6.7.16

La farsa del “martirologio” de los curas palotinos


 Por segunda vez en muy poco tiempo me siento presa de la desolación. Temo caer en una suerte de desierto espiritual. Cuando las sorpresas, impensadas, nos la depara la Iglesia, se reabren heridas que creíamos cerradas para siempre. Poco importan los golpes que nos pueda asestar algún político falaz; éstos nos resbalan sobre las heridas. Pero los que provienen de la misma Iglesia, no.
 En un curioso neo martirologio, que va in crescendo y no paree detenerse, se proclama, ahora, mártires a los cinco religiosos palotinos asesinados el 4 de julio de 1976 en la Parroquia de San Patricio, en Buenos Aires. Siempre creí que mártires son aquellos que mueren asesinados por odio a la fe verdadera. En el caso de los palotinos -crimen abominable, por cierto- me pregunto si fueron asesinados por odio a la Fe Católica o a la fe en Carlos Marx, Trozky, Stalin, Fidel, Mao o el Che.
 Tengo personalmente una idea, que comparten algunos obispos, muchos sacerdotes y muchos laicos, sobre quienes murieron mártires, efectivamente, durante la tremenda guerra que se libró en Argentina en los años setenta. No los voy a nombrar porque respecto de uno de ellos me comprenden “las generales de la ley”. Pero eso sí, no puedo dudar de las razones que tuvieron sus asesinos porque ellos mismos se encargaron de hacer llegar una carta, una especie de “certificado”, en la que aseguraban que los habían matado por considerarlos “soldados de Cristo Rey”. Esta frase estaba estampada en medio de sacrílegas burlas sobre su religiosidad. La carta a la que aludo ha sido publicada y reproducida en varios libros y revistas en el transcurso de más de cuarenta años.
 En cuanto al crimen de los palotinos ya en aquellos años se sabía que en la Parroquia de San Patricio funcionaba una suerte de célula de la organización terrorista Montoneros. Con total impunidad y desvergüenza lo han “certificado” algunos de sus miembros que sobrevivieron a la llamada “masacre de San Patricio”. Voy a transcribir uno solo de esos “certificados” para no alargar la nota; pero todos están publicados en distintos libros, artículos, portales de internet, al alcance de quien los quiera consultar.
 La Revista 3 Puntos, en su número 133, del 20 de enero de 2000, Sección lectores, aparece la respuesta a una nota de Miguel Bonasso (montonero confeso) publicada en el número anterior de esa misma revista, del ex Oficial Primero Montonero, Ernesto Jauretche, escritor y periodista, militante desde 1955 en el peronismo de izquierda. En esa respuesta escribía Jauretche:
“La sorpresa de leer un testimonio que me involucra remueve mis recuerdos. La vibrante anécdota de ese día de mayo del 76 que relata Bonasso en el número 132 de 3 Puntos,  tiene, sin embargo, otras aristas no comentadas en la brevedad del texto publicado. Es cierto que estuvieron esperando mi llamado de control. Pero no lo es menos que mi tarea de ese día consistía en atravesar todo Buenos Aires trasladando en unRapiflex el mimeógrafo y un abultado paquete de originales de Evita Montonera hasta una parroquia palotina de la calle Estomba. Tiempo después el grupo de sacerdotes que me recibieron, conocidos hoy como víctimas de la intolerancia religiosa, sumaron sus nombres a la vasta nómina de mártires montoneros. Con más ánimo de agregar detalles que de acometer un tardío alegato para justificar mi falta, debo aclarar que al regreso no pude ver la macetita en el alféizar de la ventana del sexto piso que indicaba “aquí estamos; todo en orden” porque, lógicamente, la habían retirado mientras transcurría la “emergencia” que Miguel relató y que yo observaba alelado desde una mesa del café de la vereda de enfrente”.
 El texto se comenta solo.
 Hay otra cuestión sobre la que quiero detenerme. Como el crimen de los palotinos suele habitualmente imputarse a un grupo de tareas de la ESMA, es muy interesante leer la declaración indagatoria del Capitán de Fragata Antonio Pernías ante el juez Torres en mayo de 2006, publicada por su defensor, Florencio Varela en el portal de internet Harry Magazine (http://www.harrymagazine.com/200605/recordando.htm). Dicha declaración abunda en detalles sobre las actividades de diversos montoneros (varones y mujeres) vinculados con la causa de los Palotinos.
 Esta imputación a la Marina nos pareció siempre un tanto inconsistente a los que vivimos muy de cerca, en aquella época, los acontecimientos. Unos días antes, una joven, Ana María González, de apenas dieciocho años, miembro activo de Montoneros, fingiendo estrecha amistad con una de las hijas de la que sería su víctima, compañera de colegio, aprovechó la confianza que la familia había depositado en ella y colocó un explosivo debajo de la cama del entonces Jefe de la Policía Federal, Gral. Cesáreo Cardozo. Fue el segundo jefe de la Policía Federal asesinado por la guerrilla en aquella época; el primero había sido el Comisario Alberto Villar muerto un año y medio antes en uno de los más resonantes atentados de Montoneros. Al parecer la Policía Federal en sus investigaciones llegó a conocer el lugar donde se había refugiado Gonzalez después del asesinato de Cardozo: no era otro que la Parroquia de San Patricio. Más aún: dos días antes de la masacre de los religiosos ocurrió otra masacre. En efecto, el 2 de julio de 1976, Montoneros colocó una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal, atentado en el que murieron veintitrés personas y sesenta quedaron heridas.
 Teniendo en cuenta estos antecedentes que acabo de enumerar siempre me incliné a creer, como más probable, otra versión que circuló por aquellos días, a saber, que los palotinos fueron asesinados por un grupo de policías federales, desbordados, que actuaron por su cuenta en venganza del asesinato de Cardozo y de la bomba en el comedor de Seguridad Federal que fue la gota que rebalsó el vaso.
 Las crónicas de esos días consignaron dos frases escritas por los asesinos en el suelo de la parroquia. Una decía: Estos eran zurdos que envenenaban las mentes vírgenes. La otra rezaba: Esto es por los muertos en el comedor de la Policía Federal. La tesis de la represalia policial la sostienen, también, L. Wiernes y P. Torres, en su obra Policía y Montonero, publicada en 2010, en Buenos Aires por la Editorial Tutchei Tansec.
 Esto certifica los motivos que movieron a los asesinos de los cinco religiosos que, como se ve, no fue el odio a la fe.
 Desde el primer momento se dijo, también, que algunos de los muertos no pertenecían a Montoneros y que, por tanto, eran inocentes. Pero es muy difícil sostener esta inocencia: el haber refugiado a Ana María González los hace cómplices a todos.
 Por último quiero agregar que muchos de los que formaron parte de Montoneros provenían de los mismos círculos católicos a los que pertenecíamos mi marido y yo. Siempre me pregunté qué o quienes llevaron a transitar el camino de Cristo a Carlos Marx a numerosos jóvenes de mi generación a la que siempre llamé la generación partida. La respuesta es siempre la misma: los sacerdotes tercermundistas comprometidos con la lucha armada. Sigo esperando que nuestra Santa Madre la Iglesia, institucionalmente, revise este maridaje inaceptable entre el evangelio y el marxismo violento y militante.
 He escrito esta nota en un tono quizás demasiado personal. Es que se trata no de la historia que leí sino de la que viví.
✒ María Lilia Genta | Prensa Republicana |  miércoles, 6 de julio de 2016.
http://prensarepublicana.com/neo-martirologio-la-otrora-iglesia-clandestina-se-suman-cinco-candidatos-mas-maria-lilia-genta/ 

