15.9.15

15 de Septiembre, Día de los caídos del Nacionalismo Argentino

 
 
"Jacinto Lacebrón Guzmán. Cayó en Cumplimiento del Deber”. Fue el título que sus camaradas colocaron en el obituario al fin de una movediza jornada. Ni una palabra de lamentación para quien había caído en combate. Mejor aún, lo consideraban dichoso y privilegado, y desde entonces su nombre fue invocado cada vez que el olor a pólvora surcaba los aires.
 A poco de comenzar el Congreso Eucarístico Internacional de 1934 los grupos izquierdistas de la variedad mas disímil quisieron adueñarse de las calles porteñas. La agitación no tuvo pausa, pero el nacionalismo plantó a sus milicias para contener lo que la derecha conservadora no acertaba a detener.

 El 15 de septiembre la zona de Plaza Italia se convirtió en un gran campo de batalla: un importante mitín extranjerizante terminaba a palos y tiros. Uno de los tantos episodios sucedió sobre la avenida Las Heras. Dos oficiales del Ejército fueron atacados por una horda de comunistas que los superaban ampliamente en número. Desenvainados sus sables sólo lograron contenerlos por algunos segundos. A pocos metros se encontraba Jacinto Lacebrón Guzmán con un par de sus camaradas. Formaban en la denominada Legión Nacionalista. Y no dudaron un instante. Sin medir el número ni la catadura de los atacantes tuvieron el enorme valor cristiano de defender a quienes se encontraban en inferioridad de condiciones. Un certero proyectil lo traspasó en plena refriega. Llevado al Hospital Fernández falleció pocas horas después con los auxilios espirituales de rigor.

 Todo el Nacionalismo, que en aquellos años contaba a miles y miles entre sus filas, desfiló por la capilla ardiente. Su féretro llevado a pulso recibió el saludo de cientos de brazos. Y lo que es más significativo: fue unánime la voz que lo consideró como el primer caído del Nacionalismo Argentino pese a no ser la primera sangre que se derramaba por la causa. La razón exige conocer el porqué de esta consideración.

 A fines de los años ´20 del siglo pasado los primeros nacionalistas ya se conocían como tales. No constituían un cuerpo ideológico compacto, los matices y aún las contradicciones surgían en cada charla, en cada debate, en el café y aún en las jornadas combativas que protagonizaban. Pero los unía una inquietud imparable, aquella fuerza que les daba no sólo la juventud sino el profundo amor que profesaban por la Patria. Y lo que es mejor aún, no se encandilaban con modelos extranjeros o modas pasatistas, sino que con total naturalidad conservaban un sello autóctono y original. Lo cual no significa que no abundasen en lecturas de los autores extranjeros más diversos, rescatando para sí los valores universales o los conceptos de honda significación para el caso argentino.

 Es quizás por ello que recién en 1934, al caer asesinado Jacinto Lacebrón Guzmán, se le considera como el primer caído del nacionalismo argentino. Para entonces una decena de muertes jalonaba el camino de la sangre. Muertes lamentadas, aún homenajeadas, pero que aquellos patriotas no sintieron como propias. En efecto, aunque cercanas en tiempo y espacio, inclusive en aspiraciones, creían tener motivos para no contarlas en el inventario propiamente nacionalista.

 En 1928 varios fascistas italianos caen destrozados bajo un explosivo colocado por anarquistas en el Consulado de Buenos Aires. En octubre de 1931 José Manuel Salas, de la entonces uriburista Legión Cívica, es asesinado por elementos del radicalismo. En 1933 es abatido en Córdoba el fascista argentino Anselmo Pro, en Buenos Aires el legionario suizo Wendelín Kaslín y en Avellaneda los fascistas italianos Leonardo Simone y Gerónimo Pugliese. Todos ellos eran fervientes militantes, pero a ninguno se le considero como el Primer Caído. Y la razón sustancial para ello es simple, histórica e indudable: nuestros nacionalistas consideraban al fascismo como un fenómeno extraordinario, pero italiano. Y razón colateral pero de importancia era esta otra: no creyeron oportuno que ningún extranjero fuera precisamente el Primer Caído del Nacionalismo Argentino.

