9.6.15

“Para unir a Hispanoamérica, necesitamos organizar a las fuerzas del pensamiento “


Hispanoamérica Unida tiene el gusto de publicar en exclusiva el contenido íntegro de una larga entrevista, hasta ahora inédita, con el Dr. Julio C. González, realizada por conferencia telefónica (Londres/Buenos Aires) el 30 de agosto de 2013.
 
El Doctor Julio C. González lleva 50 años como profesor de Estructura Económica en las universidades de Buenos Aires y Lomas de Zamora (República Argentina). Fue Secretario de Estado de la Presidencia de la Nación de la República Argentina desde el 4 de septiembre de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976 (período constitucional de 1973 a 1976). Es autor, entre otros, de un voluminoso y bien documentado libro titulado “La Involución Hispanoamericana – De Provincias de las Españas en América a Territorios Tributarios – El caso argentino 1711/2010” (Editorial Docencia, Buenos Aires, 2010, rector@hernandarias.edu.ar).
 
I. (Hispanoamérica Unida): Profesor, usted emplea la Historia como un método para analizar la economía. ¿Por qué?
 
(Julio C. González): La Historia es a la economía lo que la historia clínica a la medicina. Es imposible tratar a un enfermo por los síntomas circunstanciales u ocasionales en la alteración de su cuerpo. Para un buen diagnóstico médico es imprescindible tener a la vista todo el transcurso de la vida del cuerpo humano que es necesario tratar.
 
II. [H.U.]: Ante su afirmación nos vemos obligados a preguntarle a usted ¿qué es la Historia?
 
(J.C.G.): La Historia es la prognosis del futuro. En consecuencia son los hechos y los actos jurídicos que nos explican la situación económica actual y los ubican en la trayectoria que nos aguarda en el devenir.
 
III. [H.U.]: Su concepto es completamente distinto a la historia tradicional.
 
(J.C.G.): Efectivamente. La Historia es la comprensión de lo que ocurre y la determinación de lo que va a suceder en tiempos futuros. Algo muy distinto a concebir la historia como luchas y guerras que realizan las fuerzas militares, o bien los tumultos también llamados revoluciones que ocurren en los pueblos. Guerra y revoluciones son anécdotas pretéritas de un pasado que no vuelve. El devenir y el futuro reclaman otro método.
 
IV. [H.U.]: ¿Cuál es para usted ese método?
 
(J.C.G.): Los elementos históricos para la prognosis del futuro están determinados por estos cuatro elementos básicos:
a) Cartografía
b) Tratados internacionales que ejercen poder sobre esa geografía y la modifican
c) Normas jurídicas y económicas internas que originan esos Tratados Internacionales
d) Estadísticas de resultado
 
V. [H.U.]: ¿Y los sujetos de la historia, entre ellos los próceres y los patriotas, como juegan dentro de este esquema?
 
(J.C.G.): “Próceres o patriotas”, “hijos o entenados”, “réprobos y escogidos”, son todos preconceptos que impiden valorar la realidad. Lisa y llanamente. Sin adjetivaciones ni axiomas preconcebidos sobre la persona de los gobernantes y de los hombres que tuvieron gravitación pública como intelectuales, pensadores y escritores.
 
VI. [H.U.]: ¿Cuáles serían los actos jurídicos internacionales o los tratados por los cuales deberíamos empezar para analizar la situación de Hispanoamérica?
 
(J.C.G.): Un gran pensador argentino, Raúl R. Scalabrini Ortiz, escribió esto en la década de los años ’30 del siglo XX: “La ignorancia argentina es la obra de un genial pensador que la preparó para dominarnos”. Scalabrini Ortiz determinaba que ese gran pensador era el imperio británico a través de sus universidades. Como lo documento en mi libro “La Involución…” en la Universidad de Londres existe una asignatura denominada “Argentina”. Para evaluar las gravísimas consecuencias de esto solo cabe una pregunta de lógica elemental, ¿en qué otra universidad del mundo hay una asignatura semejante?
 
Los parámetros de la influencia británica sobre la Argentina están dados por estos 4 principios:
 
1. “Trade, not countries” (comercio afirmado por tratados internacionales y no conquista por las armas)
 
2. “Divide et impera” (divide y reinarás). Un viejo principio romano, aplicado a instituciones, hombres, ideas, conceptos.
 
3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse (es decir en “silencio”). Un ejemplo actual es la tremenda guerra abierta entre el Gobierno Argentino y el diario Clarín, propietario este último de 274 medios, y que a su vez es propiedad de capitales británicos, y domina todos los medios de Argentina (prensa, televisión, revistas, editoriales, radiodifusión). Un ejemplo contundente de esto es la siguiente información proporcionada por el diario La Nación de Buenos Aires. +++.
 
4. “Hacerles hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan, para que se destruyan solos.” Un caso típico es la guerra de las Malvinas. La guerra le convenía a Gran Bretaña, porque si no había guerra, no había tratado de paz (los tratados de paz de Londres y de Madrid). Al respecto es de lectura inexcusable la obra del comodoro (R) Rubén Óscar Moro titulada “La Guerra Inaudita. Historia del conflicto del Atlántico Sur”. El autor a sus bien ganados grados de la Fuerza Aérea y en el estudio de la Guerra de Malvinas adiciona el haberse desempeñado como jefe de redacción de la Comisión Rattenbach. Esta comisión presidida por el teniente General Benjamín Rattenbach, decano de los generales argentinos, tuvo a su cargo la confección de un sumario incubado por la derrota de la Guerra de las Malvinas. Esta comisión reunió toda documentación internacional y los documentos oficiales argentinos con relación a esta cruenta guerra. El informe es pues una vivencia que tuvo el comodoro Rubén Óscar Moro como protagonista y testigo de esa guerra en los lugares de batalla. Esos tratados establecen en su articulo 5º que todas las fuerzas armadas argentinas quedan bajo el control de Gran Bretaña. Como ejemplo de ello en el Anexo 1º, punto V de los Acuerdos de Madrid, leemos o siguiente: “Visitas Recíprocas. Por la vía diplomática y caso por caso podrán acordarse visitas recíprocas a bases militares y unidades navales.”
 
A su vez en el Anexo I – III de los mencionados acuerdos de Madrid leemos:
“La República Argentina y Gran Bretaña se han de proporcionar por escrito y con veinticinco (25) días de anticipación la información correspondiente al movimiento de sus Fuerzas Navales y sus Fuerzas Aéreas y de los ejercicios que verifiquen unas y otras dentro de las siguientes áreas: Para las fuerzas argentinas dentro de las siguientes coordenadas:
 
46ª S – 63ª W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 46ª S que cruza Comodoro Rivadavia con el meridiano 63º W (aproximadamente a 350 kilómetros al Este de Comodoro Rivadavia).
 
– 50º S – 63º W y 50º S – 64º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 50ºS que cruza Puerto Santa Cruz hasta su intersección con el meridiano 63º W y el meridiano 64º W (aproximadamente 350 y 300 kilómetros al Este de Puerto Santa Cruz).
 
– 55º S – 64º W y 53º S – 63º W; que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 53º S que cruza la Bahía de San Sebastián a Norte de Tierra del Fuego hasta su intersección con los meridianos 64º W y 63º W (aproximadamente a 300 y 350 kilómetros al Este de la Bahía de San Sebastián al Norte de Tierra del Fuego).
 
– 60º S – 63º W y 60º S – 20º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 60º S que pasa cerca de las Islas Orcadas en la Antártida hasta su intersección con el segmento que va desde el meridiano 20º W (esto hace una extensión de aproximadamente 3.500 kilómetros al Este del meridiano 63º W que pasa cerca de las Islas Shetland del Sur).
 
 Y el artículo 12 del tratado de Madrid [establece que] se promoverá la privatización de las empresas del Estado (puertos, aeropuertos, rutas de peaje, cuenca petrolera, tierras forestales) fueron entregadas por ese precio a Gran Bretaña. El artículo 16 establece que las relaciones de la República Argentina para la integración de América Latina (Mercosur) y para con la Unión Europea serán siempre conversadas previamente con Gran Bretaña. Todo esto se completó con el tratado de Londres del 11 de diciembre de 1990 (ratificado por Ley 24.184). Este tratado otorgó a todos los bienes adquiridos por Gran Bretaña un tratado de protección de inversiones . Es decir, el objetivo era el tratado de paz y los bienes argentinos que a través de este serían adquiridos por Gran Bretaña o por empresas inglesas.
 
VII. [H.U.]: ¿Desde cuándo comienzan a firmarse los planes y tratados que sojuzgan a Hispanoamérica hasta el día de hoy?
 
(J.C.G.): El primer plan para apoderarse de Hispanoamérica aparece en Londres en 1711 con la publicación de un libro titulado “Una propuesta para humillar a España. Escrita en Londres en 1711 por una persona de distinción”.
 
El curioso pseudónimo del autor obedece al hecho de que se trata de un plan estratégico para separar a Hispanoamérica de España (que en el siglo XIX siguen en rigurosa aplicación en España con los atisbos de secesión de Cataluña y provincias Vascongadas). Si se hubiese colocado el nombre del autor que indudablemente debe ser una persona de primer nivel en el Gobierno Británico o un príncipe o un general o un almirante, hubiese llevado a una indudable e inmediata guerra con España.
 
Este plan estratégico para separar de Hispanoamérica de España consistía en lo siguiente:
 
– La riqueza de Hispanoamérica está dada por la minería.
 
– La cuenca minera de Hispanoamérica se encuentra primordialmente en el Perú y el Alto Perú (hoy Bolivia).
 
– Para poder efectuar la producción minera y alimentar a los que realizan esos penosos trabajos en los yacimientos minerales es imprescindible: la carne vacuna para reponer energías que de desgastan en el arduo trabajo minero y yerba mate para depurar al organismo de los gases y toxinas que existen bajo tierra.
 
– Gran Bretaña debe actuar separando a la zona minera de la zona ganadera (Buenos Aires y Montevideo) y de la zona yerbatera (Asunción del Paraguay). De esta manera, sin carne vacuna y sin yerba mate, el trabajo de la minería se paralizará y para mantener esa inactividad minera debe separarse para siempre la región productora de carne vacuno de la región productora de yerba mate.
Así habremos producido la humillación de España.
 
Portada del libro "La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Tributarios. El Caso Argentino 1711-2010".
Portada del libro “La Involución  Hispano-
americana. De Provincias de las Españas a
Territorios Tributarios. El Caso Argentino
1711-2010″.
VIII. [H.U.]: ¿Qué actitud asumió España frente a semejante plan?