28.5.16

Malvinas: el gaucho era bonaerense


 Usaban recado, manea, cincha y su asado con cuero era admirado por los visitantes

 Como dijimos en la nota del Rincón Gaucho del sábado pasado, después de los conquistadores, marinos, colonos y sus voces holandesas, francesas, inglesas y españolas, fueron luego los gauchos quienes formaron el alma insular en la geografía malvinense. Sus trabajos y elementos fueron imprescindibles. Es que los vacunos y yeguarizos que fueron abandonados después del período español, se multiplicaron en libertad. Como los mochos no se capaban, resultaron magníficos ejemplares de hasta 700 kilos. Dada su abundancia se decidió explotar sus cueros, huesos, etcétra. Conservar la carne preparando tasajo o el charque con sal no fue conveniente por la humedad del clima.

 Por un decreto de agosto de 1823 del gobernador Martín Rodríguez refrendado por su secretario Bernardino Rivadavia le acordó a Luis Vernet el usufructo del ganado existente en la Malvina Oriental (isla Soledad). Un decreto posterior de enero de 1828 le concedieron los terrenos baldíos de la isla con la obligación de levantar una colonia dentro del plazo de los tres años. Vernet compró ovejas, caballos, útiles, enseres y fletó barcos con gauchos que eran principalmente de Buenos Aires y la isla se convirtió en una factoría. Los gauchos apresaban al ganado cimarrón con el lazo o boleadoras. Cuando algún toro pretendía escapar, lo alcanzaban con sus caballos a la carrera, a pechada y a las voces "de vuelta toro". Lo llevaban al corral que contaba con un palenque central donde lo ataban para domesticarlo o carnearlo. El capitán Weddell había observado que los toros atacaban cuando veían a una persona sola, entonces se juntaban varios, pareciendo que era uno solo y cuando el animal arremetía se desplegaban abatiéndolo a disparos de pistola. Esa costumbre de ataque era similar en los caballos salvajes.

 Cuando se iba a buscar yeguas salvajes, llevaban caballos mansos y viejos y al divisar una pieza, la boleaban hasta apresarla. Una vez en el suelo le ponían bozal y la acollaraban al caballo traído de señuelo y era llevada al corral donde la palanqueaban. Cuando se trataba de potros no se los boleaba para cuidarles las patas, se los enlazaban en plena carrera, tarea que resultaba difícil pero no imposible para el gaucho. Algunos potros eran indomables.