 Hoy ciertamente podemos incluir en la nómina de los caídos a todos ellos. La distancia y el devenir de la historia mundial ha demostrado que lucharon precisamente por aventar lejos de la tierra al comunismo y al liberalismo. Pero entonces los matices estaban muy marcados y ni unos ni otros querían estrechar en demasía los vínculos. Años más tarde, hacia fines de los años ´30 o comienzos de los ´40 los propios compañeros de aquellos caídos se confundirán en la lucha de la Alianza Libertadora Nacionalista.

 Sin embargo creemos positivo mantener aquel título con que se honró a Lacebrón Guzmán como el Primer Caído. Y precisamente por esta razón es que la fecha de su deceso tiene para todos los nacionalistas del país un significado muy particular. El 15 de Septiembre debería ser la jornada en que, desde cualquier rincón, nuestro espíritu se regocijara en el recuerdo del héroe. Y recordándolo a él, supiéramos traer a la memoria los más de treinta muertos que nos han marcado en el camino. Los que mató la izquierda o los que asesinó la derecha liberal y regiminosa. No importa su autor, lo que interesa es la decisión, la firmeza y la ofrenda personal con que cada uno de ellos decidió entregarse por Dios y por la Argentina.

 Por todo ello y mucho más nuestra propuesta: 15 de Septiembre, Día de los caídos del Nacionalismo Argentino.


✒ Revista Cabildo | lunes, 15 de septiembre de 2008.
http://elblogdecabildo.blogspot.com.ar/2008/09/15-de-septiembre.html

1.9.15

Un casco 33 años después


 
 Un veterano de la guerra de Malvinas de 52 años, residente en Chubut, encontró el casco que usó durante el conflicto, ya que fue comprado por un coleccionista argentino que vive en Inglaterra.

 José Muñoz, quien vive en la localidad de Sarmiento, recibió ayer el llamado de un argentino de 39 años con domicilio en Cambridge, quien se desempeña como mecánico aeronáutico y colecciona elementos de guerra, informó el diario El Patagónico en su edición de hoy. El coleccionista, cuya identidad no se informó, le reveló en una comunicación telefónica a Muñoz que había comprado el casco con su nombre escrito a mano a un militar inglés y le envió fotos para demostrárselo.

 El argentino residente en Inglaterra supo del veterano por un artículo periodístico que escribió el pasado 2 de abril en un medio local la periodista de Sarmiento Paola Muñoz, prima del ex soldado. El llamado del coleccionista se produjo ayer, cuando el coleccionista se comunicó con el sector de Prensa de la Municipalidad de Sarmiento, donde trabaja Paola Muñoz, justo en el mismo momento en que el veterano había pasado casualmente por allí.

 "Llegué de causalidad a la Municipalidad porque Paola es mi prima y pasé a saludarla. Me pasó el teléfono y me dijo: 'van a hablar con vos desde Inglaterra'. En un momento pensé: 'es alguien que quiere hacer plata', pero después me dijo que no lo puede vender (al casco) porque no lo puede sacar del país, pero que lo va a cuidar.

 El comprador del casco explicó al diario provincial que, a través de un amigo de un militar inglés, había adquirido el casco que Muñoz usó durante la guerra, identificado por su nombre escrito a mano. "Es algo emocionante; han pasado 33 años de esto. Soy veterano de guerra porque figuro en los libros, pero en realidad no tengo nada porque cuando nos tomaron prisioneros nos sacaron todo" , dijo Muñoz.

 El coleccionista aseguró que "es un honor y un placer" tenerlo porque siente que "lo está cuidando". "Espero que algún día quede en algún museo". Y reveló que, tras adquirir varios elementos de soldados argentinos que lucharon en Malvinas nunca quiso contactarse con nadie para no molestar y traer recuerdos, pero este casco fue más especial y un chico me dijo '¨por qué no lo contactas?, la gente siempre se lo toma bien, como una buena historia'.

 Muñoz ingresó en febrero de 1982 como conscripto al Regimiento de Infantería 25 y fue enviado a Malvinas el mismo 2 de abril, en el buque Bahía de los Estados, hundido luego por el ejército inglés. El soldado fue tomado prisionero por los ingleses el día de la rendición argentina, el 14 de junio de 1982.

Fuente; DyN.