(J.C.G.): La respuesta de España a este plan se realizó en 1776. En ese año se dio una ocasión para humillar a Inglaterra e impedirle el plan de humillar a España.
En ese año España actúa de la siguiente manera:
 
1. José de Gálvez, Ministro de Indias de Carlos III, elabora y ejecuta la diagramación del hemisferio americano. Esto se llevo a cabo de la siguiente manera: -El 4 de julio de 1776 España independiza de Inglaterra a América del Norte y funda con un aporte decisivo de su parte los Estados Unidos de América. En “La Involución Hispanoamericana” se publica por primera vez una documentación detallada de cómo España creó a los Estados Unidos de Norteamérica (hoy primera potencia del mundo). Para ello, José de Galvez designó a su propio sobrino, el General Bernardo del Gálvez, que libró todas las batallas por tierra desde la península Florida hasta Nueva York. Los ingleses no pudieron enviar refuerzos para combatir a los españoles porque todos los puertos del Atlántico estaban bloqueados por la Marina de Francia en virtud del Pacto de Familia del año 1700 que unió los Ejércitos de tierra y de mar de Francia y España en acciones conjuntas.
 
2. La independencia de Estados Unidos lograda merced a la acción de los ejércitos españoles fue reconocida públicamente de manera universal en el año 1976 con motivo del Bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos. En esa oportunidad, los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, hicieron una visita oficial a Estados Unidos y descubrieron en el Capitolio una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez por cuya acción se logró la independencia de Estados Unidos. Este homenaje trascendental fue minimizado y en el caso de la Argentina, silenciado por todos los medios de comunicación.
 
3. José de Gálvez, gran desconocido para los historiadores de los Estados Unidos hizo el siguiente razonamiento: el país que hoy fundamos dentro de un siglo puede entrar en colisión con el Virreinato de Nueva España (México) y puede también proyectarse sobre el Océano Pacífico. El Pacífico, así llamado porque no existían los terroristas de mar que eran los piratas, era el mar de dominio exclusivo de España:
 
-España tenía tres grandes bases navales en el Pacífico que aseguraban su dominio total. Eran las mismas Monterrey en México, Callao en el Perú, y Valdivia en Chile.
 
-La vinculación económica con el Asia se realizaba por el Océano Pacífico de la siguiente manera: a) Viaje de ida: Callao-Filipinas-Japón-India y China. Viaje de regreso: Filipina-Acapulco (México). Esta extraordinaria navegación era posible a veloz velocidad porque España había estudiado y colocado en las cartas marítimas las corrientes oceánicas del Pacífico que impulsaban gran velocidad a los viajes de ida y regreso porque los galeones de la época no eran impulsados a vela solamente sino que su tracción era ocasionada por las corrientes marítimas de América a Filipinas a la ida y de Filipinas a América en el regreso.
 
-La navegación por el Pacífico era cuantiosa. El comercio muy intensivo. La razón se daba en que la moneda de Latinoamérica era la plata y la moneda del Asia también la plata. Esto agilizaba las transacciones por el pago de compensaciones en metal.
 
-La gerencia de los viajes por el Pacífico se hacía en Buenos Aires donde estaba radicada la Compañía de Filipinas.
 
4. Para equilibrar desde el inicio de su existencia en el año 1776 la geopolítica de Estados Unidos con la de Hispanoamérica, José de Gálvez el día 1 de agosto de 1776, es decir, 26 días después de la creación de los Estados Unidos, crea el Virreinato del Río de la Plata con una extensión de 7.200.000 kilómetros cuadrados en el extremo sur del hemisferio americano.
 
Por primera vez, en mi libro “La Involución Hispanoamericana (1711 – 2010)”, se transcribe en su integridad el acta de creación del Virreinato del Río de la Plata que le fue remitida al autor por el archivo de Indias en el año 2000.
Todo lo expuesto le otorga a Hispanoamérica una nueva dimensión y realza la misma en virtud del testimonio de Alexander Von Humboldt quien relata su visita a Hispanoamérica diciendo que no se vio en ningún lugar del mundo una felicidad y alegría de vivir como la que él con asombro constató en las posesiones españolas en Hispanoamérica sobre el Pacífico.
 
– Es importantísimo señalar que al tiempo de fundación, el Virreinato del Río de la Plata tenía 2 universidades: Córdoba y Charcas Chuquisaca. En esta última se enseñaban ciencias aplicadas a la técnica minera y astronomía referida a la navegación de ultramar por el pacífico. Nota: Por ese entonces los Estados Unidos de Norteamérica todavía no tenían ninguna universidad.
 
Balance geopolítico británico 1763-1783. Veinte años decisivos para el devenir del Planeta Tierra. En este período Gran Bretaña procedió a la conquista de los siguientes territorios del globo:
 
1. Canadá. Fue adjudicada por Francia a Gran Bretaña en virtud del tratado de París de 1763. Extensión: 9.000.000 kilómetros cuadrados.
 
2. Australia. Su conquista fue consumada en 1770. Los autóctonos sufrieron un genocidio en virtud del cual no quedó ninguno. Gran Bretaña le dio la categoría de colonia penitenciaria, es decir, que sería poblada por criminales y presos por otros delitos extraídos de las cárceles de Inglaterra. Superficie: 7.600.000 kilómetros cuadrados.
 
3. India. Conquistada con la batalla de Baksar en 1764, ganada por Lord Clive quien derrotó la última resistencia hindú a la conquista británica.
 
4. Brasil. Quedó unido económicamente y en cuanto a la política a Gran Bretaña por el Tratado de Methuen de 1703 celebrado con Portugal. En 1777 por el Tratado San Ildefonso, España cede a Brasil , Virreinato de Portugal, 6.000.000 kilómetros cuadrados. A raíz de esto, la superficie total de Brasil supera los 8.500.000 kilómetros cuadrados.
 
5. Estados Unidos. Renueva la vinculación con Gran Bretaña en 1783. En ese año se celebra en París la paz entre Gran Bretaña y Estados Unidos de Norteamérica, que son reconocidos como Estado independiente. Jay, asesorado por Adam Smith, firma el Tratado de Paz, desplazando a Lee y a Franklin, los otros representantes designados por el Congreso de los Estados Unidos. El Congreso de los Estados Unidos quería firmar la paz con Gran Bretaña simultáneamente con los representantes de España y de Francia, países cuya acción militar fue decisiva para la creación de los Estados Unidos.
 
La firma del Tratado de Paz únicamente entre Inglaterra y Estados Unidos, injertaron en el sistema americano original de economía político-productiva de Alexander Hamilton, Jorge Washington y Benjamin Franklin al sistema angloamericano de comercio internacional de Adam Smith. Los Estados Unidos pasaron así a constituir económicamente un sistema angloamericano quedando desplazados los cinco presidentes que representaban el genuino pensamiento americano de Alexander Hamilton. Estos fueron: George Washington (1789- 1797), Abraham Lincoln (1861-1865), William McKinley (1897-1901), Franklin Roosevelt (1933-1945) y John Kennedy (1961-1963).
 
IX. [H.U.]: ¿Por qué se separa, fragmenta y disgrega Hispanoamérica?
 
(J.C.G.): Para contestar a esta pregunta fundamental y determinar su importancia hay que remitirse a la tesis doctoral de Henry Kissinger publicada en 1968 con el título “Un mundo restaurado”. En ella el autor explica que para conocer en todos sus detalles la situación internacional actual es imprescindible conocer perfectamente las guerras napoleónicas. Henry Kissinger explica algo elemental, las guerras napoleónicas no eran por la posesión de los países europeos sino por sus posesiones de ultramar. Esto hace que en esas guerras se luchase por el futuro del Planeta Tierra.
 
En 1804, Napoleón Bonaparte, emperador vitalicio de Francia, domina toda Europa y cierra por consiguiente todos los puertos del continente europeo al tráfico comercial con Gran Bretaña. A raíz de esto la industria británica y el comercio exterior de Inglaterra cae en una paralización que lo lleva inexorablemente a una quiebra que se extenderá sobre toda Inglaterra.
 
Entonces William Pitt, Primer Ministro de Gran Bretaña, le encomienda al General Thomas Maitland la elaboración de un plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. El plan consistía en lo siguiente:
 
Asalta Buenos Aires. Formar un ejército con hijos de españoles, mestizos, autóctonos o indios y negros esclavos. Que ese ejército formado en Buenos Aires acampe en Mendoza y se refuerce con personas de la misma etnia que las nombradas. Con este ejército asaltar Chile. Dominado Chile, con la flota británica, transportar ese ejército para la toma de Perú, y de Guayaquil (Audiencia de Quito) hoy Ecuador.
 
El Plan Maitland es el plan operativo de 1804 para desarrollar el plan estratégico de 1811. Para su efectividad dispone que toda Hispanoamérica se quede previamente sin moneda. Esto se lleva a cabo en las siguiente fechas:
 
 1806: Beresford, gobernador inglés de Buenos Aires, saquea el Tesoro de la Real Hacienda (organismo similar al Banco Central actual) y lo remite a Londres, donde es paseado por las calles en 8 carros que transportan cada uno cinco toneladas de oro amonedado. Total: 40 toneladas de oro. Esta cifra, según cálculo que hicimos en nuestra cátedra en la Universidad de Lomas de Zamora, ascendía en el año 2008 aproximadamente a 88 mil millones de dólares.
 
 1811: Pueyrredón, al mando del ejército del Norte que dirige Belgrano, saquea la Casa de Moneda de Potosí y destruye las prensas de acuñar moneda para toda Hispanoamérica. 500 mil barras de plata son enviadas de Buenos Aires y de ahí a Londres.
 
 1822: San Martín toma Lima y embarca el tesoro de la Real Hacienda en la Flota del Vicealmirante inglés Lord Thomas Alexander Cochrane, que se hace inmediatamente a la vela a Londres. Ese tesoro era el más grande de todo el continente de América del Sur.
 
 1822: Simultáneamente los británicos se apoderan del Tesoro de Real Hacienda de Santa Fe de Bogotá (Virreinato de Nueva Granada, hoy Colombia) y se llevan 10 toneladas de oro.
 
 Por esos años, ocurre exactamente lo mismo en México.
 
Hispanoamérica entonces declara una independencia en 1816 sin moneda. Por lo tanto estamos no frente a una independencia efectiva, sino una independencia simbólica, lógico formal.
 
Este es el origen de todas las crisis monetarias de Hispanoamérica.
 
