7.5.15

Dinero y serpientes en la Defensa de Argentina

 
 Tras una década de administración Kirchnerista en la República Argentina, poco bueno podemos mencionar como logros en materia de Defensa y Seguridad. Atravesando una de las épocas de mayor recaudación tributaria de la historia nacional y con excelentes precios en los productos de exportación, la nada es el resultado de las gestiones sucesivas en los ministerios responsables. Como alguna vez publicaron en un notorio texto, “Relatos de un Fracaso”, referido a la pésima administración de la Dra. Nilda Garré, hoy debemos hacer un balance ya en las postrimerías de este gobierno, de los resultados prácticos y reales, de la política de defensa, que magros resultados ha obtenido.
 Con un evidente desdén hacia todo lo uniformado y con un claro espíritu revanchista, los ministros de la cartera obtuvieron un demoledor palmarés, como conseguir el peor estado operacional de las Fuerzas Armadas en la última centuria, un repliegue absoluto de las mismas de nuestro Atlántico Sur y un clarísimo empobrecimiento de las capacidades de combate, no sólo ante una potencia internacional, sino simplemente frente a una banda de desarrapados. Se suma un descrédito irritante sobre el mundo castrense y del honor de sus integrantes, sí, ya sabemos que esta última palabra poco significa para la mayoría de los políticos, pero forma parte liminal de la esencia del militar. Crearon una oligarquía militante que inunda las oficinas gubernamentales con poco apego al diálogo y menos al trabajo, incrementando gastos inútiles y una burocracia espantosa, para peor incumpliendo contratos aquí y allá, debiéndole a cada santo una vela… La disciplina, elemento sustancial de las FFAA y de Seguridad, ha caído a niveles alarmantes, acicateados por una falsa filosofía de la dejadez.

 Pocos, más bien mínimos han sido los aciertos. Quizás la recuperación de algún astillero, ó cierta capacidad industrial perdida, pero rodeado todo por cinematográficas presentaciones y anuncios, que en su mayoría se difuminan en el tiempo. Tiempo que parece eterno para reconstruir  el vital rompehielos ARA “Irízar” ó producir los publicitados 40 jets  Pampa, tampoco finalmente entregados, más otros proyectos anunciados con redoblantes y con cifras millonarias en los presupuestos, pero que nunca sabemos a dónde van ó  siquiera si se cumplen los envíos dinerarios.   Lo cierto e inapelable es que el país ha perdido por completo toda capacidad disuasiva, no hablamos de los mares del sud, donde el gobierno sigue negando hipótesis de conflicto ante un enemigo que ocupa una porción de territorio nacional, sino ya en zonas limítrofes, donde los países vecinos nos han perdido el respeto inclusiva realizando intrusiones en territorio nacional sin que mediara ni siquiera un pedido de información de parte de la Cancillería y mucho menos alguna acción del Ministerio de Defensa, hablamos de casos ocurridos en la frontera con Bolivia y Paraguay.

 No tocaremos la crítica situación en el oscuro mundo de la Inteligencia, donde la intromisión política y el desmanejo profesional en esta espinosa temática nos han llevado a la indefensión absoluta y a que las redes de espionaje extranjeras, que siempre han existido pero estaban controladas, laboren con impunidad, el paciente trabajo de los profesionales durante décadas se ha perdido… Jamás las fuerzas de seguridad tuvieron tantos efectivos humanos y medios materiales, pero también jamás nuestras fronteras fueron un colador como hoy  ó la inseguridad campea en nuestras calles con un grado de violencia inusitado y creciente.

 Recuperar las capacidades perdidas por tantos años requerirá por parte de las nuevas autoridades que asuman, si es que lo hacen con buena intención, de una dosis enorme de profesionalismo, prudencia, sensatez y espíritu de grandeza. Si esta en sus planes poner en orden las cosas, también necesitará de una abultada billetera. Lo que no se invirtió por años en modernizaciones, ahora deberá gastarse directamente en nuevas compras ya que la mayoría de los sistemas, léase aviones de combate y transporte, helicópteros, buques de todo tipo y casi todo el material terrestre no solo se encuentra desactualizado totalmente frente a sus pares de la región y con un bajísimo nivel de disponibilidad, si no que presenta un factor de riesgo para su operación.


 No hay más incidentes aéreos y navales porque simplemente se vuela poco y navega menos, la operación de muchos sistemas ya es riesgosa para nuestro personal y eso es inadmisible.

 También deberá mejorar las relaciones exteriores, ya que nuestro prestigio esta por el suelo y nos resulta difícil conseguir una financiación adecuada, en realidad casi nadie nos da crédito. Como vemos, quien llegue a la administración central deberá casi empezar de nuevo en todo. El daño producido a la Defensa Nacional ha sido terrible y las secuelas se vivirán por años, para peor muchos de causantes del fracaso quedarán en el Estado, escondidos en los pliegues de la administración como serpientes, destilando veneno y boicoteando a los nuevos que incautos, dejen estos monstruos tras de sí.
 
✒ Luis Piñeiro (corresponsal de Grupo Edefa en Argentina) | Defensa.com | Martes 5 de mayo de 2015.

5.5.15

El Che, cada vez más mito y menos realidad


Del socialismo a marca capitalista

 El Che Guevara, que hizo tanto (¿o fue tan poco?) por destruir el capitalismo, se ha convertido ahora en una marca quintaesencialmente capitalista. Su imagen adorna jarros de café, encendedores, llaveros, billeteras, gorras de béisbol, sombreros, pañuelos, musculosas, bolsos, jeans, té de hierbas y, por supuesto, las omnipresentes remeras con la foto, tomada por Alberto Korda, del ídolo socialista con su boina durante los primeros años de la revolución, cuando el Che apareció por casualidad dentro del visor del fotógrafo y que aún es, 38 años después de su muerte, el logo del chic revolucionario (¿o es capitalista?). Incluso hay un jabón en polvo cuyo eslogan es: "Che lava más blanco."
 
 Los productos Che están comercializados por grandes corporaciones y por empresas pequeñas, como la Burlington Coat Factory, que hizo una publicidad de TV en la que aparece un joven con pantalones de fajina y una remera del Che, o la Boutique Flamingo, de Union City, Nueva Jersey, cuyo dueño respondió al enojo de los exiliados cubanos locales con este devastador argumento: "Vendo cualquier cosa que la gente quiera comprar."
 
 Los revolucionarios también se suman a este furor comercial, desde "The Che Store", que ofrece "todas tus necesidades revolucionarias" por Internet, hasta el escritor italiano Gianni Minà, quien vendió a Robert Redford los derechos cinematográficos del diario del Che sobre su viaje juvenil por Sudamérica en 1952, a cambio de que se le diera acceso al rodaje del film "Diarios de motocicleta", para que Minà pudiera producir su propio documental.
 
 Por no hablar de Alberto Granado, quien acompañó al Che en su viaje de juventud y asesora hoy a documentalistas, y que ahora, según El País, se queja de que el embargo estadounidense a Cuba le dificulta mucho el cobro de sus regalías.
 