 En los valiosos relatos de viajeros se puede obtener más detalles de la labor de los gauchos. El naturalista John Andersson elogió cómo los gauchos manejaban a sus caballos llevando las dos riendas juntas en una sola mano, "gobernaban a sus animales con una suavidad de movimiento, era una manera criolla de montar diferente a las europeas". El botánico William Davies reparó en "dos yeguarizos con las crines largas y las cola hasta los garrones. Sus monturas son recados con cojinillos de cuero de carneros,? bozal,? las riendas son de cuero crudo y argollas prisioneras" .

 Charles Darwin recorrió el interior de la isla Soledad con seis caballos y dos gauchos. Tuvo que soportar de la semana cuatro días de lluvia continua y dijo que le había quedado mucho dolor en "sus lomos". Contó cómo enlazaban una vaca o un toro bravo, lo mataban con serias dificultades por las escenas de terror que vio con un animal encolerizado. Cuando un toro monstruo perseguía al jinete, les tiraban las boleadoras a las patas traseras y el animal furioso se tranquilizaba. El caballo que acompañaba al gaucho conocía su trabajo y colaboraba en la caza. A Darwin le llamó la atención como preparaban la carne con cuero. Se utilizaban las partes superficiales, es decir, costillares, falda, vacío, paleta, cogote especialmente de vaquillona, cortadas y asadas del lado de la carne con la piel adherida y a fuego lento "? no requiere ni siquiera salmuera, resultando de gusto exquisito y de rigor en toda fiesta campera".

 Qué importante y necesario fue el trabajo de los gauchos en Malvinas. Sólo ellos podían enfrentar esas duras y difíciles tareas. Es significativo ponerlas en valor para saber de sus aportes, de su vida arriesgada y para que no queden definitivamente en el olvido.


✒ Susana Boragno | La Nación | Sábado 28 de mayo de 2016..

10.4.16

El Islam en España: 2 millones de musulmanes, 1.400 centros de culto, un 6% con mensaje radical

  • El número de musulmanes en España es de 1.887.906 personas, un crecimiento del 1,6% respecto a 2014, según los últimos datos demográficos. 
  • Por autonomías, las que cuentan con un mayor número de musulmanes son Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana. 
  • La Comisión Islámica de España calcula que nuestro país hay en torno a 1.200 lugares de culto, cifra que fuentes de la lucha antiterrorista elevan a 1.400. 
  • De esa cifra, los expertos en terrorismo yihadista calculan que al menos en un 6% (unos 80 centros) se profesan mensajes radicales. 
  • Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, advierte de que "se puede hablar de mensajes radicales, pero no violentos". 
  • No obstante, las mezquitas han perdido influencia a la hora de radicalizar a sus fieles en favor de internet y las redes sociales, actual foco de captación. 
 España cuenta con casi dos millones de personas que profesan la religión musulmana, un colectivo religioso que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Hay más de mil centros de oración repartidos por toda la geografía española, incluyendo cientos de locales particulares. Según las fuentes consultadas, al menos en un 6% de ellos se profesan mensajes radicales, contrarios al discurso oficial de los representantes de la comunidad islámica. 

 Según el Estudio Demográfico de la Población Musulmana elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, el número de musulmanes es de 1.887.906 personas. Esto supone 29.497 musulmanes más que en 2014, un crecimiento del 1,6%. Solo en los últimos cinco años hay 300.000 musulmanes más en España. 

 Crece especialmente el número de españoles que profesan la religión del Corán, bien sea porque han adquirido la nacionalidad o porque ya han nacido en España. También hay un goteo de gente que, desde los años 60, ha ido abrazando esta religión y que hoy suman 22.808 personas. En 2015 los musulmanes de nacionalidad española aumentaron un 8,4% (hasta llegar a las 779.080 personas) mientras que los musulmanes llegados de otros países se redujeron un 2,7% (aún son mayoría con 1.108.826 personas).


Musulmanes españoles

 Llegan sobre todo desde Marruecos, Pakistán, Argelia, Senegal y Nigeria y su presencia crece sobre todo en Melilla, Murcia, País Vasco, Alicante, Almería, Cádiz, Cuenca, Granada, Huelva y Palencia. En los años 40 se inició una inmigración musulmana cuyos descendientes siguen viviendo en España. Más de la mitad de los musulmanes españoles (433.030 personas) son hijos, nietos y bisnietos ya nacidos en suelo español. 

 Por autonomías, las que cuentan con un mayor número de ciudadanos musulmanes son Cataluña con 510.481, Andalucía con 300.460, Madrid con 278.976 y la Comunidad Valenciana con 200.572. Por municipios, destacan Barcelona, Ceuta, Madrid y Melilla, seguidos por Badalona, Cartagena, El Ejido, Málaga, Murcia, Terrassa, Valencia y Zaragoza. Los que menos tienen son Ourense, Zamora y Palencia. 