✒ Esteban Mac Laren | FDRA - Malvinas | 27 de agosto de 2015.
http://fdra-malvinas.blogspot.com.ar/2015/08/un-casco-33-anos-despues.html

25.8.15

Más sobre la colaboración chileno-británica

Nuevas revelaciones de la relación entre Chile e Inglaterra, el Beagle y las Malvinas
Documentos secretos que acaban de ser desclasificados dan cuenta del intercambio entre un diplomático chileno y otro británico en marzo de 1982

 Documentos secretos de la diplomacia británica. Foto: BBC Mundo

 Un diplomático chileno que sabía mucho y uno británico que quería saber tuvieron un revelador intercambio poco antes de que comenzara la guerra por las Malvinas en 1982.

 BBC Mundo tuvo acceso a documentos secretos de la diplomacia británica, desclasificados recientemente, que revelan detalles de su conversación.

 Ocurrió a principios de marzo de 1982. La ofensiva diplomática argentina por las Malvinas no aflojaba y el olor de pólvora estaba en el ambiente.

 En la embajada de Chile en la Argentina un teléfono suena. Es de la representación británica. El objetivo es reunir información.

 Cuatro años antes, Chile y la Argentina casi se habían enfrascado en una guerra por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox, ubicadas en el canal Beagle, la unión más austral de los océanos Atlántico y Pacífico.

 David Joy, entonces consejero de la embajada británica, quiere saber lo que su par chileno, Raúl Schmidt, podía contarle sobre aquella experiencia, que pudiera arrojar luces sobre una posible guerra.


INFORMACIÓN DE PRIMERA MANO

 Según consta en el archivo secreto "Argentina/Chile: la disputa por el canal Beagle", perteneciente al Ministerio de Relaciones Exteriores británico, Joy estaba interesado "particularmente en escuchar sus comentarios sobre el origen común de los problemas actuales de soberanía de Argentina con ambos gobiernos, el británico y el chileno".

 Schmidt había sido jefe de gabinete del ministro de Relaciones Exteriores de Pinochet hasta 1978, el almirante Patricio Carvajal. Contaba, entonces, con información privilegiada y de primera mano sobre el tema.

 Lo que escuchó de Schmidt lo envió de inmediato a sus superiores, según consta en un memorándum restringido que remitió a Colin Bright, encargado de la sección Sudamericana del ministerio del Exterior británico.

 Pero no sería hasta un mes después que al gobierno del Reino Unido le encajarían las piezas del rompecabezas.


LA TESIS SCHMIDT

 "La tesis de Schmidt se basa esencialmente en la necesidad de la Armada argentina de tener un puerto estratégico más al sur de su actual puerto seguro más austral, Puerto Belgrano (en el sur de la provincia de Buenos Aires). La opción obvia, Ushuaia, no es satisfactoria desde este punto de vista, dado que se encuentra bajo constante vigilancia chilena", explica el informe de la diplomacia británica al cual BBC Mundo tuvo acceso.

 "Por lo tanto, los argentinos están, según Schmidt, desesperados por conseguir algún otro puerto seguro en el sur, necesidad que puede verse satisfecha accediendo a las islas del sur del Beagle o a las Falklands. En este contexto, él cree que las disputas por la soberanía están vinculadas", continúa el informe.

 El 15 de marzo el informe fue recibido y distribuido entre los altos cargos del Ministerio de Relaciones Exteriores británico.

 Entonces viene la anotación a mano, que sugiere que dos semanas antes de estallar la guerra y con las relaciones entre Buenos Aires y Londres ya cortadas, los británicos estaban dispuestos a negociar un asentamiento naval argentino en las islas.

 "Creo que todos estamos de acuerdo en que el interés argentino en la seguridad del Atlántico Sur es parte de su interés por ganar soberanía de las islas. Después de todo, si todo lo que quieren fuese una base naval, podríamos acomodarlos fácilmente".

 "¿Podríamos acomodar fácilmente una base naval argentina? Porque de ser así, deberíamos tener esta idea en mente si reanudamos las negociaciones", completa otro comentario manuscrito sobre el mismo documento.


UNA TEORÍA "CON MUCHO SENTIDO"

 Según Joy, la conversación con Schmidt era la primera en sugerir que ambos conflictos territoriales por islas del sur estaban interconectados.

 "Tiene mucho sentido", le asegura a BBC Mundo Francisco Panizza, experto en política latinoamericana de la Escuela de Gobierno de la London School of Economics.

 Según el profesor, siempre ha habido muchas teorías, pero un vacío histórico para determinar por qué el gobierno de facto del general Leopoldo Galtieri eligió ese momento para invadir las islas británicas.