 Para dar aún más fuerza a la ironía, el edificio donde nació Guevara, en Rosario, una espléndida construcción de principios del siglo XX, estuvo hasta hace poco ocupado por el fondo de jubilaciones privadas AFJP Máxima, un hijo de la privatización de la seguridad social en la Argentina.
 
 La metamorfosis del Che Guevara en una marca capitalista no es nueva, pero recientemente ha experimentado una reactivación? Una reactivación especialmente notable, ya que aparece años después del colapso político e ideológico de todo lo que Guevara representaba.
 
 Esta imprevista reanimación se debe en gran parte a "Diarios de motocicleta", la película producida por Robert Redford y dirigida por Walter Salles (uno de los tres films más importantes rodados o en proceso de filmación durante los últimos dos años).
 
 Bellamente filmada en paisajes que evidentemente han escapado a los efectos corrosivos de la polución capitalista, la película muestra al joven en su viaje de autodescubrimiento, mientras su incipiente conciencia social se enfrenta a la explotación social y económica, preparando así el terreno para la reinvención New Wave del hombre al que Sartre una vez llamó el ser humano más completo de nuestra época.
 
 Pero para ser más preciso, el actual renacimiento del Che empezó en 1997, con el trigésimo aniversario de su muerte, cuando cinco biografías de Guevara llegaron a las librerías y se descubrieron sus restos mortales cerca de una pista de aterrizaje del aeropuerto boliviano de Vallegrande, después de que un general retirado boliviano, con un espectacular sentido de la oportunidad, revelara el lugar exacto de la sepultura. El aniversario volvió a concentrar la atención en la famosa foto de Freddy Alborta, donde el cadáver del Che se ve tendido sobre una mesa, escorzado y muerto y romántico, con la apariencia del Cristo en una pintura de Mantegna.

"No sé por qué" 

 Es habitual que los seguidores de un culto no conozcan la historia de la vida real de su héroe, la verdad histórica. No resulta sorprendente que los seguidores contemporáneos de Guevara, sus admiradores poscomunistas, también se engañen a sí mismos aferrándose a un mito? Excepto los jóvenes argentinos que han creado una expresión que rima perfectamente en castellano: "Tengo una remera del Che y no sé por qué."
 
 Consideremos algunas de las personas que recientemente han esgrimido o invocado la imagen de Guevara como modelo de justicia y rebelión ante el abuso de poder. En el Líbano, los manifestantes que protestaban contra Siria ante la tumba del ex primer ministro Rafik Hariri enarbolaban la imagen del Che.
 
 Thierry Henry, un jugador de fútbol francés que juega para Arsenal, en Inglaterra, se presentó en una fiesta de gala organizada por la FIFA, la institución mundial del fútbol, con una remera roja y negra con la imagen del Che.
 
 En una reseña reciente aparecida en The New York Times, sobre "Land of the Dead", de George Romero, Manohla Dargis señaló que "el mayor shock que esto provoca probablemente sea la transformación de un zombi negro en un justo líder revolucionario" y agregó: "Supongo que, después de todo, el Che realmente vive".
 
 Maradona exhibió el emblemático tatuaje del Che en su brazo derecho durante un viaje a Venezuela, donde se reunió con Hugo Chávez.
 
 En Stavropol, en el sur de Rusia, los manifestantes que denunciaban pagos en efectivo a cambio de concesiones de asistencia social, tomaron la plaza central enarbolando estandartes del Che.
 
 En San Francisco, City Lights Books, la legendaria cuna de la literatura beat, ofrece a sus visitantes una sección dedicada a América latina en la que la mitad de los estantes están ocupados por libros del Che.
 
 José Luis Montoya, un oficial de la policía mexicana que combate el narcotráfico, usa una muñequera del Che, porque lo hace sentir más fuerte.
 
 En el campamento de refugiados de Dheisheh, en Cisjordania, los pósteres del Che adornan un muro que rinde tributo a la Intifada.
 
 Una revista dominical dedicada a la vida social en Sydney, Australia, publica la lista de los tres invitados más deseados para una cena: Alvar Aalto, Richard Branson y el Che Guevara. Leung Kwok-hung, el rebelde electo como miembro del Consejo Legislativo de Hong Kong, desafía a Pekín usando una remera del Che.
 
 En Brasil, Frei Betto, el asesor del presidente Lula da Silva que está a cargo del publicitado programa Hambre Cero, dice que "deberíamos haberle prestado menos atención a Trotsky y mucha más al Che Guevara".
 
 Y en la ceremonia de los premios Oscar de este año, Carlos Santana y Antonio Banderas interpretaron la canción de "Diarios de motocicleta", y Santana se presentó luciendo la remera del Che y un crucifijo.
 
 Las manifestaciones del nuevo culto al Che están en todos lados. Una vez más, el mito provoca el entusiasmo de gente cuyas causas, en su mayoría, representan exactamente lo opuesto a lo que era Guevara.
 
 Ningún hombre carece de cualidades que lo redimen. En el caso del Che Guevara, esas cualidades pueden ayudarnos a medir la magnitud del abismo que separa la realidad del mito. Su honestidad (más bien, su honestidad parcial) hizo que dejara testimonio escrito de sus crueldades, incluyendo cosas verdaderamente feas, pero no las más feas. Su valor -que Castro describió como "su manera, en cada momento difícil y peligroso, de hacer las cosas más difíciles y peligrosas"- significó que no vivió para hacerse plenamente responsable del infierno de Cuba.
 
 El mito puede decirnos tanto sobre una época como la verdad. Y, por eso, gracias a los testimonios del propio Che acerca de sus ideas y sus acciones, y gracias también a su prematura desaparición, podemos saber exactamente cuán engañados están tantos de nuestros contemporáneos con respecto a tantas cosas.
 
✒ Álvaro Vargas Llosa | La Nación | Lunes 1 de agosto de 2005.

Control de armas: un anuncio oficial que no aporta seguridad

 
Recientemente, por cadena nacional, la Presidente de la Nación anunció nuevas medidas para controlar las armas de fuego.
 
En el anuncio destacó el avance en el tema, exhibiendo para ello un gráfico que mostraba un número decreciente de autorizaciones de portación de armas de fuego por parte del Renar, como elemento de lucha contra el crimen.
 
Pero,  ¿ayuda esto realmente a combatir el delito ?
 
 Existen ya diversas medidas destinadas a controlar el armamento en la población civil. Por ejemplo, al momento de la compra de un arma de fuego, se requieren informes nacionales de antecedentes penales y psicológico-psiquiátricos, rechazándose la petición si existieran y asimismo se exige la habilidad en el manejo del arma, certificado esto por instructores.
 
 El problema de las armas circulantes se da en el mercado negro. Si establecemos inspecciones exhaustivas y rutinarias a los fabricantes, distribuidores e importadores, ya tenemos un circuito legal bastante seguro.
 
 A partir de allí dependerá del trabajo de Gendarmería en fronteras, especialmente la de Paraguay, de donde provienen la mayoría de las armas ilegales de grueso calibre. Y de la detección de las mismas por las fuerzas de seguridad cuando ya están en las grandes ciudades, donde son compradas o alquiladas por la delincuencia para cometer ilícitos.
 