Mapa extraído de la obra 'La involución hispanoamericana..." donde aparecen las dos grandes estructuras económico-políticas mundiales hasta 1810.  Gran Bretaña consiguió destruir la estructura hispánica (España, Hispanoamérica, Filipinas).
 
Mapa extraído de la obra ‘La involución hispanoamericana…” en el que
pueden verse las dos grandes estructuras económico-jurídicas y diplomáticas
mundiales hasta 1810. Gran Bretaña destruyó la estructura hispánica.
X. [H.U.]: Ante la declaración de independencia de Hispanoamérica, ¿qué actitud asumió Gran Bretaña?
 
(J.C.G.): Partimos de una afirmación documental. En marzo de 1816 se convoca a una congreso de la Provincias Unidas del Río de la Plata que se hayan desmembradas y anarquizadas en la ciudad de San Miguel de Tucumán (Norte de la Argentina) para dictar una Constitución. No para una secesión o independencia de España, sino que se trata de una Constitución dentro de la unidad Hispanoamericana-Ibérica que se admite. Intempestivamente, ese Congreso varía su objetivo y el 9 de julio de 1816 previa discusión de 4 días se declara la independencia del rey de España y su metrópoli.
 
Es importante acotar que las provincias reunidas en ese Congreso no incluían a las provincias del Litoral (Banda Oriental del Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y las Misiones Orientales). Es decir que el país no se haya íntegramente representado ni el Congreso se reúne con el fin de dictar ninguna independencia. ¿Por qué? Porque la independencia intempestivamente se declara y dice que abarca a todo el continente por iniciativa de Francisco José de Alvear y Gaurú, conocido por el nombre de sus padres adoptivos como José Francisco de San Martín., quien ante la alianza de España con Rusia para reunificar las Españas de América con España Ibérica se apresta a hacer declarar la independencia para que esa alianza no pudiera concretarse en territorio americano por ser estos independientes.
 
Coadyuvando a ello, James Monroe, Presidente de los Estados Unidos, dirá “América para los americanos”. Esto significa que ante cualquier ingerencia europea en América, Estados Unidos hará causa común para rechazarla. La concepción anglo norteamericana queda así afirmada, en contra de lo que había propuesto Alexander Hamilton, uno de los fundadores de Estados Unidos en 1776.
 
XI. [H.U.]: Para mantener la economía hispanoamericana bajo su control absoluto, Gran Bretaña impuso algún tratado a Hispanoamérica?
 
(J.C.G.): Sí, categóricamente sí. Fue el tratado “de amistad, comercio y navegación” impuesto por Gran Bretaña a las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) el 2 de febrero de 1825.
 
En 4 meses ese tratado que de inmediato analizaremos se impuso a Chile, Perú, Gran Colombia (Ecuador, Colombia y Venezuela unidos), Guatemala (América Central Unida) y a México. Este tratado fue redactado por San Martín en Escocia en el castillo de Lord Duff con quien había estado a las órdenes de Beresford en la batalla de Bailén. Lord Duff era consejero del rey el tratado de 1825 que se impuso a toda Hispanoamérica debía mantener inalterable el dominio económico sobre las Españas de América.
 
Hispanoamérica continúa dividida por esa política. Desde 1825 Venezuela ha tenido 41 guerras civiles en el siglo XIX, se produjo una guerra entre la Confederación Peruano-Boliviana y Chile, así como entre Argentina y Brasil (el inglés Ponsonby le entrega al Brasil la banda oriental). En virtud de toda esa geopolítica, Estados Unidos tendrá un control sobre el mar Caribe y sobre algunos países del Pacífico. Respecto a Argentina, es Gran Bretaña quien comienza la base de operaciones para dominar Hispanoamérica desde Buenos Aires. En 1820 España tiene preparada la reunificación de Hispanoamérica con la toma de Buenos Aires en alianza con Rusia. El general designado es Rafael de Riego y Núñez. Este General en vez de cumplir su cometido intercontinental promueve una revolución contra el Rey Fernando VII. Por causa de ello la flota rusa regresa a su país y la posibilidad de reunificar las Españas americanas con la España Ibérica desaparece y España se desangra en una guerra civil de ocho años.
 
Hay siempre un interés de Gran Bretaña en que Hispanoamérica no se una. La América Central era un solo país (Guatemala), pero en 1840 es dividida en cinco pequeñas repúblicas; ahí fueron concurrentes los Estados Unidos y Gran Bretaña. En las islas del Caribe se formaron países absurdos, se hicieron de esas islas países soberanos que hoy son sólo paraísos fiscales (siglo XX).
 
¿Por qué se impidió que Hispanoamérica se uniera y en cambio se permitió la unidad del Brasil? En 1704 Gran Bretaña le impuso a Portugal/Brasil el tratado de Methuen, por el que tendrá el comercio exclusivo y excluyente con Portugal y con Brasil. El objeto es penetrar por Portugal a España y por Brasil a Hispanoamérica; ejercer el control económico sobre el comercio interno y externo de España.
 
XII. (H.U.): Usted, al igual que otros pensadores e historiadores, ha cuestionado que los llamados “próceres” (como Bolívar o San Martín) sean tales, ya que la evidencia histórica parece demostrar que podrían haber sido más bien agentes al servicio de Gran Bretaña y sus planes imperialistas sobre Hispanoamérica. ¿Por qué, entonces, Bolívar o Miranda defendieron en sus escritos la unidad hispanoamericana con tanta insistencia? ¿Qué hay de sincero en esa supuesta defensa de nuestra unidad?
 
(J.C.G.): La cuestión es que Gran Bretaña utilizó las utopías de Miranda y de Bolívar, a quienes incluso proveyó de los elementos de guerra para sus empresas de secesión o de ‘independencia’, aprovechándose de la ingenuidad (aunque esto último no lo sabemos) de ambas personas. Pudo haber sido una utopía, pero jamás se realizó. Bolívar y Miranda fueron alojados en Londres y ahí realizaron la propaganda para la independencia. A Miranda, los ingleses lo envían a Jamaica, en 1759 y en 1769, para que desde allí actúe contra España. Hay que tener en cuenta que la presencia de Gran Bretaña en el Caribe es importantísima. Esto ocurrió durante la república de Oliver Cromwell que se extiende en Inglaterra desde 1649 hasta 1659.
 
Miranda y Bolívar fueron utilizados. Bolívar entregó al final a Miranda a los españoles y Miranda muere en Cádiz en 1815. Bolívar murió mientras deambulaba por los valles de Venezuela/Colombia, y antes de morir expresa: “¿para qué habremos hecho la guerra a España? llega a un arrepentimiento: “he arado en el mar”. Posteriormente el general Páez separa a Venezuela de Colombia. En principio Miranda y Bolívar actuaron por buena fe o ingenuidad.
 
San Martín, en cambio, no estuvo en Londres sino que se alojó en la residencia de asesor del rey Jorge IV en política exterior. El objeto era redactar el estatuto por el que se tendría controlada a Hispanoamérica: el tratado de amistad, comercio y navegación de 1825 impuesto a toda Hispanoamérica en el término de cuatro meses. Bolívar muere en los llanos y Miranda en la cárcel, pero San Martín muere en una gran opulencia.
 
En Guayaquil se hace evidente que Bolívar creía en la utopía de su juventud, lo que le llevará a convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 para unir a todas las ex posesiones de España en América. Pero San Martín, antes de su regreso a Perú, coloca el tesoro de la Real Hacienda de Lima (en términos modernos, era el “banco central” más grande de todo el continente) en la flota de Lord Cochrane, quien lo había trasladado de Valparaíso a Callao. Cochrane inmediatamente puso vela a Londres y así el tesoro de la Real Hacienda de Lima fue a las arcas de Gran Bretaña. San Martín concerta el primer empréstito de cuatro millones de libras con la orden expresa de que los fondos no se remitan al Perú sino que queden en un banco de Londres a disposición de la delegación peruana ante el gobierno de Gran Bretaña.
 
XIII. (H.U.): Los mecanismos regionales de integración no han avanzado en la unión política. ¿Cree Ud. que organismos como el Mercosur (dominado por el Brasil) o la Alianza del Pacífico (según algunos, una estratagema geopolítica de Estados Unidos) entorpecen e imposibilitan la unidad hispanoamericana o por el contrario pueden acabar operando en su favor?
 
(J.C.G.): De ninguna manera [operan a favor]. Son organismos ocasionales y circunstanciales. Hay un hecho importantísimo: en 1777, por el tratado de San Ildefonso, Portugal (siempre aliado de Gran Bretaña por el tratado de Methuen de 1704) entrega a España la colonia de Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata y España cede sus dominios en el Paraná hasta el Orinoco. A cambio de esto, Inglaterra/Brasil piden que se les conceda 6 millones de km2 al oeste de la línea del tratado de Tordesillas de 1494, y [de este modo] Brasil pasa de 3 a 9 millones de km2.
 
Brasil tiene una política hegemónica impuesta por Oliveira Salazar: el dictador que gobernó Portugal. Fue el más inteligente de todos los dictadores, porque creó el imperio de la lengua lusitana. Para conseguirlo, el nervio [fue] la expansión de la lengua portuguesa sin contención de fronteras y sin condicionamiento de ideologías. Por ejemplo, en la provincia [argentina] de Corrientes, que linda con Brasil, la opinión pública está manipulada a favor del Mercosur: [los brasileños] tienen delegaciones. Hay déficit en la balanza comercial con Brasil, que impone los artículos de vestimenta, calzado, [utensilios] de uso doméstico… brasileños.
 
Brasil tiene una diplomacia propia: la escuela de Itamaraty. El origen está en 1808: la Corte de Lisboa se traslada en buques británicos al Brasil ante el avance del general Murat, encargado por Napoleón de conquistar Portugal. Juan de Portugal viene [a Brasil] con toda la Corte, pero quedan los sabios y funcionarios de jerarquía en el manejo del crecimiento y desarrollo del país (de todas las ideologías). Cuando en 1820 Brasil le compra a Portugal su independencia, el precio es que [aquél] se haga cargo de la deuda externa que contrajo Portugal en las guerras napoleónicas. La mitad de la Corte se queda en Brasil (más o menos 500 personas), y forman la escuela de Itamaraty, para dirigir la economía y la política exterior de Brasil hasta nuestros días. Por ejemplo, Lula o Dilma provienen de la izquierda, pero su política exterior es inalterable.
 