La tesis Schmidt. Foto: BBC Mundo

¿ANTICIPO O CRÓNICA ANUNCIADA?
 Más allá de la conversación diplomática, los documentos desclasificados revelan que el gobierno británico siguió con interés el conflicto entre Argentina y Chile por las tres islas estratégicas durante un buen tiempo.

 Según consta en el archivo secreto, en 1982 Argentina llevaba cuatro años de "intenso lobby" internacional para lograr revertir la mediación papal de 1978, que corroboraba la decisión de la Corte Internacional británica de adjudicarle la soberanía de las islas a Chile.

 "Aún no está claro cómo los argentinos seguirán manejando la disputa de, dada su falta de apoyo internacional"

 Sin embargo, Argentina cometió un error estratégico, desde el punto de vista de la diplomacia internacional, que terminó por sepultar cualquier posibilidad de apoyo, según evalúan los papeles del gobierno británico.

 La derogación a principios de año del tratado que 10 años antes había firmado con Chile para someter sus conflictos territoriales a arbitraje internacional no fue bien recibido por la comunidad diplomática.

 Tras dos intervenciones internacionales desfavorables, una casi guerra y años de lobby, parecía poco productivo para Argentina mantener los esfuerzos.

 "Aún no está claro cómo los argentinos seguirán manejando la disputa, dada su falta de apoyo internacional", aseguraba un informe confidencial realizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores para 10 Downing Street, sede del gobierno británico.

 El documento fue redactado el 29 de abril de 1982, sólo tres días antes de que la marina británica hundiera el General Belgrano, buque insignia de la marina argentina, hecho que determinó el curso de la guerra, favorable para los ingleses.


 LA NACION publicó varios artículos sobre las revelaciones del archivo inglés. Unos 3500 documentos acaban de ser desclasificados, entre los que se incluyen inéditos testimonios de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, documentos de su oficina privada en Downing Street, del "gabinete de guerra", comunicaciones del Foreign Office, del Ministerio de Defensa, del Almirantazgo y todo el material que resultó en el Reporte Frank (Frank's Report), el equivalente británico del Informe Rattenbach que se elaboró en la Argentina sobre la actuación militar en la guerra.
 ✒ Esteban Mac Laren | FDRA - Malvinas | agosto de 2015.
http://fdra-malvinas.blogspot.com.ar/2015/08/mas-sobre-la-colaboracion-chileno.html

22.8.15

“Santísima Trinidad”: Cuando el Ejército Montonero sale a la luz


 El buque que se está hundiendo en la base naval de Puerto Belgrano, “Santísima Trinidad”, fue atacado por Montoneros el 22 de agosto de 1975, cuando ya la guerrilla peronista había vuelto a la clandestinidad y el país era gobernado por la presidenta Isabel Perón, o “Isabel Martínez”, como la llamaban los montoneros en sus comunicados.

 La mina naval colocada por buzos expertos de Montoneros inauguró una impactante serie de ataques contra la Armada, la Aeronáutica y el Ejército con la cual la guerrilla peronista buscó demostrar a propios y extraños que había logrado un “salto de calidad: la construcción del ejército popular”, como explicó en octubre de 1975 en el documento “Hacia la construcción del Ejército Montonero”.

 Hasta ahí, los ataques a las Fuerzas Armadas, en especial al Ejército, eran la especialidad del Ejército Revolucionario del Pueblo, un grupo trotskista guevarista.

 En aquel momento, Santísima Trinidad era la primera fragata provista de misiles y constituía la joya más valiosa de la Armada; había sido construido con ayuda británica como parte de un acuerdo por 350 millones de dólares.

 Seis días después, Montoneros voló la pista del aeropuerto de San Miguel de Tucumán mientras despegaba un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea con ciento catorce personas a bordo, casi todos gendarmes que regresaban a San Juan tras haber participado durante dos meses en la lucha contra la guerrilla en aquella provincia. La caída del avión provocó la muerte de seis gendarmes y heridas en otros treinta.

 Pero, el golpe más audaz fue contra el Ejército: el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, en Formosa, el domingo 5 de octubre de 1975. “Operación Primicia”. Fue un intento de copamiento que provocó un cruento combate que duró media hora y en el que murieron 24 jóvenes, doce guerrilleros y doce defensores del cuartel, entre ellos diez soldados conscriptos.

 La ley ordenaba a los jóvenes de 21 años que hicieran un año de servicio militar. En eso estaban esos formoseños cuando fueron atacados.