 Ningún delincuente se presenta ante el RENAR para pedir una portación de armas. Los requisitos son exhaustivos, el circuito clandestino es mucho más accesible.
 
 Por ello que el sólo dato de la escasa autorización de portaciones legales por el RENAR dice muy poco.
 
 Y por el contrario el desarmar a la población civil en áreas de alta criminalidad como el conurbano bonaerense tampoco es buena idea porque acrecienta aun más su estado de indefensión, ante una población delincuencial fuertemente armada.
 
 El circulante de las armas de fuego encuentra relevancia según el grupo que las detenta dentro de una sociedad.
 
 Por ejemplo en el estado de Texas,  el que más armas per cápita registra en EEUU, es a la vez uno de los más seguros. Porque las armas las tienen los ciudadanos honestos y no los delincuentes.
 
✒ Martín Etchegoyen Lynch | Infobae | Sábado 2 de mayo de 2015.

3.5.15

A 40 años de su liberación, Jorge Born revela todos los secretos de su cautiverio

 
 En su último libro, la periodista María O'Donnell indaga sobre el millonario secuestro de los hermanos Born por parte de Montoneros, extrayendo increíbles revelaciones. 
 
 La historia del secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born, herederos del imperio económico Bunge y Born, me desvió del libro que había pensado escribir.
 
 Había comenzado una investigación sobre la relación entre la política y el dinero que fuera de lo particular a lo general: casos concretos que mostrasen el vínculo estrecho entre los aportes a las campañas en sus diversas formas y las decisiones de los gobernantes. Revisé la historia del indulto que Carlos Menem concedió a Mario Firmenich, el dirigente de los Montoneros, la guerrilla peronista que había dejado las armas con la democracia y había apoyado al candidato riojano para las elecciones de 1989, con una generosidad que me pareció un ejemplo de ese tipo de intercambios.
 
Salvo por un detalle. El dinero que los Montoneros habían aportado a la campaña menemista provenía del rescate que habían cobrado por el secuestro de los herederos. Pero ni remotamente se acercaba a la cifra descomunal que había pagado Jorge Born II, el padre de los hermanos. Sesenta millones de dólares de hace cuarenta años. Actualizado según el índice de inflación de los Estados Unidos, el equivalente a 260 millones de dólares de hoy: una cifra récord, nunca superada. Seguí indagando.
 
 Nueve meses de cautiverio. Dos herederos ricos, de cuarenta años, en manos de un grupo de guerrilleros compuesto, en su mayoría, por veinteañeros. El cobro cinematográfico del rescate, una parte en la Argentina, otra en Suiza. La muerte sospechosa del banquero a quien le habían confiado parte de los fondos, David Graiver. El papel de Cuba, último refugio del botín. La represión en la dictadura, al servicio de la búsqueda del dinero. La resistencia montonera, financiada con los dividendos del secuestro. El único caso por el cual sentenciaron a Mario Firmenich tras la recuperación de la democracia. Parte de la explicación detrás los indultos. En la carrera final, una persecución desesperada por la plata remanente.
 
 El secuestro de los Born se bifurcaba una y otra vez en intrigas y misterios sin explorar. Quedé atrapada por la historia. Percibí que no se había contado aún en toda su dimensión.
 
 Y lo más importante: faltaba la voz de su protagonista, Jorge Born, el heredero de un imperio que pasó nueve meses en ropa interior encerrado en las cárceles del pueblo de los Montoneros, entre septiembre de 1974 y junio de 1975.
 
 Once meses antes que a los Born, en Italia habían secuestrado a John Paul Getty III, el nieto díscolo del petrolero estadounidense Paul Getty. Aunque era uno de los hombres más ricos del planeta, Getty se resistió a pagar el rescate por razones morales ("no pienso ceder a un chantaje") y prácticas ("si entrego el rescate por uno de mis nietos, tendré a los otros catorce nietos secuestrados").
 
 Un sobre llegó a la redacción de un diario de Roma. Contenía un rulo de pelo rojo y una oreja. Una nota breve decía que había pertenecido a John Paul y que, si no se pagaba en diez días, llegaría la otra oreja, y así: "En otras palabras, regresará en pedacitos". Solo entonces Getty aceptó entregarle a su hijo 2,2 millones de dólares (el máximo que podía deducir de impuestos) y le prestó los 800.000 restantes —a un interés del 4 por ciento anual— para cumplir la exigencia de los secuestradores y salvar la vida del nieto.
 
 Uno de los pocos datos que se conocía del secuestro de los Born lo emparentaba con el caso Getty: el cautiverio no se había extendido por la voluntad de los Montoneros, sino por la resistencia de Jorge Born II a pagar el dinero que le exigían. Al cabo de seis meses, el colapso emocional en el que se hundió Juan precipitó la negociación. Aunque debió esperar nueve meses para su liberación, Jorge encontró razonable la actitud del padre. Esa comprensión franca, a pesar del costo personal que él había pagado en su celda minúscula, me intrigó. Después de que se hubieran entregado 60 millones de dólares por sus vidas, los Born se perdieron sin dejar rastros.
 
 Si volvían al país, los detendrían por haber realizado tremendo aporte a una banda guerrillera en la clandestinidad. Los hermanos se asentaron en Brasil y allí prosperó el grupo Bunge y Born. Pero en el fondo seguían a la espera del momento para regresar a la Argentina. Y cuando sucedió, casi quince años después de su partida, ya muerto el padre y terminada la dictadura, Jorge Born III se alió con uno de sus secuestradores y carceleros, Rodolfo Galimberti. Ambos querían algo del otro: el empresario, rescatar parte de los millones que le habían arrebatado; el ex montonero, su libertad, un pago por servicios que facilitaran ese recupero y un regreso con gloria al escenario nacional.
 
 La crónica periodística se fascinó con esa amistad. Lo asoció al Síndrome de Estocolmo: el afecto que una víctima, en determinadas circunstancias, puede llegar a desarrollar por quien la somete, según el psiquiatra Nils Bejerot, quien observó la relación entre una rehén y sus captores durante la toma de un banco ocurrida en la capital de Suecia.
 
 El caso más conocido del Síndrome de Estocolmo fue el de Patricia Hearst, la rica heredera del imperio editorial más importante de los Estados Unidos. El 4 de febrero de 1974 —siete meses y medio antes que los hermanos Born cayeran en manos de los Montoneros— la secuestró el ignoto Ejército Simbionés de Liberación (Symbionese Liberation Army, SLA), un grupo de guerrilleros excéntricos. Pasó dos meses encerrada, violada y bajo amenaza de muerte, pero en abril de 1975 una fotografía la mostró con una carabina M1 en un asalto a un banco en San Francisco. La nieta de William Randolph Hearst —cuya vida es la fuente principal del personaje del Ciudadano Kane, la película de Orson Welles— se sumó al SLA y asumió el nombre de Tania, en honor a la compañera argentina del revolucionario Ernesto Che Guevara.
 