No hay ningún Estado hispanoamericano que tenga diplomacia propia porque nunca tuvieron una política exterior propia; nunca tuvieron soberanía. [El ministro inglés] Canning dice en 1825: “Hispanoamérica es libre, y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros negocios, ella será inglesa”.
 
XIV. (H.U.): Ud. ha afirmado que para empezar a ser sujetos de nuestra propia política, no queda otro camino que fundar el Estado nacional argentino e hispanoamericano, definitivo e irreversible. Teniendo en cuenta que la mayoría de las grandes creaciones políticas estatales han sido fruto de la fuerza y de las guerras, ¿cree Ud. que en un futuro hipotético nuestra unidad sólo podría darse por la fuerza, a través de enfrentamiento bélico, o es factible un proceso pacífico de re-constitución?
 
(J.C.G.): Jamás [se conseguirá] por guerras o enfrentamientos bélicos, porque ahí perderemos todo.
 
[Debe ser] un proceso pacífico de reconquista y [realizado] todos los días, a través de las universidades, de los claustros de profesores que apliquen rigurosamente el concepto de “universalidad” de las Leyes de las Partidas de Alfonso X el Sabio (1055). La universidad será el estamento de maestros y estudiantes donde se enseñe y se aprenda enseñando. Que en todas las clases se explique el porqué y el para qué. Las fuerzas armadas deben ser la otra fuerza constitutiva. La esencia de este método está tomada de los mismos británicos.
 
[Recomiendo los libros]: “Malvinas, la trama secreta”, de Kirschbaum y Van der Kooy, “Argentina, gesta británica”, de Emilio Fernández Gómez, y “La colonia olvidada”, de Andrew Graham-Yooll. En el Martín Fierro se puede leer: “No son todos los que están ni están todos los que son”; [en Argentina] hay que diferenciar a los existentes de los publicitados: los primeros están [más allá de] un círculo de 200 kilómetros en torno a Buenos Aires, están en el interior del país.
 
Mapa político actual de Hispanoamérica: tras más de 300 años de unidad, la fragmentación en 18 repúblicas, unas fronteras que responden a los intereses anglosajones [Pulse en la imagen para ampliar]
Mapa político actual de Hispanoamérica: tras más de 300 años de unidad, la
fragmentación en 18 débiles repúblicas; unas fronteras que responden a los
intereses anglosajones.
XV. (H.U.): ¿De dónde puede surgir la fuerza económica, tecnológica y militar necesaria para fundar un gran Estado soberano?
 
(J.C.G.):La fuerza económico-militar tiene que surgir de las fuerzas de pensamiento.
Primero, hay que sembrar una idea robusta de la necesidad de la unidad hispanoamericana, o de lo contrario nos aguarda la desaparición.
 
Recuerdo que en 1968 Perón me envió un ejemplar [de un libro] con toda su política exterior y me pidió un título para el mismo, [que fue]: “Latinoamérica: ahora o nunca”. [Esa unidad] no se dio por un montón de fracasos, pero estos tienen que enriquecernos, [servirnos] para trazar un camino nuevo, una finalidad nueva. La historia es el pasado, explica y enseña lo que ocurrió; no es una anécdota, es prognosis del futuro.
 
En consecuencia, lo fundamental es crear grupos en España e Hispanoamérica que breguen por la unidad hispano-americana; una Confederación hispano-americana como salvación para todo el mundo hispano, en base al conocimiento de unos pocos. Hace falta crear una voluntad de hierro colectiva, y se logrará.
 
XVI. (H.U.): ¿Usted incorporaría a España (europea) a Hispanoamérica? ¿O cree Ud. que esta última podría o debería formar por sí sola una Nación? ¿Qué forma de Estado cree que debería adoptarse: la República federal, la Monarquía…?
 
(J.C.G.): Hispanoamérica unida en el pensamiento unitivo con España, confederada con ésta, tendría más fuerza, una fuerza milenaria de una España que también fue triturada… y [además] España nos abriría las puertas del mundo europeo, etc. Como madre, nos da su experiencia, su consejo, y [la tradición] de los prohombres que crearon el mundo hispanoamericano. Es sobre todo un aporte intelectual.
 
Tenemos que organizar las fuerzas del pensamiento. [Hoy] con internet es muy fácil: en menos de un año [pueden crearse] grupos de españoles e hispanoamericanos que breguen por la unidad y [cumplan el destino] punto por punto.
 
[En cuanto a la] forma de Estado, tendría que ser una república federal, pero no una confederación, porque esta tiene el peligro de que, aunque agrupe a unidades geográficas, estas conservan su derecho de secesión. El Estado federal tendría que ser al estilo norteamericano y no sus copias ridículas que se hicieron. En la obra “El federalista”, Alexander Hamilton plantea: ¿qué forma de Estado vamos a buscar? Un Estado federal con un Gobierno federal [que dirija] coherentemente la política monetaria y exterior: el imán que permite mantener la federación.
 
XVII. (H.U.): ¿Cómo deberían actuar los Ministerios de Relaciones Exteriores de ahora?
 
(J.C.G.): Hispanoamérica, en política exterior, debería comenzar por la idea de Julio César Gurien (pensador argentino del siglo XX) de que todos los países de la América española y España deben mantener al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores, un Ministerio de Asuntos Hispanoamericanos e Ibéricos, con objetivos distintos.
 
XVIII. (H.U.): ¿Y en política monetaria?
 
(J.C.G.): En política monetaria, debido a la crisis monetaria en que está el mundo habría que volver a la economía física. Para calibrar las dimensiones de la crisis, [se puede acudir] a la triple curva de LaRouche, que [utiliza] un sistema de coordenadas. Cuando se creó el FMI en 1945 el dólar como medio multinacional de pagos tuvo una existencia aceptable, porque era una moneda [de valor de cambio] fijo y constante. Pero en 1970 Nixon establece que la onza troy no debe tener valor fijo sino un valor cambiante, y regirse diariamente según las cotización de las bolsas de valores. Con lo que pasó a ser una moneda contingente y eso originó el descalabro internacional: ¿qué ocurrió? Los derivados financieros determinaron la necesidad de emitir dólares para amortizar el frenesí de las ventas de futuros, el sobreprecio de las acciones, cosechas a futuro… Es decir, estamos en una economía especulativa, no física. Es imprescindible volver a la economía física, porque está en juego la Humanidad, ya que todos se han volcado a la economía especulativa. La economía física (privada o estatal) se enerva permanentemente frente a la economía especulativa.
 
Lo más grave de todo esto es que se mire el ingreso per cápita con los guarismos de la economía especulativa y no con las cifras reales de la economía física. Aquí, se impone recordar el pensamiento de Mariano Fragueiro, el primer Ministro de Hacienda de la Confederación constitucionalmente organizada. Fragueiro expresó: “Es un sarcasmo llamar riqueza nacional a la fortuna de los ricos”.
 
XIX. (H.U.): ¿Está llamada la Argentina a ser el país que unifique a Hispanoamérica? ¿O debería esta misión corresponder hoy a México, por su mayor peso demográfico y económico? ¿Cuál podría llegar a ser, según Ud., la “Prusia” de Hispanoamérica?
 
(J.C.G.): Debería ser México. ¿Por qué? Porque México tiene una coherencia demográfica, económica, étnico-racial… En cambio, Argentina es resultado de una constitución liberal de 1853 que establecía [como poder constituyente] a ‘Nos(otros), los representantes del pueblo…” (en vez de “nos, el pueblo” como establece la constitución norteamericana). Esto no es un juego de palabras sino que la Constitución Norteamericana una vez redactada se sometió a la ratificación de cada uno de los estados. En cambio en la República Argentina los que se autonombraron “representantes del pueblo” impusieron su voluntad e ideas excéntricas a todos los pueblos. Por eso en la Argentina no hay una conciencia jurídica nacional como la tienen los Estados Unidos. Argentina es una mezcla de razas (nacionalidades) que hizo imposible el tener una coherencia [nacional]. En México, lo primero es la mexicanidad.
 
XX. (H.U.): ¿Cuál fue el sistema monetario que creó o adoptó Hispanoamérica cuando se separó de España?
 
(J.C.G.): Ninguno. Se manejó con empréstitos, empréstitos y más empréstitos. Eso determinó una Hispanoamérica siempre deudora, siempre tributaria a la usura extranjera. Un ejemplo cabal de lo predicho ocurrió en la República Argentina. José A. Terry, que en su obra “Economía Argentina” de fines del siglo XIX, sienta este apotegma:
 
“La historia financiera argentina es la historia de los grandes escándalos provocados por los empréstitos únicamente concertados para el despilfarro”.
 
San Martín contrata la primera deuda externa de Hispanoamérica. En consecuencia, Hispanoamérica nace sin moneda. El tratado de 1825, de amistad, comercio y navegación [con Gran Bretaña] establece la perpetua amistad con el Reino Unido y sus “súbditos” [de las repúblicas]. [Habla de] “los territorios del Río de la Plata y sus habitantes” (no sus ciudadanos). El reconocimiento fue el de un pedazo de tierra con un montón de gente arriba. En materia de buques se estableció la ‘reciprocidad’, pero como en toda Hispanoamérica no se conocía la técnica de la navegación de ultramar, al final [esos tratados convirtieron a Hispanoamérica] en exportadora de materias primas, únicamente en buques ingleses, y tributaria de empréstitos. La situación se mantiene hasta 1943 en que se consigue la industrialización argentina y se rompe esa ecuación. George Marshall (1910), premio Nobel de economía, dijo que no había dos economías tan perfectamente complementarias como Gran Bretaña y Argentina. Por eso acuñó el vocablo “ecuación anglo-argentina”.
 
XXI. (H.U.): Ud. ha afirmado en su libro que, demográficamente, Argentina es el “menos hispanoamericano” de nuestros países. ¿Considera que el alto volumen de población de origen no hispano-indiano puede ser un obstáculo para la reunificación?
 
(J.C.G.): No, no es un obstáculo. La Argentina no tiene una conciencia opuesta a Hispanoamérica sino anodina. En Argentina nadie habla de las vinculaciones reales con Hispanoamérica. Al pueblo argentino le da lo mismo, pero si observa un beneficio lo asume inmediatamente. Sería muy importante empezar a [difundir] las obras de Manuel Ugarte. El norte de Argentina, [cercano a] Paraguay… se siente más hermanado con Hispanoamérica que Buenos Aires. En Buenos Aires hay una mezcla inmigratoria que los hace menos hispánicos. El único que pudo unificar esa mescolanza fue Perón; hizo sentirse unidos a todos a través del trabajo.
 