 Fue el debut del Ejército Montonero, con sus uniformes de color azul, que luego serían perfeccionados.

 ¿Para qué crear el Ejército Montonero? Para “la liberación nacional y la construcción de una patria justa, libre y soberana: la patria socialista” en el marco de la “guerra integral”, que, siempre según el documento de octubre de 1975, “nos permitió combinar en cada etapa las formas armadas con las formas no armadas de lucha. Por ejemplo, en 1973 tomó más relevancia el accionar no armado. La expresión fundamental del poder popular el 25 de mayo (en la asunción del presidente Héctor Cámpora) fue la movilización de masas. La falta de desarrollo de nuestra capacidad militar en ese momento impidió que durante el ´equilibrio estratégico´ avanzáramos hacia el aniquilamiento del enemigo”.

 En octubre de 1975, Montoneros estaba convencido de que el golpe, del que tanto se hablaba en la prensa y en los bares, era inevitable debido a una serie de factores: violencia política, inflación, desabastecimiento, debilidad política de la Presidenta, etcétera. Y, por lo tanto, tenía que prepararse para cuando los militares volvieran a tomar el gobierno.

 El lenguaje político de aquella época incluía conceptos como “agudizar las contradicciones”, extremar los conflictos. Montoneros, como otros grupos guerrilleros, pensaban que, incluso, el golpe podía acelerar la revolución socialista en la medida en que la represión militar convencería a la mayoría de la gente de apoyar al “ejército popular”, a los grupos guerrilleros.

 Terminó mal, pero en 1975 Montoneros tenía un poder de fuego considerable: durante ese año, realizó unas quinientas operaciones de muy distinta importancia y le provocó setenta y cinco bajas a la policía, a la que rebasaba en varias ciudades, según el libro Soldados de Perón, del politólogo británico Richard Gillespie. Roberto Perdía, que era el número dos de la guerrilla peronista, me dijo que la cantidad de militantes con formación militar ascendía a 12 mil; 2.300 de ellos eran “oficiales”, y que el número de adherentes o simpatizantes era diez veces superior: “Había unas 120 mil personas más o menos organizadas que adherían”.

✒ Ceferino Reato | Perfil | Martes 22 de enero de 2013. 
http://blogs.perfil.com/ceferino/2013/01/22/santisima-trinidad-cuando-el-ejercito-montonero-sale-a-la-luz/

17.8.15

El Padre de la Patria



 En estos tiempos de cáos y confusión, donde parece no haber salida, la memoria del Padre de la Patria nos permite hacer un alto en el camino como en vivac, para contemplar y comprender el sentido de la historia universal y en especial la nuestra, la de los argentinos, hijos de la España Católica, forjada en los 800 años de lucha por la Reconquista de España, en contraposición a la modernidad anglosajona, matriz de esta globalización atea y materialista que dio todo lo que tenía que dar: estos frutos secos y amargos de la Cultura de la Muerte.

 La conversión de san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, se realizó en 1521, en la misma fecha en que Lutero –gérmen y mentor del Renacimiento Sajón- se sublevó contra la Santa Iglesia Católica. La gigantesca obra de san Ignacio entre nosotros, las Misiones Jesuíticas, entre las cuales estaba Yapeyú, fundada por san Roque González de la Cruz -uno de los primeros mártires criollo- le costó la Compañía. Los enemigos de Dios: ingleses, portugueses, bandeirantes, esclavistas y borbones españoles afrancesados la transformaron en 1773, con la disolución y expulsión de la Compañía, en las “Ruinas de San Ignacio”.

 Pero Dios siguió escribiendo derecho. Cuando la Compañía es expulsada de América, Juan de San Martín es nombrado gobernador de Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, y por esa especialísima gracia de Dios, el 25 de febrero de 1778 nace en suelo guaraní, José Francisco de San Martín, el Padre de la Patria. De este modo crece entre la férrea disciplina militar española del padre y la maternal crianza de la niñera Rosa Guarú, que aunque guaraní es ya mestiza de espíritu y cultura por la fe.

 De ese cuño es el Padre de la Patria. Esa es nuestra herencia y nuestro destino, ya que no hay Patria si no hay padre. Como tampoco hay familia ni autoridad si se niega al varón, al padre, como sucede en el mundo muerto de la contracultura, que nació negando la Autoridad del Padre Eterno sobre todo lo creado y todos sus hijos.