 Se convirtió en asaltante de bancos y fugitiva número uno de las fuerzas federales. Obligó a su padre a repartir 4 millones de dólares en alimentos entre los pobres de San Francisco. La detuvieron en septiembre de 1975 y la condenaron a treinta y cinco años de cárcel. La justicia no hizo lugar al pedido por su libertad sobre la base de que sus captores le habían lavado el cerebro. El presidente Jimmy Carter conmutó su sentencia a veintidós meses, y Bill Clinton la indultó. Patty se casó con Bernard Shaw, uno de los guardaespaldas de la empresa del padre.
 
 Born II, por exigencia de los Montoneros, también debió repartir alimentos en barrios carenciados —mercadería por valor de un millón de dólares— en camiones de su empresa. Y cuando los hermanos recuperaron su libertad, Bunge y Born contrató a una compañía de seguridad privada del comisario Miguel Etchecolatz, uno de los represores más bestiales de la última dictadura militar.
 
 Durante meses leí todo lo que se había escrito sobre el caso y revisé más de cincuenta cuerpos de dos expedientes judiciales referidos al secuestro. Entrevisté a muchos protagonistas de aquellos años. Pero sentía que sin el testimonio de Jorge Born no iba a lograr captar la profundidad de la historia: escondía un drama humano que también merecía ser contado.
 
 
 Para sobrevivir en la clandestinidad, los Montoneros habían establecido un sistema de células compartimentadas a las que les daban un mínimo de información, la necesaria para operar y no comprometer a otros. "Por eso yo soy el único que conoce la historia completa", me dijo Born la primera la primera vez que me recibió, en sus oficinas con vista a la Plaza San Martín. "Los que nos secuestraron y nos mantuvieron cautivos solo sabían fragmentos, por cuestiones de seguridad".
 
 Ese día le dije que trabajaba en un libro sobre la política y el dinero. Pero no me animé a proponerle que si él cooperaba, me gustaba la idea de cambiar el rumbo. Al cabo de tres o cuatro encuentros, siempre los días miércoles alrededor de las diez de la mañana, descubrió que mi único interés giraba alrededor de su vida. Hablamos más francamente. Jorge Born III se entregó sin condicionamientos a nuestra conversación.
 
 "Yo aprendí de la manera más dura a dialogar", me dijo una mañana. Hablábamos de cierta incomprensión de su círculo social a sus actitudes a partir del secuestro en adelante. Y ahora, a los ochenta años, quería contar su historia. Solo me pidió que le diera a leer el material en crudo de su testimonio, que grabé en mi celular, y que no mencionara el nombre de una persona que hizo de correo entre los Montoneros y su padre. Nada más.
 
 Durante seis meses volvimos muchas veces sobre ciertas circunstancias, y siempre se mostró dispuesto a despejar las dudas que le acerqué. Solo se inquietó un día, cuando le mostré unas fotos de él y de su hermano Juan en una cárcel del pueblo. "¿Dé dónde sacaste eso?", me preguntó. "Del expediente", le dije. Le bastó. Y me permitió que indagara hasta en detalles tan íntimos como el baño que le proveyeron durante el cautiverio.
 
 Nadie más de su entorno quiso cooperar con la investigación. Todos los demás habían decidido enterrar el pasado. Él, a su manera, también lo había intentado cuando apoyó los indultos de Carlos Menem a los militares y a Montoneros.
 
 A comienzos de septiembre de 2014 Jorge Born me esperaba en su oficina con un artículo impreso del portal InfoJus Noticias: "Piden investigar a Bunge y Born por la desaparición de veintiséis trabajadores".
 
 El texto aseguraba que la comisión interna de la planta de Molinos Río de la Plata, en Avellaneda, había estado vinculada a los Montoneros, y que la conexión había servido para que la empresa cumpliera, en 1975, con muchas de las exigencias de los trabajadores durante el secuestro de los Born. Después del golpe de 1976 habían desaparecido veintiséis empleados y delegados gremiales de esa planta y de esa comisión. La denuncia de los familiares de las víctimas —que acompañó el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)— pedía que se investigara la posible complicidad de la empresa con la dictadura.
 
El juez de La Plata Humberto Blanco ordenó el allanamiento en Avellaneda y en otras oficinas de Molinos Río de la Plata en búsqueda de documentos que pudieran probar que Bunge y Born había cooperado con la represión en la selección de sus víctimas, con el objetivo de bajar los niveles de conflictividad en la fábrica. "Nosotros vendimos Molinos hace años y los directivos de entonces ya están todos muertos", me dijo.
 
 A él le resultaba insólito. "Otra vez lo mismo. ¿No te digo? Otra vez lo mismo", repitió. "Es la historia de nunca acabar".
 
 El 20 de junio de 2015 se cumplen cuarenta años de su liberación. Durante todo ese tiempo Jorge Born guardó silencio acerca de la experiencia que torció su destino. Porque el secuestro lo había transformado, sin posibilidad de desandar su camino. Llegó igual a la cúspide de Bunge y Born. Pero no pudo cumplir a cabalidad con el papel del heredero para el cual había sido criado por un padre rígido al que siempre admiró. En menos de cinco años lo habían desplazado de la presidencia de la compañía. Se encontró jubilado de la empresa a los 57 años.
 
 El imperio que habían construido el abuelo y el padre con los Hirsch como socios, y que él debía continuar no se desmoronó, pero se deshizo. Los herederos, peleados entre ellos, vendieron las industrias de alimentos, textiles y químicas que habían sido líderes en la Argentina y en Brasil. Bunge y Born se transformó en Bunge Limited, compañía de agronegocios con base en Estados Unidos.
 
 A lo largo de nuestras charlas noté que cargaba con una culpa pesada. Como si en algún momento hubiera defraudado al padre.
 
 Ya al final de nuestros encuentros le pregunté si me podía mostrar un retrato de Jorge Born II. Seguía tan presente en su relato que me había despertado curiosidad. Solo entonces percibí que en la llamativa austeridad del mobiliario de su oficina —un escritorio con una computadora y un teléfono, una mesa redonda de vidrio con cuatro sillas de cuero negro, unos diplomas— se destacaban solo dos imágenes. Una foto en un portarretrato.
 
 Una pintura al óleo, obra del artista Héctor Basaldúa, enorme. Ambos representaban a Jorge Born II, el magnate que se dejó torcer el brazo y pagó por la vida de sus hijos el rescate más caro de la historia mundial.
 
"Born", de María O'Donnell (Editorial Sudamericana) | Infobae  | .
http://www.infobae.com/2015/05/03/1725780-a-40-anos-su-liberacion-jorge-born-revela-todos-los-secretos-su-cautiverio

28.4.15

Che Guevara, ¿héroe o verdugo?

 
 Puro efecto de moda o símbolo de una ideología, la efigie del revolucionario argentino, Ernesto "Che Guevara", se reproduce sobre las camisetas. El culto a las personalidades permanece vivo en el comunismo así como en la religión. El capitalismo se complace y se recupera.