En México hay muchísima más unidad (salvando las diferencias culturales, económicas, etc.). Los mexicanos son producto de una cultura hispano mexicana. En Argentina, los 10 millones [de habitantes] del interior sí son hispanoamericanos genuinos, hispano-indianos con todo fervor. Se ve en la música, los cantos y bailes, y en las obras en prosa y en las poesías. El hombre se siente hispanoamericano y desprecia al porteño. [En Argentina] todo está en manos de extranjeros; la Argentina se crea como reservorio para atraer a los europeos que sobran y molestan. Y ese reservorio es la ciudad de Buenos Aires. En un semicírculo con centro en Buenos Aires y 200 kilómetros de radio, el último censo señala la cifra de 30 millones de habitantes, la mayoría de ellos descendientes de las corrientes inmigratorias más diversas que se asentaron en el país a fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.
 
Actualmente tenemos un ingreso masivo de asiáticos. Se calcula que son 100 por día los que ingresan al país. Este factor vital para la demografía genera una heterogeneidad racial y étnica.
 
XXII. (H.U.): ¿Podría volver Puerto Rico, alguna vez, a Hispanoamérica?
 
(J.C.G.): Debe volver: los puertorriqueños se sienten ante todo puertorriqueños; son hispanoamericanos, y la descendencia hispanoamericana perdura a través de generaciones con su genética hispanoamericana o hispanoindiana. Veamos por ejemplo el sur de los Estados Unidos: California, Arizona, Texas, Nueva México y Florida. A pesar de haber sido arrebatadas a México en guerras iniciadas en 1830, su población sigue siendo hispanoamericana. Es hispano parlante: el 40% de los habitantes [del sur] de los Estados Unidos es bilingüe. El verbo pudo más que las armas y el dinero juntos.
 
XXIII. (H.U.): En un eventual proceso de reunificación hispanoamericana, ¿dónde queda Filipinas? ¿Se ha perdido para siempre a ese país de 100 millones de habitantes a las puertas de Asia oriental donde ya casi nadie habla español?
 
(J.C.G.): [Se puede recuperar Filipinas] reconquistando el lenguaje del mundo hispánico, que aún subsiste; esto es muy importante.
 
[Por cierto] en las memorias de Cochrane se señala que San Martín le imploraba ir a atacar Filipinas y que entre ambos se dividirían el tesoro. Pero Cochrane se niega. La tragedia es que se llama ‘próceres’ a los grandes traidores de la Hispanidad.
 
XXIV. (H.U.): Con un Brasil que pretende dominar toda América del Sur y con unos Estados Unidos que, de hecho, controlan a México y toda América Central, ¿no corre Hispanoamérica el riesgo de ser “partida en dos” y acabar devorada por esos dos gigantes, incluso desapareciendo en un futuro nuestro idioma común?
 
(J.C.G.): Sí, desde luego, existe ese peligro, por ello es necesario un Ministerio de Asuntos Hispano-Americanos. Porque el Brasil avanza, pero los hispanoamericanos no lo quieren. Eso requiere una acción de gobierno inmediata. [El concepto de] ‘Latinoamérica’ comprende la adhesión a Brasil. Un ejemplo: hace cuatro años, acudí a una iglesia y me encontré con un coro brasileño que venía a festejar el Mercosur. [Les dije]: “Aquí no hay que festejar nada, esto es un canto de propaganda del Brasil; es una promoción de un negocio y adhesión al Brasil’. Brasil siempre ha intervenido en Argentina, incluso militarmente.
 
Yo comenzaría con un factor muy importante, que es internet. Creando grupos en todos los países que sean la ‘levadura’ que empezará [más tarde] a fermentar. Y promover lo siguiente: 1º) Pedir una acción mancomunada de los gobiernos para atender la salud pública, creando una red de salud hispanoamericana; 2º) La unidad hispanoamericana para salvar nuestra vejez: un sistema jubilatorio para toda Hispanoamérica, 3º) La unidad de las leyes de trabajo; 4º) Establecer un código civil y comercial de obligaciones comunes a toda Hispanoamérica, y 5º) Muy importante y emotivo: crear la liga hispanoamericana de fútbol. Después, habría que avanzar con los libros y con un pequeño folleto que salga todos los meses por internet. Y, sobre todo [finalmente llegar a], una moneda hispanoamericana.
 
Una moneda hemisférica que comprendía a los Estados Unidos y al Brasil fue propuesta en el temario de la Primera Conferencia Panamericana con sede en Washington en 1889. Allí los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña se opusieron terminantemente a esta vinculación que incluso estaba afirmada por un ferrocarril hemisférico que pasando por todas la capitales del hemisferio uniera Washington con Buenos Aires. Los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña obedecían planes británicos. Una moneda común y un ferrocarril que uniera todo el hemisferio americano rompía estos 4 puntos capitales de la política exterior de Inglaterra:
 
1. Divide et impera. Es decir dividir para reinar.
 
2. Trade not countries. Comercio por tratados y no conquista abierta y pública de territorios a los cuales se les reemplaza la bandera.
 
3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse. En la República Argentina todas las intervenciones británicas se presentaron siempre como agresiones norteamericanas. Un ejemplo fue el golpe de estado que derribó el gobierno de Perón en 1955.
 
4. Hacerle hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan para que se destruyan solos. Al respecto, un gran pensador argentino, Juan José Hernández Arregui en su obra La formación de la conciencia nacional (1930-1960) dice:
“La caída de Perón fue provocada por Inglaterra, no por EE.UU., que luego de años de ofensiva debió ceder ante un gobierno de contenido nacional…”
“Inglaterra, después de la II Guerra Mundial, recuperó su antigua condición de potencia exportadora de capitales de inversión…”Tal hecho corrobora una afirmación de Perón, expresada a la Revista Tempo, de México, en 1955: <<El consejero comercial inglés en Buenos Aires declaró un día con extrema franqueza que cualquier esfuerzo cumplido por quienquiera que fuese para asegurar la producción petrolera argentina sería considerado en Londres como un atentado a los intereses británicos…>>”.
“Los hechos posteriores a 1955, con la entrega de nuestra riqueza a Inglaterra y EE.UU. en condiciones financieras… lo demuestran”.
(véase al respecto el libro de Julio C. González, “Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos.”)
 
Estos cuatro apotegmas surgen de una obra basal para comprender la secesión de Hispanoamérica de España: “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX” de Harry S. Ferns. Editorial Solar/Hachette, Buenos Aires, 1966.
 
Al respecto me es imperioso remitirme a la obra de Julio C. González titulada “La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Triburtarios”. Editorial Docencia (Calle Agüero 2260, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono 4805-8434. http://www.hernandarias.edu.ar)
 
El Dr. Julio C. González leyendo una alocución pública en un acto por las Islas Malvinas.
El Dr. Julio C. González, leyendo un discurso
en un acto público en favor de la recuperación
de las Islas Malvinas.
XXV. (H.U.): Ud. defiende la necesidad de un sistema basado en la economía real (o productiva) frente a un sistema especulativo. Pero, ¿qué sistema económico defendería para una Hispanoamérica unificada: una economía planificada o de libre competencia?
 
(J.C.G.): [Debería ser] una economía planificada. La “libre competencia” no ha existido ni existe. [Las economías] siempre son dirigidas o por el Estado o por multinacionales. El gobierno del general Perón [estableció] la obligación para las empresas multinacionales de reinvertir sus utilidades en el país. El gobierno de Menem [firmó] casi cien tratados de promoción de inversiones, otorgando créditos… y en cualquier litigio con una empresa nacional [argentina] se [estableció que] se aplicaría una jurisdicción extranjera: la del Banco Mundial. En cambio, Brasil acepta empresas extranjeras pero las condiciona. Un principio constitucional establecido en el artículo 38 de la Enmienda Constitucional 1949, inspirada por Juan Domingo Perón establecía que “el capital ha de estar al servicio de la economía nacional”.
 
Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida podría haber establecido una ley condicionando al capital extranjero dentro de la ley hispanoamericana. Todo [lo que ocurre] es producto de la globalización, que hace que la empresa extranjera cambie de lugar en busca de mano de obra cada vez más barata.
 
Las empresas norteamericanas fueron el primer sistema [estatal] proteccionista. Hamilton buscó el proteccionismo y que el producto fuera terminado y consumido en Estados Unidos. [Era un sistema] planificado: una industria no podía hacer lo que quisiera sino lo que estaba asignado. En Estados Unidos hay una economía libre pero planificada: por ejemplo, la línea ferroviaria que [necesariamente] debía ir del Atlántico al Pacífico.
 
Las necesidades de la soberanía de un país son las que establecen las reglas con que se debe tratar el capital extranjero. La actividad empresarial, industrial, técnica y científica intenta abrirse paso en algún país. [En Hispanoamérica] México tiene la ventaja de que son mexicanos, defienden sus propiedades, lo que es suyo. Chile también defiende su producción… pero en Argentina hay una extranjerización del capital. El problema del país es el mismo problema de Hispanoamérica: se necesita un programa [nacional], y tienen que realizarlo los profesores de las universidades.
 
XXVI. (H.U.): Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida y hoy fuera un gran país: ¿habría alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico avanzado? ¿Una gran potencia de religión católica podría ser la que marcara la pauta de la (nueva) Modernidad?
 
(J.C.G.): Sí, hubiera marcado la pauta. [Los principios de Modernidad] se habrían tomado de la preparación filosófica, jurídica, política, económica que le darían sus hombres, que son de ‘acero’. La religión tiene dos niveles; uno es el intelectual y el otro es el moral. El desarrollo tecnológico se conseguiría con una continuidad. Le daré un ejemplo: en 1972 [el gobierno de] Libia pidió a tres catedráticos de economía de Buenos Aires que los ayudaran a desarrollar un sistema bancario. En Argentina, el ingeniero Mosconi y el general Baldrich levantaron todas las torres de perforación de YPF a lo largo de 3 millones de Km2, pero su obra no continuó. [Alguien dijo que] “para gobernar hacen falta cerebro, testículos y corazón”. Hay que estar [prestando] atención las 24 horas del día [para impedir el] sabotaje.
 
XXVII. (H.U.): ¿A qué países, gobiernos o poderes podría beneficiar una Hispanoamérica unificada?
 
(J.C.G.): A los [propios] hispanoamericanos, por eso lo primero es convencerlos a ellos, no a otras latitudes.
 