 Por eso la reconstrucción de la Patria Argentina necesita comenzar por reconstruir el varón, el matrimonio, la familia.

“Que nadie se atreva a poner en duda nuestro amor a la Patria. Que nadie se atreva.” Juan Pablo II

✒ Victor Eduardo Vital (VGM) | El Malvinense  | Lunes 17 de agosto de 2015. 
http://elmalvinense.com/snacional/2015/1492.htm 

14.7.15

La pasión según Malvinas




 A la censura militar no le gustaban las notas que Nicolás Kasanzew, corresponsal de guerra de la televisión argentina, enviaba desde el frente de batalla en las Malvinas.

 Prueba de ello es que un 95 % del material que grabara con su camarógrafo Alfredo Lamela, no sólo no fue emitido, sino que esta desaparecido y, muy probablemente, fue destruido.

 Tampoco le cayeron bien a los organismos de Inteligencia las fotos que el periodista sacaba con su Nikon personal, los siete primeros rollos que había enviado al Continente fueron confiscados y se esfumaron sin dejar trazas.

 Afortunadamente, las restantes fotos que tomo en sus ratos libres pudo irlas sacando en forma subrepticia de las Islas y son las que ahora ofrece en este libro.

 Las imágenes tienen, además del emotivo, un innegable valor histórico, por cuanto no son muchas las fotografías de la Guerra de Malvinas que hay en circulación, y las que hay son, en general, bastante trilladas y de baja calidad técnica y testimonial. 

 Es que, por un lado, los ingleses les quitaban a los soldados argentinos prisioneros las fotos que les descubrían. Y, por el otro, se las confiscaban también los servicios de Inteligencia argentinos en el continente, como parte del desesperado intento “desmalvinizador”, que pretendía hacer olvidar la Gesta Austral lo más pronto posible. 

 Propósito absurdo e injusto, que la publicación de estas fotos inéditas convierten en mas utópico aun de lo que siempre fue. Las escenas de la vida cotidiana de los combatientes que estas fotos muestran-además de contrastar marcadamente con las imágenes archiconocidas que se desempolvan cada 2 de abril-, son un momento gráfico perenne a los hombres que en 1982 lucharon contra un enemigo inmensamente superior por una causa nacional que nunca –sin lugar a dudas- perderá vigencia.

 Por su cobertura de la Guerra de Malvinas, Nicolás Kasanzew fue condecorado con la Orden a los Servicios Distinguidos del Ejercito Argentino y con la Medalla del Congreso de la Nación Argentina. El periodista, de origen ruso blanco, descendiente de oficiales del Ejercito del Zar, cubrió también conflictos bélicos en Nicaragua, Salvador, Líbano e Irak y trabajo en distintos medios de prensa nacionales e internacionales: CNN, Telemundo, NBC, y los canales 7, 11, 13 de Buenos Aires, entre otros.

 En 1982 publicó el libro Malvinas a Sangre y Fuego, que tuvo una tirada de 85,000 ejemplares y se encuentra agotado desde hace muchos años. Ahora, vuelve con una obra espectacular, con fotos reveladoras del conflicto: La pasión según Malvinas. A continuación uno de sus capítulos en exclusiva para los lectores de Tribuna de periodistas.

El tabú de una guerra

 Cuando durante la Primera Guerra Mundial fue derribado el as alemán Boelke, un avión británico arrojó detrás de las líneas del Kaiser una corona que llevaba esta inscripción: “En recuerdo del capitán Boelke, nuestro valiente y caballeresco adversario, de parte de la RAF”.

 La corona venía acompañada de una carta para el cuerpo de oficiales de la aviación alemana. La misiva rezaba: “Esperamos que encuentren esta corona. Lamentamos que llegue tan tarde, pero el tiempo nos ha impedido enviarla antes. Todos nosotros compartimos el duelo de la familia y los amigos del capitán Boelke y reconocemos su valor”.

 Los hombres cabales saben rendir justicia aun al enemigo, cuando éste lo merece.
¿Y a los propios compatriotas? ¿Cómo puede ser que a un cuarto de siglo de finalizada la gesta, la nación desconozca todavía los nombres de los pilotos que atropellaron a la flota inglesa? ¿Que no repare en sus propios ases de la aviación? ¿Cómo es que los argentinos no hemos desfilado, uno a uno, frente a esas casas donde todavía sangran los familiares de los héroes y no hemos dejado en cada puerta la corona de nuestro luto y nuestro orgullo?