 Ernesto Che Guevara estuvo lejos de sospechar que un día se convertiría casi en una marca puesta sobre productos vendidos en cualquier parte del mundo. Camisetas, gorras, tazas, la cara del Che Guevara se encuentra por todas partes, símbolo de la cultura pop. Jóvenes y menos jóvenes enarbolan la cara del revolucionario. ¿Es un fenómeno de moda? En Argentina, una expresión nació de este fenómeno: "Tengo una remera del Che no sé por qué" (tengo un camiseta del Che, pero no sé por qué). El Che, figura emblemática de los años sesenta, es visto como un héroe, un ejemplo, el símbolo de todas las luchas para todas las libertades, el testigo de todas las rebeliones, un mártir de cara “crítica”, efímero, se convirtió en un verdadero mito. ¿Cómo?, ¿por qué? ¿Y dónde está la realidad, el hombre detrás del mito?

Su juventud

 Ernesto Guevara nació en Argentina en una familia más bien liberal: madre feminista y liberada, padre empresario y aventurero, la familia ayudará y albergará a exiliados de la guerra civil española. Desde que era muy pequeño, el asma lo hace sufrir, lo recluye en casa, le hace sentir la muerte a través de las crisis que lo asfixian. Su madre decide hacerlo salir, confrontarlo con la enfermedad para que aprenda a convivir con ella, a vencerla. Es lo que hace Ernesto, que pesar de todo se convierte en un atleta excelente.

 Desde su infancia, Ernesto lee mucho. Adolescente, leyó a Adler y comprendió por qué su enfermedad, que le hace diferente a los demás, le empuja a cambiar el mundo para mejorarlo, hacerse sitio allí. Lee a Freud, Marx. Se convierte en un estalinista convencido que escupirá más tarde sobre el ablandamiento del régimen de la Unión Soviética, hasta el momento en que conocerá todas las durezas y las atrocidades de este régimen. Sus lecturas lo inclinan a "cambiar el mundo", un mundo injusto para los más débiles.

 Después de estudiar medicina, Ernesto Guevara emprende viajes por América latina en el curso de los cuales toma la medida del continente que es el suyo, de su diversidad, pero también de su pertenencia a un solo y único gran conjunto en el que habría que allanar las desigualdades. Es lo que describe la película Notas de Viaje, que participó sin duda en el resurgimiento de la popularidad del Che. Estas aventuras constituyen la fase de iniciación del "héroe", donde descubrirá su misión, concretamente, y comenzará su aventura revolucionaria. En el curso de sus viajes durante su vida entera, Ernesto Guevara escribió a su madre, a las mujeres de su vida, en su diario. Esto le permite escribir su propia historia. El "héroe" narra su propia epopeya. Tiene el don de presentar bien sus ideas, como si creara su propia leyenda. Por otra parte, numerosas biografías, documentos y obras realizadas sobre su vida están fuertemente basados en sus escritos, lo que ofrece poco margen para acercarse objetivamente al personaje.

 En revoluciones

 Su trayecto se traza de Guatemala a México, luego en el curso de la revolución cubana con el movimiento del 26 de julio, al cual contribuye a dar su color rojo. En 1959, el pequeño doctor argentino asmático se convirtió en uno de los principales dirigentes de Cuba. Fidel Castro comprende bien la ventaja que hay en aprovechar esta personalidad brillante, carismática e idealista, y utiliza ampliamente la imagen del que se llamará en lo sucesivo Che Guevara. Por fin, su muerte "valiente" y rodeada de misterio. Mártir víctima de la CIA. Una muerte en la plenitud de la vida al final de una lucha desigual, de una caza al hombre, dado que sus pequeñas tropas debilitadas fueron perseguidas por 2,000 hombres del ejército boliviano. Las fotos de su bello rostro muerto de mirada “crítica” que darán la vuelta al mundo contribuirán a aportar el último toque al personaje "heroico".

 Todos estos elementos acercan a Ernesto Guevara al héroe, tratándose ciertamente de un hombre "extraordinario", en el sentido etimológico del término, es decir un hombre fuera de lo normal. Sin embargo, estas características no deben hacer olvidar ciertos aspectos menos conocidos, pero sin embargo más reales, de la vida y del carácter de Ernesto Guevara. Cuarenta años después de su muerte, son todavía ampliamente minoritarios los trabajos y los artículos sobre Che Guevara que salen del retrato elogioso para adoptar un tono objetivo, sin hablar de un tono crítico. Hasta el punto en que uno se pregunta si el "héroe" no ha sido canonizado. ¡Difícil de romper el mito! Sin embargo, aquí y allí, se elevan voces y se hacen oír, sobre todo entre los exiliados cubanos en los Estados Unidos.

 Concretando

Comencemos por observar desde más cerca simplemente el balance político, económico, social y militar de este "gran idealista revolucionario" que ocupó funciones diversas en el gobierno cubano, que ocupó el puesto de Ministro de Economía y de Ministro de las Reformas Agrarias. De su paso por la economía, nos acordamos sobre todo del que firma los billetes de banco con un "Che" provocativo. De su paso por las reformas agrarias en cambio, dejó una desorganización profunda y una disminución espectacular de las cosechas de azúcar como resultado de una tentativa temprana de diversificación de las culturas. El Che, a pesar de su trabajo encarnizado, parece complacerse más en publicitar la revolución que en plasmar sus ideas en lo cotidiano.

 Después, sus discursos intransigentes contra la URSS, acusándola de reproducir el imperialismo en sus relaciones con los países en busca de independencia, lo alejan de Cuba y de los soviéticos. La revolución del Congo, en la cual participa, es un fracaso. Los rebeldes, llevados por Lorenzo Désiré Kabila, se empeñan sobre todo en llevar una vida dorada y ociosa. Después de algunos meses de vagabundeo, reflexión y convalecencia en Tanzania y luego en Praga, decide con Fidel Castro emprender una guerrilla en Bolivia. Estando mal preparado, apoyado por reclutas mal formados y poco convencidos que desertan y traicionan a su jefe, él fracasa. El Che llega al final del camino, muere.

Al extremo

 Un rasgo que señala la personalidad de Ernesto Guevara es su tendencia de llevar todo al extremo. Él mismo escribía a su madre en julio de 1956: "No sólo no soy moderado, sino que trataré de no serlo jamás". Este asmático que tuvo que luchar y ponerse en peligro para tener una vida normal, desafía constantemente a la muerte. Fidel Castro incluso describe su temeridad como "su modo de escoger, en toda situación difícil y peligrosa, hace la cosa más difícil y más peligrosa”. ¿Cuál puede ser el efecto de un espíritu kamikaze cuando dirige un pueblo? El Che Guevara era un hombre intransigente, extremadamente exigente consigo mismo, pero también hacia los demás. Repetidas veces, este rigor casi puritano se expresó. En 1958, trató de regular, en la ciudad de Santo Espíritu que acababa de conquistar, las relaciones entre hombres y mujeres, el consumo de alcohol y el juego, pero sin éxito.

