cualquier otro movimiento.


Los comprometidos
 39 terroristas, algunos entrenados en Nicaragua, entonces bajo también su actual Presiente Daniel Ortega. Jorge Baños presidente del MTP, caído en el asalto, con anterioridad, visitaba frecuentemente el despacho del Ministro del Interior Enrique Nosiglia y vivía en un departamento que había comprado con un crédito del Banco Hipotecario Nacional, dirigido por la Coordinadora radical en la persona de uno de sus miembros, Aníbal Reinaldo. Francisco Provenzano, otro de los miembros del MTP, también caído en el ataque, era un viejo amigo de Nosiglia y de su familia y habían sido vistos juntos en un acto público un mes antes. En una casa de la familia Provenzano funcionó un comité radical de la coordinadora.
Nosiglia era un hombre de confianza de Raúl Alfonsín y ocupaba el ministerio de mayor importancia política de su gobierno.
 

El Plan


 La excusa del ataque fue que impedirían un supuesto levantamiento militar para llevar a Menem al poder. Página 12 y otros medios publicaron declaraciones previas del MTP sobre una presunta conspiración de los militares carapintadas. Lo cierto es que las encuestas le daban a Menem una ventaja difícil de descontar sobre el candidato radical Eduardo Angeloz, a quien Alfonsín lo apoyaba como su sucesor. El plan era tomar el regimiento 3, culpar a los militares carapintadas de Rico y Seineldin y vincularlo a Menem, gobernar por decreto bajo el estado de sitio e impedir que Menem llegara al poder. Como todo plan complicado, fracasó, especialmente por la temprana intervención de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Los voceros del presidente continuaron afirmando que era un ataque de los militares carapintadas hasta bien entrada la tarde, en un preparado operativo periodístico, que tuvieron que levantar ante las evidencias que fueron apareciendo, que desmentían flagrantemente esa versión.

Los derechos humanos son sólo para socialistas

 Los terroristas asesinaron aquel 23 de enero de 1989 a 5 oficiales y suboficiales, 4 soldados conscriptos de 19 años y 2 miembros de la Policía bonaerense, uno de cuyos comisarios perdió sus dos piernas combatiendo heroicamente. Parece que ellos no tenían derechos humanos. El CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) vinculado a los dirigentes del MTP, asumió la defensa de los terroristas, con su muy disminuida visión de los derechos humanos.


El Padre de la Democracia defiende a los asesinos de Sallustro
 El Dr. Oberdan Sallustro había sido condecorado por el Papa Pablo VI, y en 1972 era el Presidente de Fiat Argentina. Sallustro fue secuestrado el 21 de marzo de ese año, por una célula del ERP, y posteriormente asesinado el día 10 de abril a las 12.30, en un centro clandestino de secuestros ubicado en la calle Castañares N° 5413, del barrio de Mataderos. El comandante del ERP en ese entonces era Mario Roberto Santucho, quien fue detenido y juzgado. Uno de sus abogados defensores fue el Dr. Raúl Alfonsín, quien firmó un escrito en defensa de los asesinos que decía: “…los subversivos no son delincuentes, sino combatientes, integrantes de un ejército revolucionario del pueblo alzado en armas, en rebelión abierta, en operaciones”.

 Para Alfonsín Santucho no fue un asesino sino el jefe de un ejército. Pero no aclaró que ese ejército estaba financiado por la URSS y entrenado en Cuba, para imponer una dictadura totalitaria marxista-leninista en Argentina. Para Alfonsín Santucho no fue un golpista asesino sino jefe de un ejército, pero el General Videla era un violador de los derechos humanos. ¿Cómo se explica esta posición del padre de la democracia? Si viviera Sallustro habría que preguntarle.

 En 1981, Alfonsín fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, un frente legal de la guerrilla y donde comenzó a planearse la persecución a las Fuerzas Armadas.

 Pero ya Presidente, Raúl Alfonsín impulso una ley que les daba a los presos comunes un beneficio de contarles dos años de pena por uno, que en realidad fue para encubrir la otra parte de la ley, que les daba a los delincuentes subversivos el beneficio de contarles tres años de prisión por uno. La cuestión era soltar a los terroristas y encarcelar a los militares.


Tres coincidencias lamentables y otra más
 No quedan aquí las coincidencias. Cuando le preguntaron al padre de la democracia sobre su opinión por la caída del régimen totalitario de la Unión Soviética, se mostró preocupado porque sólo quedaría una superpotencia en el mundo. No aclaró que la superpotencia que quedaba (EEUU) era democrática y la que se disolvía, una de las más abyectas tiranías que sufrió la humanidad en toda su historia. Para Alfonsín esto no era importante, pero nos legó el odio que después renovarían con descarado énfasis los Kirchner, desatando una de las mayores persecuciones políticas que cuenta la historia. Si no es la mayor, es la más injusta, a la que se han sumado sus seguidores como Alfonsín (h), el Senador “Morales”, Margarita Stolbitzer, etc. Macabra herencia.

 La democracia no es posible con odio e intolerancia; tampoco creando una imagen mentirosa de la realidad, que se ha transformado por parte de periodistas sin conocimiento de la realidad en lo que John Stuart Mills denominó la “tiranía de la opinión pública”.

 La frase del epígrafe, escrita por un gran pensador alemán, nos habla de quién es realmente grande y quién sólo un mito: “En Oriente la grandeza puede revelarse, por tanto, en la arbitrariedad, mientras que en Occidente resulta incompatible con ella”.


✒ | Carlos E. Viana. Informador Público. 2 de febrero de 2014.