 La Comisión Islámica de España que preside Riay Tatary calcula que en España hay en torno a 1.200 lugares de culto, de los cuales solo 12 son mezquitas de nueva planta, entre las que se encuentran las dos de Madrid —la central de Tetuán y la de la M-30—, la de Valencia, las tres de Málaga, la de Granada, las dos de Ceuta y las dos de Melilla; y el resto son locales o pisos habilitados como lugar de culto.


Mezquitas

 Por su parte, el observatorio del pluralismo religioso en España (que depende del Gobierno) cifró el pasado junio en un total de 1.334 lugares de culto. Este dato supone el 21% dentro del total de los lugares de culto de todas la religiones presentes en España. 

 Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas elevan la cifra de "lugares de culto de todo tipo y situación legal" hasta los 1.400 aproximadamente. Ahí se incluyen inmuebles particulares, locales, bajeras, garajes... De esa cifra, los expertos en terrorismo yihadista calculan que al menos en un 6% se profesan mensajes radicales. Se trata de una minoría, pero afectaría a algo más de 80 centros en España. 

 Estos mensajes radicales se detectan principalmente a la hora de hacer valoraciones de tipo político o al analizar conflictos internacionales, apuntan estas fuentes. En cualquier caso, los lugares de culto o mezquitas han perdido influencia a la hora de radicalizar a sus fieles en favor de internet y las redes sociales, actual foco de captación y proselitismo de las ideas yihadistas. 


"Mensajes radicales, no violentos"

 "Se puede hablar de mensajes radicales, pero no violentos", advierte Tatary, quien considera un "error" hablar de porcentajes al abordar estas cuestiones y ve injusto la relación entre islam y terrorismo: "el 99% de los musulmanes son gente que quiere el bien para todos". 

 Así se expresaba Tatary en relación a la violencia terrorista el pasado enero: "La protección y valor de la vida humana, así como la prohibición clara y expresa de matar de ninguna manera por ningún motivo a otro ser humano, son imperativos coránicos y mahométicos, islámicos por tanto, y que se proclaman por todas las mezquitas de España, lugares de paz y oración". 

 Según los datos del Ministerio del Interior, desde el 11-M han sido detenidas 617 personas en España por yihadismo. Solo el año pasado se registraron 75 arrestos y en lo que va de 2016 se han producido 14. "La mayoría de los detenidos eran de fuera o de regiones limítrofes con Ceuta", indican desde la Comisión Islámica de España. 


Perfil de los yihadistas detenidos

 El Real Instituto Elcano ofrece datos a ese respecto: Hasta un 40,5% del total de detenidos en España desde 2013 hasta noviembre de 2015 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista nacieron en España, según un estudio de los investigadores Fernando Reinares y Carola García-Calvo. 

 Sobre la edad de los detenidos en los últimos dos años, el documento indica un rejuvenecimiento en el perfil. El 67,6% tenía entre 20 y 34 años en el momento del arresto, si bien la edad media de las mujeres era más baja que la de los hombres, 22,7 años frente a 30 años. Hay además una importante presencia de conversos —que se convirtieron al islam y se radicalizaron hasta implicarse en el terrorismo yihadista—, el 14,5% del total de detenidos desde 2013 en España. 

 El Gobierno activó un plan integral de prevención de la radicalización a partir del cual se establecen focos de radicalización. Desde Interior se admite que tienen diagnosticados focos de radicalización, la mitad están en Cataluña. 


¿Un Molenbeek en España?

 El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue preguntado el pasado 29 de marzo acerca del riesgo de que en España existiese un barrio como Molenbeek (que ha resultado refugio de yihadistas en Bélgica). Hizo un llamamiento a "permanecer muy activos y no bajar la guardia para que esos guetos no se den" y añadió que "siempre toda política de inmigración debe tener la acogida y luego la integración como objetivo". "No lo estamos haciendo mal del todo", zanjó. 

 Desde la CIE alertan de que se ha experimentado un repunte de ataques de islamofobia con alguna agresión y pintadas amenazantes contra esta comunidad que se reflejará en su próximo informe de islamofobia, aunque advierten de que España aún está muy lejos de la hostilidad que se sufre en otros países de Europa. 

 El Ministerio del Interior hizo público el pasado febrero su estudio anual sobre la evolución de los delitos de odio en 2015. No se detallan los incidentes contra musulmanes, pero según el Ministerio, son los mayoritarios dentro de la categoría de 'Creencias y Prácticas Religiosas' (en el que no se incluye el antisemitismo, que tiene categoría propia). Se registraron 70 casos, siete más que el año anterior y supone un 5% dentro de los delitos de odio. 


Confesiones

 Entre los casi dos millones de musulmanes en España se agrupan distintas confesiones, si bien la inmensa mayoría son de la rama suní del islam y, en concreto, viven su fe de acuerdo a las escuelas jurídicas propias del sunismo, informan desde la CIE. Eso a pesar que en la zona del Magreb tiene una gran implantación la escuela del Imán Maliki, de corte más rigorista. 