 De hecho, Ernesto Guevara, que hacía la revolución "para la gente", tiene un desprecio profundo por las clases dirigentes, pero igualmente por todo lo que constituye la vida de la gente. Además en 1958 aconsejó a sus hombres robar a los bancos, porque "las masas trabajadoras no pueden caer mas bajo". Por otra parte, no comprende las necesidades completamente humanas del pueblo. Absorbido por su trabajo, incluso dirá que ignora totalmente cómo vive el pueblo cubano. Esto parece bastante contradictorio. ¿No se hace la revolución para servir al pueblo y no lo contrario?

Abrazar la violencia

 Esta intransigencia del hombre es reiterada por una cierta violencia. En Guatemala, en el momento de la revolución reprimida de Jacobo Arbenz, que verdaderamente lo lanzará hacia el movimiento revolucionario, Guevara se estremece con los tiros de los cañones y el olor de la pólvora. Más tarde, en la Sierra Maestra, en el curso de la guerrilla para derribar a Batista, el Che Guevara saborea plenamente su amor a las armas, llegando incluso a nombrar a su pistola Beretta "Libertad". Abandona su papel de médico para convertirse en soldado a tiempo completo. Su dureza se revela mortal para varios de sus compañeros sospechosos de traición. Se cuenta que llegó a simular ejecuciones, una forma de tortura psicológica.

 Pero después de la toma del poder en Cuba, esta violencia y esta intransigencia forman una mezcla temible cuando el Che participa en el sistema de represión del régimen cubano. En efecto, a menudo ignoramos el importante papel que jugó en la elaboración del sistema de seguridad de Estado de Cuba, el sistema elaborado según el modelo de la KGB con la KGB. El Che comparte pues la responsabilidad de las acciones de represión de este régimen, sobre todo porque presionó a los revolucionarios cubanos para adoptar el modelo soviético.

 De esta manera se encarga en 1959 de la prisión La Cabana y del proceso y la ejecución de los opositores. Los procesos son expeditivos, las apelaciones que están en sus manos son rechazadas sistemáticamente. Guevara vela personalmente por la ejecución de los presos. En algunos meses, habrá varios centenares de ejecutados, juzgados arbitraria y rápidamente. Ciertos partidarios de Batista sufrieron un castigo ampliamente desproporcionado a su "crimen". El Che quería que sus oficiales fueran verdugos por turnos con el fin de que su responsabilidad fuera compartida. No conoce la clemencia, su justicia es expeditiva.

 Finalmente, muchos ignoran que el Che Guevara el "libertador", el "héroe del pueblo", desempeñó un papel capital en la instauración del campo de trabajo forzado de Guanahacabibes entre 1960 y 1961, un campo destinado a atender los casos difíciles, aquellos de quienes no estaba seguro de tener que encarcelarles. Los que habían cometido "crímenes más o menos graves contra la moral revolucionaria", decía él. En todo caso, el Che parece no haber tenido ningún escrúpulo en encerrar y condenar a trabajos forzosos a los individuos por medio de detenciones arbitrarias y sin juicio. Más tarde, este campo será utilizado por el régimen cubano para encerrar a todos los indeseables (y esto nos remonta a nuestros peores recuerdos): testigos de Jehová, homosexuales, adeptos a religiones afrocubanas como Abakua, y rebeldes no políticos. Entre los años 1980 y 1990, incluso se encerrará allí, de modo arbitrario, a las víctimas del SIDA.

 Visto desde este punto de vista, el Che parece netamente menos "crítico" y sus ideales de liberación del pueblo y de igualdad toman una resonancia muy diferente. Parece siempre peligroso idealizar a un hombre, cualquiera que sea.

 Llevar la camiseta del Che es un reconocimiento, voluntario o no, a la violencia que jalonó su corta carrera política. Consecuencia de la indumentaria de moda o ideológica, la difuminación o el fracaso son inevitables.
 
✒ Carlos Waite Brignole | Opiniones  | Domingo 13 de julio de 2008.

20.4.15

Una investigación afirma que Fidel Castro dejó morir al Che

 
 El periodista Alberto Müller dijo a Infobae que el líder de la revolución cubana envió al guerrillero a Bolivia para eliminarlo. "Che Guevara: valgo más vivo que muerto" será presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires.
 
 A casi cincuenta años de la muerte de Ernesto "Che" Guevara, sus últimos días con vida sigue siendo motivo de investigación. ¿Por qué fracasa su misión final en Bolivia, donde debía organizar la guerrilla para extenderla al resto de la región?, ¿cómo cae en manos del Ejército y es fusilado? Algunas versiones afirman que la CIA inició una cacería contra el guerrillero argentino en el marco de las operaciones para desactivar la insurgencia en América Latina. Pero otras apuntan a la extinta Unión Soviética e incluso al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, junto con quien el Che derrotó a la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.
 
 En su libro Che Guevara: valgo más vivo que muerto, que será presentado el próximo 1º de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires, el periodista cubano Alberto Müller abona esta última teoría y sentencia que a Fidel le convenía eliminar al guerrillero para mantenerse en el poder. Müller señala, además, que mientras Castro se había alineado con los soviéticos, el Che era trotskista y pro chino. La ruptura entre ambos queda sellada en 1964 en la Conferencia de Argel. Por eso, La Habana resuelve enviar al Che a Bolivia, un país donde el movimiento campesino estaba desactivado y las posibilidades de formar un movimiento guerrillero exitoso era nulas, según explicó el autor a Infobae.
 
-Usted menciona el 25 de febrero de 1964, día en que el Che ofreció un discurso en Argel, como fecha clave en la escisión entre Fidel Castro y el Che Guevara, ¿por qué?
 Es el punto de inflexión. El rompimiento se produce porque en el mismo momento en que Fidel Castro está cerrando su relación con la Unión Soviética, el Che va a la Conferencia Afroasiática de Argel y pronuncia un discurso explosivo contra el imperialismo norteamericano y contra los soviéticos. Él compara los Estados Unidos con los soviéticos y los califica de mezquinos. A partir de ese discurso, se produce una discusión entre Fidel y Raúl Castro con el Che y después de eso el Che deja la revolución cubana y toma el rumbo al Congo, siguiendo la aspiración de liberar al país.
 
-En el libro, usted también remarca que el Congo es un "eslabón" más del abandono de Fidel Castro...
 El Congo fue un preámbulo del fracaso en Bolivia. Cuando se cruza con Nasser en El Cairo, el Che le dice que quiere ir al Congo y le dice: "Tú no haces nada en el Congo, eres blanco". Después el Che se da cuenta de que el soldado congoleño tenía una disciplina muy diferente a la que tenía el guerrillero cubano. En el descalabro del Congo, Fidel al final negocia con los soviéticos a espaldas del Che, y negocia con Estados Unidos, con Tanzania y con Bélgica el fin de la guerrilla allí. Es curioso como algo anecdótico. El Che no quería irse del Congo, porque era fiel a sus ideas y lo demostró hasta la hora de morirse. Luego el Che se va a Praga; no quería volver a La Habana, quería ir a la Argentina o Perú a seguir con la guerrilla. Pero Cuba se empeña en mandar al Che Guevara a Bolivia, un país donde no había condiciones guerrilleras.
 