La fuerza del mundo son las grandes masas terrestres: China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica. La marina rusa, como la alemana… no son universales como la británica, no están vinculadas por logias internacionales, son totalmente autónomas para [asegurar] la independencia de su país. En cuanto a China… es un enigma, pero puede ser [una futura fuerza rectora]. India tiene un espíritu que viene de fines del 1700: místico de recuperación, de volver a ser. No es [lo mismo que] Gandhi, que quiso ser independiente dentro de la Commonwealth. El ‘Commonwealth’ tiene 60 países, 30 millones de km2 y más de 1.600 millones de habitantes. Pero esas cifras no nos tienen que asustar. Porque la curva de LaRouche [mencionada más arriba muestra que] la economía mundial termina en recesión y desocupación (el movimiento de los indignados en España y en otros países europeos demuestra rotundamente la tesis de LaRouche); por eso Obama busca la guerra, porque eso tapa a todos los culpables de la situación creada por la economía especulativa.
 
XXVIII. (H.U.): ¿Cree Ud. que Europa es hoy, de facto, una “colonia” de Estados Unidos? ¿Cómo ve Ud. el futuro de Europa?
 
(J.C.G.): Estados Unidos es la fuerza policíaca de Inglaterra y de Europa. No es Estados Unidos el que dirige la política mundial, sino el que ejecuta las decisiones que se toman en Gran Bretaña. Hay que ser consecuentes: Hispanoamérica es católica, pero el catolicismo tiene que ser más religioso y menos protocolar y comercial. Una persona o un país que ‘quiere ser’ tienen que actuar en silencio, sin esperar favoritismos o caridad de las grandes potencias, aunque se dé un acercamiento. Todo esto es materia de una estrategia constante que en Gran Bretaña realiza la Universidad de Oxford. En la Universidad de Oxford existe una cátedra denominada “Argentina” dedicada exclusivamente a la situación de nuestro país. Esto es algo sin precedentes en todas las universidades del mundo.
 
El pensamiento está ahí; hay que nuclearlo y convencer de que se puede [construir] un futuro (“movimiento Podemos”). [Vemos] cómo evoluciona el conocimiento desde el año 1950. Hasta esa fecha, se tardaba 100 años en inventar o descubrir. Pero después de 1950 un descubrimiento o una invención se realiza en un año. El factor tiempo requiere que las disciplinas científicas y técnicas se desarrollen en función de un tiempo. El tiempo es una variable independiente.
 
Hispanoamérica tiene que realizarse a sí misma, tiene que revivirse. Es necesario sufrir, y que ‘sienta’ en su alma lo que es pasar de [ser ] sujeto a objeto de la política de otros. Solamente el conocimiento cabal de la grandeza perdida dará a España e Hispanoamérica la fuerza para recuperar esa grandeza con que se dirige el mundo.
 
XIX. (H.U.): ¿Está de acuerdo con Ortega y Gasset cuando dijo que lo que nos falta es una minoría selecta, que forme el gobierno de los mejores?
 
(J.C.G.):Efectivamente, la democracia que es el gobierno para el pueblo, debe ser la obra de los científicos y técnicos que sean intelectualmente los ‘mejores’, pero aquellos que están en una situación secundaria o debilitada es extremadamente [importante que se les dé oportunidades] porque no tienen recursos.
 
Juan Álvarez [también representa] un pensamiento extraordinario: publicó sus estudios sobre las guerra civiles de la Argentina en 1912. [Señaló que] a los períodos de superávit les seguían períodos de paz, y a los de déficit, períodos de guerra.
Es importantísimo que [hoy esa minoría] actúe por internet, que publique periódicamente (cada dos meses, etc.).
 
[En el caso de la Argentina] el único tema de política exterior del que habla la República Argentina es el de las Malvinas, no habla de otros temas, jamás. Hace unos cinco años, me visitó el coronel Eduardo de Casas y me mostró un expediente de 1833 que acreditaba cómo fueron tomadas las Malvinas. [Y me dijo:] “La única persona que puede evitar que se pierdan es usted”. Mi conmoción fue enorme. Como anexo, incorporé ese expediente a mi libro “Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos” (Editorial Del Copista, Córdoba, Argentina. Año 2004). [En Argentina] hay una doble política. Por un lado, se habla en contra del ‘imperialismo’, pero por otro se omite todo lo que tiene que ver con propiedades privadas de ingleses [en Argentina]. La política de Malvinas dura ya dos siglos: ¿qué se hace [realmente] para echar al enemigo?
 
La Unión Europea no es una Europa unida por la voluntad de avanzar, sino por la necesidad de defenderse. Por el tratado de Maastricht, Gran Bretaña impuso el euro a Europa, pero ellos se quedaron con la libra. El Imperio Británico es la inteligencia de Estados Unidos. [Recordemos que] en 1294 se fundó la bolsa de valores de Londres en Lombard Street: [desde entonces] tienen el poder financiero y la fuerza de la experiencia.
 
[Recomiendo consultar:] “Historia de Inglaterra y de los pueblos de habla inglesa” [de Winston Churchill], hay que leerla, porque ellos, de la historia, sacan lo que debe continuarse y lo que no debe repetirse.
 
¿Merece la pena luchar? Sí, porque el objetivo [se logrará] con voluntad y perseverancia. Aunque el mal rige el mundo, la fuerza del bien tiene el tesón que no tiene la fuerza del mal.
 
XXX. (H.U.):¿Cómo es posible luchar en pro de la unidad hispanoamericana en medio de un ambiente de profunda hispanofobia?
 
(J.C.G.): Sembrando la verdad, por internet o por otros medios.
 
XXXI. (H.U.): ¿Cómo cree que sería un mundo donde existiese una potencia hispanoamericana soberana?
 
(J.C.G.): Una Hispanoamérica soberana tendría un perfil que [destacaría] el triunfo del espíritu, de la cultura [propia], la fe en una misión que va más allá de la [propia] vida y la alegría y felicidad [del hombre] por encima de las empresas.
 
XXXII. (H.U.):¿Qué acción práctica recomendaría Ud. a todos los hispanos que lean esta entrevista y que sueñan con una Hispanoamérica unida?
 
(J.C.G.): Que profundicen estos conceptos que hemos bosquejado [en esta entrevista] y que [luchen] todos los días. Que no tengan miedo, porque es terrible tenerle miedo al miedo. La cuestión es luchar todos los días, para conseguir lo que se desea, para que al final el deseo se cumpla. La lucha es intelectual, con el arma del pensamiento. Nunca con la fuerza. El pensamiento que se expande como solución de los angustiosos problemas que sufrimos desde hace 200 años cuando Gran Bretaña nos separo de España, producen una cibernética de consentimiento.
 
Al respecto, es de recordar que cuando Gran Bretaña perdió los Estados Unidos, el ex Primer Ministro William Pitt , “el Viejo” (1708 – 1778), que era parlamentario fue interpelado por todos sus pares a raíz del desastre que era para Gran Bretaña la pérdida de sus dominios en América del Norte. Con su flemática inglesa, con toda serenidad expresó: “Cálmense señores. Los quebrantos de los hombres y de los reinos quedan recuperados, inmediatamente, en un cincuenta por ciento por lo menos cuando las cosas se analizan con realidad y decidida verdad.”
 
El apotegma predicho es el que nunca tuvo Hispanoamérica donde todos sus problemas que desencadenaron en sangrientas guerras y postración económica, fueron analizadas por los políticos de turno por palabras frondosas y adjetivos calificativos.
 
En definitiva, un programa integral, económico y jurídico para toda Hispanoamérica nunca fue elaborado por ninguno de los presuntos próceres (con excepción de Bolívar). Terminada la absurda lucha contra España a que los pueblos hispanoamericanos fueron inducidos por los ingleses, Simón Bolívar en 1826 convocó al Congreso Anfictiónico en Panamá, donde habrían de reunirse los representantes de virreinatos y capitanías generales para determinar el futuro de Hispanoamérica.
 
Los británicos se hicieron presentes como veedores y disgregaron la única posibilidad que hubo entonces de unir a Hispanoamérica y buscar un destino común. Nacieron así los estados desunidos de Hispanoamérica opuestos a los Estados Unidos de Norteamérica.
Las consecuencias de esta desunión las expresó muy bien Bartolomé Hidalgo (de Montevideo) en 1820, en un brillante poema que sintetizó la situación actual de Hispanoamérica a partir del momento en que fue desvinculada de España. El poema se llama “Diálogo entre Chano y Contreras” (1920). Dice así:
 
En diez años que llevamos
De nuestra revolución
Por sacudir las cadenas
De Fernando el baladrón
¿Qué ventaja hemos sacado?
Le diré con su perdón,
Robarnos unos a otros,
Aumentar la desunión,
Querer todos gobernar,
Y de facción en facción
Andar sin saber que andamos;
Resultando en conclusión
Que hasta el nombre de paisanos,
Parece de mal sabor,
Y en su lugar yo no veo
Sino un eterno rencor
Y una tropilla de pobres,
Que metida en un rincón
Canta al son de la miseria:
¡No es la miseria mal son!
 
En síntesis, respondiendo a la pregunta, la acción práctica consiste en conversar y conocernos, porque en Hispanoamérica hay que diferenciar a los publicitados de los existentes. Los existentes que no tienen la publicidad de conceptos vacíos son muchísimos más y más talentosos.
 
Necesitamos conocerlos. Y empezar a conversar. Este será el inicio de una Hispanoamérica unida. El poema argentino “Martín Fierro” lo señala categóricamente: “no son todos los que están. Ni están todos los que son”.
 
Con todo esto, se podrá triunfar, pero al menos haciéndolo justificaremos ante Dios, fuerza de todas las fuerzas y causa de todas las causas, la vida y la existencia que nos ha dado.
 
✒ Hispanoamerica Unida | 28 de marzo de 2015.

2.6.15

¿Quienes financiaron la Revolución Rusa y el Marxismo?

 
La falacia bolchevique
 
 Un examen mínimamente riguroso de la evolución y el desarrollo del capitalismo moderno basta para constatar el papel fundamental desempeñado en la consolidación de éste por las dos grandes corrientes político-ideológicas que habrían de presentarse como sus más encarnizados adversarios. Y es que, como bien muestran los hechos, cada confrontación con esos pretendidos adversarios se ha traducido invariablemente en un reforzamiento progresivo del Sistema en vigor. Algo lógico, por otra parte, si se tiene en cuenta que los fundamentos básicos del capitalismo burgués (materialismo, cientificismo, economicismo, etc) constituyeron también la fuente de inspiración de sus teóricos enemigos, el marxismo y el fascismo, que en realidad no serían sino variaciones circunstaciales de un mismo tema. De ahí que esas diversas corrientes, antagónicas en las formas y apariencias, pero complementarias en lo esencial, hayan contribuido a configurar un proceso único plenamente consolidado en la actualidad.
 