 Los chiíes son minoritarios y se limitan prácticamente a los musulmanes de origen iraní y una pequeña comunidad de iraquíes presente en España. Según la CIE, también hay otras confesiones minoritarias como el movimiento Tabligh o los Hermanos Musulmanes, esta última de corte islamista


✒ 20 Minutos | Domingo 10 de abril del 2016.

18.3.16

Recordar los crímenes de los Castro


"Yo no soy comunista, estoy diciendo la verdad".
Fidel Castro, 15 de enero de 1959.

 Ahora que Cuba está à la mode —con los Rolling Stones por dar un concierto, la octava entrega de Fast and Furious por empezar su rodaje, Chanel por presentar su colección Crucero, los Tampa Bay Rays por jugar al béisbol, y Sting, Bruce Springsteen y los Guns N’Roses planeando visitas—; ahora que los hermanos Castro están siendo mimados —por pontífices, políticos, diplomáticos, empresarios, periodistas, intelectuales—; ahora que el impulso de la ola ya es inevitable y el régimen totalitario más longevo del hemisferio occidental será validado a escala global. Ahora, entonces, será un momento adecuado para recordar qué crimen indecible estamos perdonando. Si el mundo quiere perdonar, porque business is business y Barack Obama quiere creer, porque esa es la característica central de su política exterior, que así sea. Pero antes, recordemos.
 Recordemos que dos años antes de que los rebeldes comunistas entraran a La Habana, en 1957, Fidel Castro había dicho al New York Times: “El poder no me interesa. Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo y continuar con mi carrera de abogado”. Y que en enero de 1959, proclamó: “Las ideas se defienden con razones. No con las armas. Soy un amante de la democracia”. Y que al día siguiente prometió: “El día que el pueblo nos ponga mala cara, nada más nos ponga mala cara, nos vamos…”.
 Recordemos que la revolución velozmente traicionó una a una sus proclamas democráticas y adoptó una actitud vengativa contra los funcionarios y los simpatizantes del tirano derrocado Fulgencio Batista, al fusilar a cientos de ellos en pocos meses. Recordemos el grito del comandante pro Batista, Jesús Sosa Blanco, quien antes de ser ejecutado en un “juicio popular” en el Palacio de los Deportes, donde una multitud de 18 mil personas votó con sus pulgares hacia el suelo la condena del acusado, protestó alarmado: “¡Esto es digno de la Roma antigua!”.
 Recordemos cuán pronto Fidel Castro cambió de idea respecto de los procesos electorales que había prometido convocar dentro de los dieciocho meses —“¡Elecciones! ¿Para qué?”, fustigó durante un discurso en la capital cubana— y qué tan rápido prohibió el derecho a huelga de los trabajadores —“El sindicato no es un órgano reivindicativo”, indicó un partidario suyo. Recordemos que, por ley, se reprimió el ausentismo laboral y se promulgó otra ley, denominada orwellianamente “peligrosidad predelictiva”, según la cual un ciudadano podía ser arrestado si las autoridades consideraban que representaba una amenaza potencial. Minority Report fuera de la pantalla.
 Recordemos cómo, escandalizados por el derrotero que estaba tomando la revolución, varios miembros del Gobierno renunciaron velozmente: el Presidente, el ministro de Asuntos Sociales, el ministro de Economía, los ministros de Comunicaciones y de Obras Públicas, y que cerca de cincuenta mil personas de clase media que habían apoyado la revolución partieron al exilio.
 Recordemos que se cerraron todos los colegios religiosos y sus edificios fueron confiscados, incluido el colegio jesuita de Belén, donde Fidel había estudiado, y que aun cuando algunos sacerdotes habían seguido a los guerrilleros en su ofensiva contra Batista y el propio Castro, tras su arresto, había salvado su pellejo gracias a la intervención del arzobispo de Santiago de Cuba, el revolucionario barbado anunció: “Los curas falangistas ya pueden empezar a hacer las maletas”. Al poco tiempo, 131 sacerdotes fueron expulsados de la isla.
 Recordemos a Ernesto Padilla, famoso escritor revolucionario, que fue obligado a hacer una autocrítica antes de poder salir de Cuba, y a los homosexuales, que fueron marginados de la vida social, sancionados en público, forzados a reconocer sus “desviaciones” y eventualmente recluidos en “campos de reeducación”. Recordemos a los héroes de la victoria revolucionaria, que, por hacer sombra a Castro, fueron purgados, como el aviador Huberto Matos, condenado a veinte años de prisión. Y recordemos a Pedro Luis Boitel, estudiante de ingeniería anticastrista, que tuvo la osadía de candidatearse a la Presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria, con lo que logró que Fidel lo hiciera encarcelar en una prisión infame en la que este joven demócrata inició una huelga de hambre. El régimen lo privó de atención médica, murió a los 53 días de inanición y las autoridades negaron a la madre ver el cuerpo.
 Recordemos —antes de que Barack Obama, Karl Lagerfeld, Vin Diesel y Keith Richards aterricen en la isla y todo sea fuegos artificiales— que para finales de la década de 1960 se estimaba que cerca de diez mil opositores habían sido fusilados y treinta mil encarcelados. Que quienes no quisieron tomar las armas se lanzaron a los botes en un intento desesperado de respirar un poco de libertad. Que en las tres décadas que siguieron a la revolución, cien mil cubanos trataron de escapar de la isla por el mar, usualmente en balsas precarias, superpobladas, expuestas a tiburones en el agua y a helicópteros del ejército en el aire, desde los que les arrojaban pesados sacos de arena. Recordemos que entre los fugados —como anotó el periodista Pascal Fontaine— hubo blancos, mulatos y negros, muchos de las clases más bajas de la sociedad, lo que fue un símbolo del fracaso de la revolución comunista y un signo de desaprobación popular extraordinario.
 Así es que cantemos en Cuba con los Rolling Stones, admiremos los diseños de Chanel en el desfile en el Paseo del Prado, gocemos con los Tampa Bay Rays y aplaudamos al presidente Obama cuando dé su histórico discurso en La Habana. Pero antes, recordemos.
✒ Julián Schvindlerman | Infobae | Viernes 18 de marzo de 2016.
http://opinion.infobae.com/julian-schvindlerman/2016/03/18/recordar-los-crimenes-de-los-castro/index.html#more-229