Fidel Castro junto a Ernesto "Che" Guevara, 1960
 
-¿Cuáles eran las diferencias ideológicas entre el Che y Fidel?
 Al hacer la investigación, se descubre que el patrón de imitación del Che con la revolución rusa era Trotsky, que era el gran enemigo de Stalin. El Che era pro chino y trotskista y toda la Unión Soviética era stalinista. Esa es una distinción fundamental de ideas y de métodos. En esa época, las relaciones entre los chinos y los soviéticos eran tan malas o peores que las de los soviéticos y los estadounidenses. Cuando el Che decide la operación en el Congo, el país al que va a pedir ayuda es a China. Trotsky era un ideólogo y Stalin, un carnicero. Fidel empieza a acercarse la URSS durante la Guerra Fría porque se da cuenta de que quienes lo pueden proteger para seguir en el poder son los soviéticos. Ningún documento de la revolución cubana planteaba el camino comunista. Sin embargo, Fidel lo toma. Y el camino de la URSS era el camino de Stalin, quien mandó a matar a Trosky.
 
-¿En qué sentido esas diferencias políticas se traducen en la tesis de que Fidel prefería al Che muerto?
 Hay que pensar cómo prefería la Unión Soviética al Che, ¿vivo o muerto? La URSS lo prefería muerto. Y Fidel se adapta. Hay una anécdota en el libro que es reveladora. Cuando el Che se va para el Congo, no se sabía dónde estaba y se decía que estaba cortando caña. Y Fidel le cuenta al embajador soviético en Cuba: "Mira, no está cortando caña, pero esta información no se la des a tu jefatura por teléfono, date un viaje allá y comunícalo. El Che está abriendo una guerrilla en el Congo". Fidel Castro sabiendo que los soviéticos eran enemigos del Che, ¿cómo es que les dice dónde está? Es algo que tendría que haberse quedado en secreto. Parece extraño, pero Fidel ha demostrado en su trayectoria que es un hombre que pone el poder por encima de todo, para él los amigos no cuentan.
 
-¿Ir a Bolivia entonces fue una trampa?
 Hay una conversación de Fidel con el presidente del partido comunista boliviano Mario Monje dos años, en la que le dice que tiene mucha pena por los bolivianos porque no tienen condiciones para la guerrilla por ser un país que sin mar y además por la reforma agraria, por los campesinos. Eso fue en 1963. ¿Cómo puede ser que en el 65 el Departamento América de La Habana le inventan al Che la organización en Bolivia? Esta es una pregunta que ha quedado en el aire y que el gobierno de La Habana nunca ha contestado.
 
-La versión oficial es que Bolivia era estratégica en términos geográficos, porque desde ahí se podía avanzar a otros países como Chile, la Argentina o Perú. Estos dos últimos, de acuerdo con su trabajo, son los que prefería el Che, ¿por qué acepta la misión en Bolivia?
 El Che era un hombre apasionado por la lucha armada. Además, sabía que no había retorno a Cuba, entonces lo acepta como un mal menor. No lo acepta con beneplácito, sin embargo, lo acepta. Se va a Bolivia en una alianza con el partido comunista boliviano, que además era pro soviético. Esa relación duró poco. No lo digo en forma despectiva, pero el Che era un esquizofrénico de la revolución, de la guerrilla. Tenía una obsesión que demostró en el Congo y que demostró yendo a Bolivia, sabiendo que no era el lugar idóneo. El Che va con toda su pureza ideológica y ahí se enreda en la trampa. En 10 meses de guerrilla, al Che no se le suma un solo campesino. La reforma agraria de Estenssoro es la explicación. El campesino estaba contento con su situación social porque el gobierno le había dado la tierra que trabajaba.
 
"En 10 meses de guerrilla, al Che no se le suma un solo campesino"
 
 En una reunión con Monje, rompen. El Che lo dice en su diario, comenta la gravedad del momento: "Hemos sido traicionados por los comunistas bolivianos". Cuando fracasa la relación con el partido comunista, el Che se mueve hacia los maoístas. En La Paz, Fidel Castro y el gobierno cubano tenían un alto oficial de la inteligencia, Renán Montero, que era el enlace del Che con La Paz. Paradójica y misteriosamente, Fidel Castro le ordena que salga de La Paz y se vaya para París con un argumento muy débil. El Che se queda en las montañas sin su enlace en La Paz, y él lo menciona en su diario.
 
Pasaporte falso con la identidad de Adolfo Mena
utilizado por el Che Guevara para su entrada en Bolivia.
 
-A diferencia de otras versiones, que afirman lo contrario, en su libro señala que la CIA quería al Che con vida, ¿por qué entonces lo ejecuta el Ejército boliviano?
 Hay un testimonio de Félix Rodríguez y los propios bolivianos lo confirman. Cuando detienen al Che, la orden de Barrientos es que lo maten. Pero la CIA tenía disposición de llevárselo; la CIA lo quería vivo. Al Che lo asesinaron con una crueldad absoluta. En todos los testimonios, la orden viene del general René Barrientos. En los meses de guerrilla, se habían muerto soldados bolivianos y había una cuenta pendiente con la guerrilla del Che. Su ejecución correspondía a una lógica de una dictadura militar. Vivo el Che hubiera sido más útil para todo el mundo. A los prisioneros hay que respetarlos, pero al Che lo mataron como si fuese un perro, le cortaron las manos.
 
-En un fragmento describe a Fidel Castro como un hombre con "un gran amor por el centro, por el poder", ¿con esa caracterización explica por qué los Castro continúan en el gobierno?
 Fidel ha demostrado ser un genio de la política y del poder. En toda su trayectoria, Fidel no ha tenido reparos eliminando enemigos. Lo digo porque es historia. Al Che no lo fusiló, pero cuando llega a Ñancahuazú, descubre que hay un campamento del Ejército a pocos kilómetros. Fidel no ha tenido aliados, sino aliados circunstanciales para mantenerse en el poder. Y lo ha logrado, en eso ha mostrado genialidad, y los norteamericanos han mostrado mucha torpeza en Cuba.
 
"La revolución se está despidiendo de Cuba"

-¿Qué piensa del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, al que siempre ha señalado como el enemigo?
 Me parece positivo que se deje atrás una página de la Guerra Fría que solo le ha impuesto aislamiento y dolor es el pueblo de Cuba. El más beneficiado va a ser el pueblo cubano. La revolución cubana es una revolución fallida, que deja a Cuba en la miseria, con un sistema con rasgos stalinistas en un mundo con cada día se aleja más del stalinismo. El presidente Obama lo ha explicado, él quiere ayudar al pueblo de Cuba. Las medidas van a permitir el envío de más remesas, abrir relaciones diplomáticas con Cuba. No podemos predecir el futuro, pero la revolución se está despidiendo de Cuba. Es un país donde impera la miseria, falta la comida, uno no puede hablar con libertad porque lo golpean o lo meten preso. Entonces, ¿qué queda de la revolución cubana, de aquel sueño del año 59 de liberarnos de la dictadura batistiana cuando al final la revolución cubana ha sido una dictadura mucho más cruel, más allá de algunas medidas positivas como la educación gratuita? La revolución cubana ha sido una de las peores dictaduras que ha podido sufrir América Latina.
 