 De lo que significó el fascismo, de las causas que lo motivaron, de quiénes lo promovieron y de las utilidades que en su momento rindió, ya se habló en un ensayo precedente. Lo que aún queda por desvelar son las motivaciones que empujan a quienes a toda costa pretenden resucitar su fantasma, cosa que se hará cumplidamente en el último capítulo. Pero de lo que ahora toca ocuparse es del bolchevismo marxista y del régimen soviético.

 De entre las diversas contribuciones del marxismo a la configuración de la sociedad contemporánea caben destacarse dos. En el ámbito ideológico, su mayor aportación, su verdadero cometido no sería otro que actuar como amplificador de los postulados materialistas inherentes a la mentalidad burguesa, postulados sin cuyo extendido arraigo el modelo socio-económico vigente en la actualidad nunca se habría impuesto de la forma abrumadora que lo ha hecho. En modo alguno es casual que los grandes foros del mundo capitalista se manifiesten en el presente abiertamente "progresistas".

 Pero todavía queda un segundo aspecto que merece resaltarse, y para ello bastará con comprobar los efectos inmediatos producidos por el sistema capitalista a raíz de su implantación. Al hacerlo podremos ver que el régimen de explotación que dicho sistema instauró, las condiciones de vida en las que sumió a sus víctimas, y el inexorable descrédito de las falacias que sirvieron de sustento a su modelo político e ideológico, habrían desembocado inevitablemente en el colapso sin la aparición "providencial" de la "alternativa" marxista, que, entre todas las opciones posibles era, sin duda, la más nefasta, aunque para el Sistema (y no por casualidad) resultara ser la mejor. A mayor abundamiento, la táctica que el discurso marxista empleó no fue otra que reeditar en una nueva versión, y adaptados a las nuevas circunstancias, los clichés humanistas y los reclamos democráticos esgrimidos tiempo atrás por las revoluciones burguesas para implantar su régimen político. Una táctica que con el marxismo volvió a funcionar de nuevo, provocando aún mayores expectativas entre las masas desheredadas y desencadenando un régimen de opresión todavía mayor tan pronto como fue llevada a la práctica. Aunque tributario de la dictadura jacobina, cuyos procedimientos le sirvieron de inspiración, fue en el terreno de la filosofía y de la técnica totalitarias donde el marximo desarrolló algún grado de innovación, y no en los señuelos liberadores de la clase obrera o en las tesis igualitarias, conceptos, ambos, muy anteriores al credo marxista, y que en éste nunca pasaron de ser espúreos adornos, como se pondría de manifiesto reiteradamente, y sin ninguna excepción, en sus sucesivas manifestaciones prácticas. De hecho, bajo la férula del régimen marxista instaurado en la URSS, la mayor máquina de picar carne que recuerdan los siglos y el modelo prototípico de todos los siguientes, la explotación y la opresión de los parias alcanzarían cotas desconocidas hasta entonces.

 Hecha esta breve introducción, lo oportuno ahora será abordar más detenidamente dos aspectos fundamentales del régimen marxista por excelencia, el de la Rusia soviética, al objeto de poner de manifiesto la auténtica realidad de unos hechos permanentemente falsificados por la maquinaria ideológica oficial.

Esos dos aspectos a los que se ha hecho mención se corresponden con sendas falacias ya consagradas en el ámbito occidental, una de ellas merced a la intensa tarea manipuladora desplegada al efecto por el bando progresista, y la otra gracias a la desarrollada por el Sistema en su totalidad. La primera de tales falacias es la que ha atribuido al estalinismo todos los males de la puesta en escena del programa marxista, cuando lo cierto es que el régimen estalinista no supuso en realidad sino su más fidedigna y genuina interpretación.; y ahí están como muestra reciente los escritos del ínclito Althusser, un purista de la causa. La segunda falsificación está aún más arraigada, y goza de un consenso mayor, pues no en vano se trata de un dogma oficial compartido, a izquierda y derecha, por todas las facciones del Sistema. Un dogma en virtud del cual el régimen bolchevique se ha venido presentando como la alternativa antagónica y como una amenaza mortal para el capitalismo occidental, lo que nunca pasó de ser una solemne patraña. Muy pronto lo comprobaremos al describir los apoyos finacieros que, desde un principio, y durante largo tiempo, afluyeron desde el bloque capitalista al "ogro" soviético.

 Por lo que se refiere al primer punto, esto es, a la falacia de la "desviación" estalinista, se trata de un argumento que comenzó a utilizarse con profusión una vez finalizado el gobierno de Stalin en la URSS, y precisamente por aquéllos que, hasta ese mismo momento, habían negado sistemáticamente los excesos criminales de esa supuesta desviación, aunque las pruebas concluyentes se acumularan desde hacía tiempo. No obstante, lo más endeble de semejante argumento es que en todas las ocasiones y latitudes en que el marxismo se implantó, lo hizo siguiendo los cauces de la "desviación" totalitaria, incluso después de que el autócrata georgiano hubiera muerto. Y es que esa pretendida anomalía no fue sino la pura normalidad desde los primeros momentos, algo implícito e inherente al propio modelo, como bien demuestran los hechos; sirvan como muestra elocuente los que se exponen a continuación.

 En pleno fragor de la revolución bolchevique, con Lenin y Trotzki al mando de la misma, la ciudad de Petrogrado fue escenario de graves convulsiones sociales, que comenzaron en los círculos proletarios de esa localidad, extendiéndose muy pronto a los marineros de la flota del Báltico, vanguardia durante 1917 del levantamiento soviético. El 28 de febrero de 1921, la tripulación del acorazado Petropavlosk emitió una resolución en la que se formulaban las reivindicaciones de la tropa naval, resolución que sería aprobada al día siguiente en el curso de una asamblea de toda la guarnición de Cronstadt.

 Los principales puntos del programa aprobado eran la reelección de los soviets, la libertad de palabra y de prensa para los obreros, la libertad de reunión, el derecho a fundar sindicatos, y el derecho de los campesinos a trabajar la tierra del modo que deseasen. Reivindicaciones, todas ellas, fieles al más puro ideario soviético. Así pues, los marineros de Cronstadt no se sublevaban contra la causa revolucionaria, sino contra el régimen totalitario del Partido Comunista. De hecho, uno de los párrafos de la resolución, cuyo elocuente título era "Por qué luchamos", rezaba así: "Al efectuar la Revolución de Octubre la clase obrera esperaba obtener su libertad. Pero el resultado ha sido un avasallamiento mayor de la persona humana.....Cada vez ha ido resultando más claro, y ello es hoy una evidencia, que el Partido Comunista ruso no es el defensor de los trabajadores que dice ser, que los intereses de éstos le son ajenos y que, una vez llegados al poder, no piensan más que en conservarlo".

 Como se podrá apreciar, volvían a reproducirse los mismos hechos que ya tuvieran lugar durante la Revolución Francesa, y de nuevo se levantaban los parias para reclamar la "soberanía del pueblo" y los restantes señuelos en cuyo nombre habían sido movilizados contra el régimen anterior. No será ocioso decir que también el desenlace se reprodujo otra vez. El 2 de marzo, Lenin y Trotzki denunciaban el movimiento de Cronstadt y lo calificaban de "conspiración blanca", ordenando acto seguido la provisión de una fuerza de 50.000 hombres que, al mando de Tukhatcchevski, salió para aplastar la revuelta. En la noche del 17 al 18 de marzo, tras encarnizados combates, la expedición punitiva penetró en la ciudadela rebelde defendida por 5.000 marinos y aplastó la insurrección. De entre los supervivientes, una parte fueron fusilados, y el resto trasladados a los campos de concentración de Arkangelsk y Kholmogory. La revuelta de Cronstadt, había declarado Lenin durante el X Congreso del PCUS celebrado en marzo de 1921, "es más peligrosa para nosotros que Denikin, Yudenitch y Koltchak (jefes de la contrarrevolución) juntos".

 La represión y el gulag fueron instituciones consustanciales al Estado bolchevique desde sus inicios. Así, en una fecha tan temprana como 1925, la cifra oficial de fusilados por el régimen marxista se elevaba a 1.722.747, de los cuales un setenta y cinco por ciento eran obreros, campesinos y soldados. No obstante, y debido precisamente a su carácter oficial, esa cifra no recogía las ejecuciones sumarias ni las muertes ocurridas en las prisiones, y mucho menos aún las masacres colectivas. Según otro recuento igualmente oficial elaborado por el propio régimen leninista, en 1922 había 825.000 personas internadas en los campos de concentración de Kholmo, Kem, Naryn, Mourmane, Tobolsk, Portaminsk y Solovski. Al final de la época estalinista,el balance total de víctimas, incluidas las ocasionadas por las hambrunas provocadas artificialmente, arrojaba una cifra que oscila, dependiendo de las estimaciones, entre los treinta y cinco y los cincuenta y cinco millones de muertos.

 Todos estos hechos, que incluso todavía hoy se pudren en el silencio, fueron denunciados desde muy pronto por revolucionarios disidentes, si bien sus acusaciones alcanzaron muy escaso eco en el ámbito occidental, ideológicamente colonizado por la nutrida ralea de los pseudointelectuales acomodados de izquierdas, cuya labor se vería propiciada, cuando no auspiciada claramente, por un Sistema capitalista que empezaba ya a explotar la utilidad que, en todos los órdenes, habrían de reportarle los estereotipos "progresistas". La ocultación y la manipulación sistemáticas de lo que realmente significó aquel evento ha sido de tal calibre que, pese a todo lo ocurrido, el mero hecho de proclamarse de izquierdas sigue valiendo todavía hoy como certificado de altruismo para un sinnúmero de fantoches, además de constituir el mejor procedimiento para convertir en éxito la más absoluta mediocridad. Por contra, los individuos íntegros que se atrevieron a denunciar la mascarada criminal fueron metódicamente silenciados y escarnecidos por una jauría de desalmados y medradores que, a cambio de su bajeza, han venido recibiendo la correspondiente recompensa en forma de reconocimiento y de status social. Vayan, pues, estas líneas en homenaje y desagravio de André Gide (calumniado y vejado tras sus denuncias de la infamia bolchevique por sus antiguos colegas de La Liga de los "Derechos" del Hombre), de Victor Serge, Boris Suvarin, Panaït Istrati, Artur Koestler y, en fin, de tantos otros militantes de una causa falaz que repudiaron tan pronto como los acontecimientos pusieron de manifiesto que no era la suya.