24.2.16

Camarada Eduardo Bertoglio ¡Presente!


 En la noche del 24 de febrero de 1964, durante la realización de una reunión plenaria gremial de la CGT en el Sindicato de Cerveceros de Rosario, fue vilmente asesinado el Camarada Eduardo Ángel Bernardino Bertoglio perteneciente al Movimiento Nacionalista Tacuara junto a los gremialistas peronistas Víctor Militello y Eduardo Giardina, a manos de una banda criminal integrada por miembros del Partido Comunista que llegaron al lugar fuertemente armados para romper el plenario sindical que analizaba un plan de lucha.

 Bertoglio que era encargado de seguridad, respondió enérgicamente a la agresión de los marxistas tiroteándose con ellos hasta que agotó el parque, circunstancia en que fue rodeado e inmovilizado por varios comunistas y prácticamente fusilado sin posibilidad de defenderse. Fue rematado a patadas y palazos, idéntico destino tuvieron los dos gremialistas mencionados con anterioridad.
El Camarada Eduardo seguía así el camino que antes habían transitado Lacebrón y Passaponti, cayendo gallarda y heroicamente en su puesto de lucha contra las fuerzas de la antipatria. Tenía 20 años de edad.

 “... el solemne homenaje de quien como él ha hecho un culto por la lucha y el triunfo del pueblo, dentro de un marco de la más absoluta nacionalidad, donde sólo exista como enseña patria nuestra bandera azul y blanca y una nación de los argentinos y para los argentinos. Ángel Bertoglio, paz en tu tumba”*

*Extracto de la carta enviada por José Ignacio Rucci al secretariado regional de la CGT con motivo del traslado de los restos de Eduardo Bertoglio.

Camarada Eduardo Bertoglio ¡Presente!

Agrupación Nacionalista Lacebrón Guzmán


✒ Agrupación Nacionalista Lacebrón Guzmán | martes, 24 de febrero de 2015.
http://www.lacebroncordoba.com/2015/02/camarada-eduardo-bertoglio-presente.html 

12.1.16

Bandera Mapuche En Festival Jesús María



 En la Argentina (en particular) y nuestro continente (en general), los Dueños del Poder Global se reservan la opción militar sólo como última instancia. En su lugar vienen aplicando una metodología más compleja, sutil, indirecta y a largo plazo, atacándonos en un abanico de flancos aparentemente no inter-relacionados pero que sin embargo forman una única estrategia amplia y abarcadora.

 Esta nueva forma de “guerra” hace uso muy intensivo de la Guerra Psicológica – quizás la “madre de todas las guerras” – para lograr el “copamiento e invasión no militarizada” del territorio argentino utilizando la desinformación, confusión y neutralización de la Opinión Pública. (A. Salbuchi)

 En este caso concreto, el hecho de ver dos banderas , una la nacional y otra representando a otro estado, confunde al menos cuando no maneja a su antojo la opinión pública , lo que nos invita a que con uds. pensemos “con cerebro propio “y no con el del enemigo.

 Por el bien de todos los argentinos que originarios o no, conformamos esta bendita nación, abordemos este tema cuando todavía estamos a tiempo!

 No aceptemos toda censura y auto-censura periodística o impuesta por lobbies y organizaciones de presión ideológica para mantenernos dormidos.

 Sepamos que nos prefieren enfrentados y confundidos antes que despiertos y lúcidos para lograr nuestra unión y verdadera soberanía.

 Que la unión de nuestro pueblo la decidamos nosotros, que la explotación de nuestros recursos y tantos otros temas que hacen al bien común también . No seamos incautos!
Que esta imágen que se reproduce sobre el festival de Jesús María al que asisten miles de argentinos proveniente de todo el territorio, nos sirva para entender hacia dónde nos quieren llevar -(por guerra psicológica) y estemos alertas porque los hermanos debemos estar unidos para que no nos devoren los de afuera.