-Si el Che siguiera con vida, ¿cuál cree que sería el escenario?
 Si el Che viviese el día de hoy, estaría más cerca de la madre Teresa que de Fidel Castro. No coincidía con él el 100 por ciento, pero creo que después de lo que vivió, de lo que vivió su madre Celia, que prácticamente la ignoraron en los últimos meses de su vida, el Che hubiera pasado la página. No puedo predecir cuál hubiera sido el cambio del Che, pero no creo que se hubiera acercado a La Habana, al gobierno de Fidel Castro.
 
 
-¿Qué piensa de la relación actual de los gobiernos latinoamericanos con Cuba?
 En los países del ALBA, que tenían relación con Hugo Chávez, ven a la revolución cubana con simpatía, cosa que hay que respetar, pero que va a pasar de moda. Fue muy bien alimentado por Hugo Chávez en Venezuela con el hecho de facilitarle petróleo a Nicaragua, Cuba, las islas caribeñas, pero ese ventajismo petrolero está llegando a su fin en este momento en que el gran productor de petróleo está siendo Estados Unidos. Tanto es así que el presidente Obama acaba de estar en Jamaica y les ha prometido petróleo. La nueva política de Obama pone esa relación en entredicho.
 
-¿Por qué decidió escribir este libro?
 Tengo un gran amigo en común con el Che, Octavio de la Concepción de la Pedraja, un gran amigo de la Universidad de La Habana, que murió con él y se me dio por investigar por qué había muerto. En el diario del Che encuentro muchas situaciones de abandono que describe el Che y me decido a hacer la investigación. Ahí contaba que había perdido contacto con Manila, hasta que mueren. Manila era Fidel Castro. Y eso plantea una interrogante muy grande: ¿cómo es que el Che pierde el contacto con Fidel si era una guerrilla dirigida por La Habana? Pero después de la investigación, que fueron años de trabajo, te das cuenta de que no es así.
 
-¿Cómo fue la investigación?
 Leí las biografías de Jon Lee Anderson, del argentino Pacho O'Donnell, del mexicano Jorge Castañeda. Empecé a leer ensayos. No quería que se me perdiera nada. Leí toda la documentación de las guerrillas del Congo, de Salta en la Argentina con Masetti. Tengo la impresión que es un libro que surge de esa investigación. Me apoyo en los comentarios, los discursos, en lo que dice el Che Guevara. Cuando hablo del abandono, es el Che el que dice que está abandonado. Y la investigación es sobre por qué ese abandono.
 
-¿Cuál es su expectativa con la presentación en Buenos Aires?
 Mi expectativa es aportar la verdad a la memoria histórica de Argentina y del Che Guevara, a quien respeto porque considero que fue una persona consecuente con su manera de pensar.
 
✒ Agustina Ordoqui | Infobae  | Domingo 19 de abril de 2015.

14.4.15

Capitalismo y comunismo


 El deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tiene a los que se chupan el dedo espantados o, por el contrario, jubilosos. Quienes ingenuamente se creyeron la tabarra de que capitalismo y comunismo (¡como democracia y dictadura!) eran dos fuerzas en oposición insalvable y consideraban puerilmente que Fidel Castro era el demonio, o bien que los yanquis eran la gran ramera, andan ahora llorando por las esquinas. Por su parte, las masas cretinizadas que meriendan nardos y cada día se chutan su sobredosis de propaganda sistémica suponen que este abrazo caribeño prefigura una nueva era de paz y delicias universales; y andan exultantes celebrándolo.

 Nos advertía Leonardo Castellani que capitalismo y comunismo «coinciden en su núcleo místico: ambos buscan el Paraíso Terrenal por medio de la técnica; y su mística es un mesianismo tecnólatra y antropólatra, cuya difusión vemos hoy día por todos lados, y cuya dirección es la deificación del hombre; la cual un día se encarnará en Un Hombre». Señalaba también que capitalismo y comunismo tenían encomendada una misión común, que no es otra sino reducir a escombros el orden cristiano: el comunismo sin antifaces ni disimulos; el capitalismo de un modo mucho más sibilino, asegurando taimadamente que su intención es defenderlo. De ahí que, como afirmase Álvaro d’Ors, el comunismo al menos pueda hacer mártires, mientras que el capitalismo no hace más que herejes y pervertidos. Castellani vislumbraba proféticamente que capitalismo y comunismo acabarían amalgamándose, por «hazaña del Anticristo».

 No fue Castellani, sin embargo, el único que vislumbró esta íntima mismidad de capitalismo y comunismo. Chesterton nos explicaba que el capitalismo conduce al enriquecimiento de unos pocos, fundado en el despojo de la propiedad del pueblo, al que se convierte en masa de trabajadores asalariados con un nivel de ingresos mayor o menor, según la voluntad de los amos, mientras que el comunismo se propone lo mismo, pero en nombre del «Estado», que también controlan unos pocos. Capitalismo y comunismo, a la postre, tenían para Chesterton el mismo propósito, que no era otro sino favorecer a unas oligarquías a costa de despojar al pueblo. Más incisivo aún, Belloc avizoró la formación de un «Estado servil», híbrido de capitalismo y comunismo, en donde el trabajo asalariado de una mayoría abrumadora de la sociedad se haría obligatorio, en beneficio de una minoría propietaria; y, para que este despojo y nueva esclavitud no resultase insoportable a esas masas asalariadas, se suministrarían diversas morfinas. La más importante de todas, avizorada por Chesterton, es esa religión que, «a la vez que prohíbe la fecundidad, exalta la lujuria»; o sea, los «derechos que bragueta» que son el pináculo (y a la vez el sostén) del Estado servil.

 Pero fue el propio Marx quien dejó escrito que el comunismo procede del capitalismo y se desarrolla históricamente con él; y la dialéctica hegeliana los conduce a una síntesis, que es la que ahora se ha impuesto, con diversas variantes autóctonas (socialdemocracia en Europa, capitalismo estajanovista en China, etcétera), hasta configurarse como Nuevo Orden Mundial, del que Estados Unidos es capataz. Un Nuevo Orden Mundial del que podría decirse lo mimo que Rubén Darío le escupía a Roosevelt: «Y, pues contáis con todo, os falta una cosa… ¡Dios!».

 Y ahora Estados Unidos escenifica este abrazo caribeño, para júbilo o espanto de los que se chupan el dedo. Nosotros suscribimos a Gómez Dávila: «El comunista odia el capitalismo con complejo de Edipo. El reaccionario lo mira tan sólo con xenofobia».

✒ Juan Manuel de Prada | ABC  | Martes 14 de abril de 2015.
http://www.abc.es/lasfirmasdeabc/20150414/abci-capitalismo-comunismo-201504131355.html