 Hubo que esperar al desmoronamiento del bloque marxista para que una pléyade de farsantes se dieran cuenta de evidencias clamorosas que hasta poco antes prefirieron ignorar. Farsantes que ahora abominan de sus pasados planteamientos para abrazar con entusiasmo el nuevo credo progresista-liberal, esa fórmula definitiva en la que ya se amalgaman felizmente la libertad de beneficio y los "valores" de izquierdas. Aunque es lo cierto que, tanto los conversos recientes, como los devocionarios peremnes del sistema capitalista que hoy denuncian con afectación los excesos del marxismo, deberían en realidad guardarle reconocimiento público, ya que la labor de disolución en todos los órdenes llevada a cabo por el materialismo marxista no ha hecho más que allanarle el terreno al capitalismo multinacional. Fue necesaria, por tanto, la dictadura jacobina, como lo sería después el totalitarismo soviético, para que el sistema capitalista alcanzara el poderío de que disfruta en la actualidad Todo lo dicho en el párrafo anterior enlaza directamente con la segunda gran mistificación apuntada al comienzo de este capítulo. Una falacia sostenida, como ya se señalara, por todas las facciones políticas del Sistema, y en virtud de la cual se presentó al régimen bolchevique como una amenaza mortífera para el capitalismo occidental. 
 
David Rockefeller saluda al revolucionario comunista Fidel Castro
 De la envergadura de semejante patraña dan buena cuenta, entre otros hechos, las cuantiosas aportaciones realizadas por la Alta Finanza en pro del asentamiento y posterior desarrollo de su "temible" adversario, algunas de las cuales se citan a continuación.

 El 2 de febrero de 1918, el rotativo Washington Post recogía una breve reseña en la que se consignaba la entrega de un millón de dólares a los dirigentes bolcheviques por parte de la banca Morgan.

 Un año después, el Anuario reproducía un informe fechado en Londres el 4 de abril de 1919, y firmado por su corresponsal E.R.Fields, en el que se aportaban nuevas y más completas informaciones al respecto. Dicho informe reseñaba las aportaciones a la causa bolchevique del financiero Jacob Schiff, patrón de la Banca Khun&Loeb, junto con las de sus asociados y correligionarios Felix Warburg, Otto Kahn, Jerónimo Hanauer, Max Breitung e Isaac Seligman.

 Con todo, aquel documento no reflejaba al completo el alcance de la red financiera que colaboró en el sostenimiento económico del régimen leninista, ya que, junto a la Banca Khun&Loeb, que figuraba a la cabeza de la causa, operaron también varias entidades bancarias adscritas a la American International Corporation (Chase National Bank, de Rockefeller, National City Bank, J.P.Morgan, Equitable Building, Bankers Club, entre otras). Así como diversas Corporaciones Comerciales (Guggeheim Exploration, General Electric, Sinclair Gulf, Stone and Webster, etc).

 Los fondos económicos enviados a Lenin y Trotzki recorrían un largo circuito bancario hasta llegar a su destino final. Por lo regular, las aportaciones financieras eran canalizadas hasta territorio europeo por Jacob Schiff a través del establecimiento que la banca Warburg poseía en Hamburgo, y esta última, a su vez, las hacía llegar a las diversas cuentas abiertas por los intermediarios de Lenin en varias capitales europeas. Los principales centros de aprovisionamiento fueron Copenhague, donde actuaba como corresponsal recaudador un estrecho colaborador de Lenin llamado Israel Gelphand (más conocido como Parvus), y Estocolmo, ciudad en la que operaba otro fiel auxiliar de Lenin y Trotzki , de nombre Jacob Furstemberg, aunque conocido en la nomenclatura bolchevique como Hanecki. En la capital sueca, la entidad bancaria receptora de los fondos destinados al gobierno soviético era el Nye Bank, dirigido por el finaciero Wladimir Olaf Aschberg, quien a la muerte de Jacob Schiff, acaecida en 1920, pasaría a desempeñar un papel similar al desarrollado por éste. En 1921 Aschberg fundó la Banca Comercial Rusa, establecimiento a través del cual se gestionaron entre las dos guerras mundiales buena parte de los empréstitos concedidos por la Alta Finanza internacional a la Rusia soviética.

 A todo esto deben añadirse las declaraciones públicas de simpatía y los ofrecimientos de ayuda económica ( ayuda que se hizo efectiva de forma cuantiosa) manifestados desde muy pronto al régimen soviético por parte de los dos dirigentes más destacados del área capitalista, el premier británico Lloyd George y el presidente estadounidense Woodrow Wilson.

 Otro personaje que desempeñó un relevante papel en este asunto fue el financiero Bernard Baruch, quien ya durante el mandato presidencial de Woodrow Wilson le había "sugerido" a éste el sexto punto de la Declaración de Apoyo a la Rusia soviética. Aunque fue en los años de la Administración Roosevelt cuando el peso y la influencia de Baruch alcanzaron su apogeo. Considerado unánimemente como la eminencia gris de la Casa Blanca, así describía el American Hebrew del 1-diciembre-1933 la posición de este banquero en los círculos políticos: "Cuando el presidente de los Estados Unidos sale de vacaciones de verano, Bernard Baruch es oficialmente designado presidente suplente". Una vez concluida la 2ª Guerra Mundial, el ínclito Baruch ocupó la primera presidencia de la Comisión de Energía Atómica, si bien su labor más significativa habría de desarrollarse en el marco de las negociaciones tripartitas mantenidas por los vencedores de la Gran Guerra. Durante la Conferencia de Londres de 1945, reservada a los ministros de Exteriores de las potencias vencedoras, Bernard Baruch se trasladó a la capital británica dispuesto a intervenir, cosa que hizo en efecto. Preguntado por el periodista Victor Lasky sobre las razones de su presencia en dicha reunión, el financiero respondió: "He venido a amenazar a los muchachos grandes con el palo grande para asegurarme de que no estropeen la paz". Una "paz" que, entre otras cosas, incluía la entrega de media Europa al totalitarismo soviético.

 Después de la 2ª Guerra Mundial, y hasta el momento mismo del colapso del régimen bolchevique, los contactos económicos y comerciales no dejaron de multiplicarse. Bien directamente, ya a través de organismos creados al efecto, fueron varios los trusts económicos del área capitalista que mantuvieron una relación fluida con la URSS, cuya economía llegó a depender en no pocos aspectos de los empréstitos y aprovisionamientos procedentes del bloque occidental. Durante todo ese tiempo el suministro de cereales (trigo en especial) y de todo tipo de equipamientos industriales, sistemas electrónicos, productos petroquímicos, abonos, etc, fue vital para la supervivencia económica de la Unión Soviética, al tiempo que proporcionó sustanciosos beneficios a sus proveedores occidentales.

 Entre los personajes que se distinguieron en las labores de mediación y ayuda al bloque marxista destacan los nombres del magnate Edgard Bronfman, presidente del Congreso Judío Mundial, y de su correligionario Armand Hammer, otro poderoso finaciero cuyos contactos con la URSS se desarrollaron a través de la American Trading Organization, un consorcio comercial controlado por él.

 No menos digna de mención es la figura del multimillonario estadounidense Cyrus Eaton, que en estrecha colaboración con el clan Rockefeller puso en marcha una sociedad comercial dedicada específicamente a los países del Este. Dicho consorcio estaba formado por la International Basic Economy Corporation, dirigida por Nelson Rockefeller, y la Tower International Inc., encabezada por Cyrus Eaton junior. La asociación de ambas entidades era descrita el 16 de enero de 1967 por el New York Times (diario del Establishment) en estos términos: "El esfuerzo mancomunado de la International Basic Economy y la Tower International puede verse como una combinación de las habilidades inversoras y los recursos de los Rockefeller con el privilegio de que goza la Tower dentro del oficialismo comunista, como resultado de los contactos que a lo largo de los últimos quince años ha venido cultivando Cyrus Eaton senior, recibido siempre como un VIP en los países comunistas". Por otro lado, Cyrus Eaton fue el promotor y organizador de la Conferencia de Pugwash, con la que se iniciaron los contactos periódicos entre las altas esferas científicas de ambos bloques.

 Otros organismos que destacaron en esas mismas labores fueron el US-URSS Trade and Economic Council (USTECO), y el American Committee on East-West Accord (ACEWA), esta última una entidad adscrita a los círculos de la Comisión Trilateral y creada por iniciativa de varios miembros del poderoso Council on Foregn Relations (CFR) o Consejo de Relaciones Exteriores, cuya importancia se irá viendo a lo largo de las páginas sucesivas.

 Por lo que se refiere al ámbito europeo, merece destacarse el papel desempeñado en ese mismo sentido por la firma multinacional Royal-Dutch, dependiente del grupo judio-británico Lazard, así como el de los dos principales empresarios de Italia, Giovanni Agnelli, patrón de la Fiat y figura destacada de la Comisión Trilateral, y Carlo de Benedetti, miembro prominente de la comunidad israelita de aquel país.

 A mayor abundamiento, las cumbres periódicas convocadas por la Comisión Trilateral (una especie de cónclave de grandes Multinacionales) contaron desde el principio con la presencia de un delegado soviético. A esto podría añadirse, entre otras "anécdotas", la consideración de nación más favorecida otorgada por la Administración norteamericana desde comienzos de los años 70 a la Unión Soviética.

 Cabría significar por último el hecho de que los inicios de la celebrada perestroika se vieron precedidos por una reunión de alto nivel mantenida en Moscú entre una delegación del Comité Ejecutivo de la Comisión Trilateral, con David Rockefeller a la cabeza, y los principales dirigentes soviéticos, con Gorbachov, Yacovlev, Dobrinin, Arbatov y Primakov entre ellos. Por supuesto que se trató de una simple coincidencia.

 El breve recorrido efectuado a lo largo de este capítulo bastará para constatar la puntualidad con la que se ha desarrollado la célebre dialéctica hegeliana, y cómo de la antítesis de los falsos opuestos (capitalismo y marxismo) ha resultado finalmente el capitalismo multinacional y progresista, que es la síntesis deseada y la fórmula más idónea para impulsar la expansión del modelo socio-económico materialista y consumista vigente en la actualidad. Justamente el modelo que mejor garantiza el dominio absoluto de la oligarquía plutocrática.

✒ Gabriel A. Fossa | Unidos x Perón | Lunes 8 de octubre de 2012.