 Sirva este mensaje para que contrariamente a sus intereses, nos encontremos en procura de un destino de unión y paz que es nuestra noble esencia.



Recomendamos y pedimos difundir la fuente: 


✒ Argentina Today | Martes 12 de enero de 2016.
http://argentinatoday.org/2016/01/12/bandera-mapuche-en-festival-jesus-maria 

22.12.15

Ex combatiente inglés en Malvinas: "No entendemos por qué estas islas son británicas"


Michael Ward volvió a Malvinas 33 años después: "El regreso fue antipático", reconoce. Sus recuerdos, la importancia de la guerra y el desconocimiento de la causa


 Se confunde entre los turistas, su figura espigada recorre cada tarde con un trote intenso el pasillo externo de uno de los pisos de su nueva casa, un buque de 70.000 toneladas y 12 pisos, que lejos está de ser un acorazado de guerra; más bien está repleto de shows, comida, bebidas y diversión. Si el viento helado del Mar Argentino se planta como una barrera insalubre, en todo caso ocupará durante una larga hora una de las ocho cintas para correr dentro del gimnasio del Norwegian Sun, el crucero de esta compañía con base en Miami que de noviembre a marzo hace la ruta Buenos Aires-Valparaíso (Chile). Tiene 51 años y en medio de esta travesía sumará otro más. Los números dan vuelta en su cabeza. Tenía 16 cuando en 1980 ingresó en la Marina Real Británica (Royal Navy) y allí estuvo tres décadas. A los 18 recién cumplidos, en abril de 1982, también se subió a un barco. Pero no tenía el colorinche del Sun, ni la piscina de la cubierta rodeada de reposeras y sus bares repletos de refrescantes tragos. Todo era gris y estaba lleno de armas, cañones y municiones. Era parte de la flota de Royal Navy. Era, en ese joven momento, la casa obligada de Michael Ward, el ex combatiente que volvió a las Islas Malvinas después de 33 años. Ahora, con otros aires, otra templanza y la opción de vida de poder analizar y dar su propia mirada de aquella espantosa guerra. El Norwegian Sun ancla a varios metros de la costa de Puerto Argentino y los turistas se suben a cada tender para cruzar y llegar en unos 20 minutos. Mike se sube y va, en silencio, acompañado por algunos de sus nuevos amigos a bordo. También de sus alumnos, todos como parte de la tripulación, que tienen en Ward al principal instructor en cuanto a todas las medidas de seguridad y prevención se requieren a bordo.


 “Fue un antipático regreso, porque muchos británicos preguntaban ¿por qué? Así como ustedes las llaman Malvinas (lo dice en español, por primera y única vez en la charla, pero la traducción se cae de madura), a nosotros no nos enseñaron en nuestra educación acerca de las Falklands, así que un montón de británicos no las conocían. Y en la Royal Navy, de donde provengo, ninguno de nosotros sabía nada acerca de las islas. Cuando nos dijeron que íbamos a las Malvinas, no sabíamos a dónde estaban. El gobierno decidió ir a pelear y allá fuimos. No fue algo divertido para nadie, como toda guerra. Nunca hubo posibilidades, aún ahora, de construir un puente con Argentina”, cuenta, expresivo y serio, Ward, sentado y de piernas cruzadas en uno de los sillones del quinto piso del barco, algo así como el lobby de este hotel flotante.

¿Cuál es su tarea en este barco?

 Mi responsabilidad principal es la seguridad del barco, me ocupo de los sistemas de seguridad de la nave. También me ocupo del entrenamiento de toda la tripulación, unas 40 horas por semana de entrenamiento. Es un trabajo grande y tengo un equipo de tres personas trabajando conmigo. Hace dos años que estoy en este barco, en el Sun, y cinco en Norwegian.

¿Y antes?

 Antes estuve en la Royal Navy por 30 años. Ingresé en 1980, con 16 años de edad. Estuve en la guerra de Malvinas (dice Falklands) y esta es la primera vez que regreso acá en 33 años.

¿Qué recuerdos tiene de los soldados argentinos?

 Admiro a sus pilotos. Sus pilotos fueron gente muy valiente, fueron pilotos realmente muy buenos y tuvimos un montón de problemas por ellos. Demostraron ser muy valientes. Nos hundieron varios barcos.

¿Conoció algún ex soldado argentino?

 Sí, sí, sí, me encontré con algunos de los pilotos cuando estaba en la Royal Navy.

 En ese momento se nos viene el recuerdo de aquel poema de Jorge Luis Borges, publicado por primera vez el 26 de agosto de 1982 en Clarin. “Juan López y John Ward”, se titulaba, como un giro del destino en la identidad de este británico que tres décadas más tarde volvió a tocar su tierra de guerra. “Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. (…) Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen”.

¿Pero les fue posible salir?

 Sí, unos días antes del final. Es difícil recordar todo perfectamente... Muchos británicos no entienden cómo pueden ser británicas. No entendemos mucho. Vemos que hubo referéndums en los que la gente quiere ser británica, pero los británicos de allá no saben por qué. Incluso nosotros, ex militares como yo, servidores del gobierno, miramos para atrás y no sabemos por qué. No entendemos por qué las Malvinas son británicas. Y en Gran Bretaña es muy difícil escuchar hablar de las Malvinas, en ninguna conversación sale ese tema.

Como ya aclaró, no sabían a dónde iban...

 No teníamos idea de las islas Malvinas, casi nadie en el barco lo sabía, y éramos una tripulación de 350 personas. Había un miembro de la tripulación que sí había escuchado de ellas, pero nadie de nosotros estaba enterado de que las islas Malvinas eran británicas, ni dónde estaban. Esa es la verdad. Y no pensábamos que entraríamos en guerra cuando la Primer Ministro nos envió.

 Ward se refiere a Margaret Hilda Thatcher, quien fuera la premier británica desde 1979 a 1990 y falleciera en abril de 2013. Un dato de actualidad indica que la última inauguración que se dio en Puerto Argentino (Stanley, para Mike) es un busto de Thatcher. Ward no se guarda elogios hacia ella, y sigue, mientras mira su reloj aunque no parece apurado. En todo caso un tic cronológico lo debe llevar a ese gesto aún asombrado de estos 33 años que el grupo de periodistas argentinos le hace repasar.

¿Estando acá pensaban que todo se iba a resolver antes?

 Sí, de manera política. Ninguno de los militares pensaba que iba a entrar en una guerra. Pensábamos que Margaret lo iba a solucionar, era una fantástica primer ministro, muy fuerte y con decisión.

¿Cuánto tiempo estuvo?

 Llegamos como Task Force (una fuerza de tareas), todos nuestros barcos llegaron juntos y estuvimos la guerra entera. Hicimos los desembarcos en el estrecho de San Carlos. Nosotros llevábamos marines que bajaban en la playa Azul y nosotros estábamos al frente. Permanecimos en San Carlos durante toda la guerra, donde nos hundieron algunos barcos. El Sheffield fue el único barco hundido en mar abierto, el resto fue ahí, en el estrecho de San Carlos. Creo que fueron cuatro los barcos hundidos ahí con los Mirage. Ustedes volaban por debajo del alcance de los radares y por eso no los podíamos detectar. Sus pilotos fueron personas muy, muy valientes. Venían por debajo del nivel del radar y, una vez que los detectábamos, muy pocos podían regresar. Así nos hicieron mucho daño en nuestras naves, hasta que se quedaron sin misiles. Si no se hubiesen quedado sin misiles aire-tierra para atacar nuestras naves, nos hubiera sido difícil de defender, sin duda. Estuvimos en problemas allí.

¿Cuál era su tarea en la guerra?

 Recargaba combustible de las aeronaves, sobre todo helicópteros. En el desembarco en playa Azul los helicópteros salían, regresaban, los recargaba y volvían a salir. Yo tenía 18 años. Cumplí años en marzo y la guerra empezó en abril.

¿Qué siente ahora?

Tristeza, porque la isla es un terreno muy inhóspito, y en 1982 la población era muy pequeña. Ahora hay dos o tres mil personas. ¿Sabes? No entendemos por qué. Fue por política, política pura. Muchos de mis amigos ya habían regresado. Fue una guerra grande por una ganancia muy pequeña, con unas mil muertes, pero fue sólo política. Es un lugar a 6 mil millas de distancia. A mi hija, que ahora tiene 25 años, nunca le explicaron sobre las Malvinas, sabe que su padre estuvo en la guerra de Malvinas, pero nunca nadie le dijo nada al respecto más que lo que sabe por mí, lo que es realmente muy poco.

¿No lo enseñan en las escuelas?

 No, nadie habla de eso. Yo mismo hablo más de las guerras de Afganistán o Irak, muy raramente menciono las Malvinas.

¿Ella le pregunta?

 Sí, me pregunta. Porque fue el primer conflicto en el que estuve, después estuve en Bosnia a finales de los ‘90 y en Irak y Afganistán en los 2000. Los militares británicos nunca tuvieron conflicto alguno antes de las Malvinas, por muchos años antes y por muchos años después. Vas a un bar y les preguntás a los británicos acerca de las Malvinas y no sabrán qué decirte.

Parece que fue ayer…

 Sí, pero fue hace 33 años, y hoy aún no lo entendemos, sólo la gente de las islas quiere seguir siendo británica, nadie más apoya esta causa.

¿Cómo terminó trabajando en un crucero?

 Me retiré de la milicia luego de un contrato de 22 años. Estuve ahí mucho tiempo y obtuve una pensión. Me retiré como a los 46 años de edad y volví a navegar. Intenté no volver a hacerlo, intenté regresar a casa, pero no pude.

✒ Gastón Leturia | Clarín | Martes 22 de diciembre de 2015.