 La Argentina tiene desde 1982 a su propio Barón Rojo, a su propio Douglas Bader, a su propio Piotr Nesterov... y no se ha dado por enterada. Lo cual —amén de ser una aberrante injusticia—priva a la nación de eso que históricamente fue el más sublime de los tónicos: el ejemplo de los héroes.
 Comportamientos heroicos individuales, los hubo en las tres fuerzas. Pero es obvio que los protagonizados por los “cazadores” son los más sobrecogedores. Y sin embargo, ¿cuántos argentinos saben que tres pilotos ostentan un formidable e idéntico récord: tres navíos ingleses puestos fuera de combate por cada uno?

 Dos de esos aviadores, en palabras de Antonio Caponnetto, “cruzaron los aires sin regreso, pero en las bases saben que hay estrellas convertidas en hangares”: el capitán García y el primer teniente Vázquez. El tercero sobrevivió a la guerra; se trata del entonces capitán Pablo Marcos Rafael Carballo, un audaz entre los audaces.

 De García y Vázquez se decía—recuerdo—que estaban cebados. Ninguna duda. Se habían acostumbrado a despanzurrar fragatas enemigas. Y es que los pilotos partían en misión siguiendo un riguroso orden, pero solia suceder que alguno —hombre al fin— se amilanara a último momento. (Al dia siguiente encontraria a su avion envuelto en papel higienico). ¿Quiénes eran entonces los que invariablemente se ofrecían como voluntarios —fuera de turno— para reemplazarlo? García y Vázquez.

 Este último había sido un suboficial que cursara la escuela de Aviación Militar. Su propio hermano supervisaba las refacciones del “Skyhawk”. que habitualmente volvía hecho un colador. Nada amedrentaba a Vázquez. Y así fue como cayó en cumplimiento de una misión digna de los protagonistas de Homero: la de averiar al portaaviones “Invincible”.
Los pilotos de combate argentinos se acercaban a la flota volando a ras del agua, a veces ala con ala para confundir a los radares enemigos, y depositaban sus bombas con tamaña temeridad, que en algunos casos rozaron el mástil del navío ingles en el escape! 

 Y para llegar hasta allí habían debido atravesar un erizo defensivo de proyectiles de todo tipo, que les descerrajaban las fragatas en cuanto los divisaban, Volando a casi mil kilómetros por hora en sus vetustos Skyhawk modelo 50, arremetían contra naves modelo 80, con una audacia que aun hoy provoca la admiración del mundo entero. 

 A veces ocurría que algún aparato de la escuadrilla atacante se desviaba al hacer la aproximación y salía a un costado de la escuadra. Entonces, invariablemente, el “cazador” hacía “reempleo”, o sea: efectuaba el viraje para arremeter una vez más. Sólo que —alertada la flota por la acometida de los demás aviones— el piloto que había errado el rumbo era generalmente abatido.

 ¿Y por qué hacia “reempleo” el aviador en lugar de volver a su base? Porque su sentido del honor le impedía volver con los bombas: debía a toda costa descargarlas sobre el enemigo.
 “Escuché que preguntaban si nos drogábamos antes de enfilar a una muerte casi segura. —me dijo encrespado el capitán Carballo—. Si, íbamos drogados. Esta era nuestra droga”. Y con gesto vehemente sacó de su cuello un rosario.

 Es que los ¨halcones¨ combatían como sólo pueden hacerlo los hombres que creen en la resurrección. Salían al ataque confesados y comulgados: de ahí que no le temian a la muerte. No había nada mas peligroso que un piloto argentino recien confesado.
Carballo —“el capitán Cruz”— ostenta el record de 20 horas de combate real contra buques y aviones britanicos. Tres veces fue alcanzado su avión con munición enemiga, e inclusive un misil explotó debajo del ala izquierda de su A4-B, pero sin lograr derribarlo.

 ¿Qué experimentaba un “halcon” al aproximarse a la flota? “Sentís una explosión a la. derecha: le dieron a tu camarada. Otra a la izquierda: sucedió lo mismo. Y sabes con toda certeza que la única chance de salir es embocando las bombas en el puente mismo de la fragata. Sólo habiéndola tocado, la confusión que se produce puede permitirte hacer el escape”.
 Al principio de la guerra, casi ningún piloto dormía. Por la noche permanecían de guardia, al amanecer presenciaban la salida de las misiones, luego esperaban el retorno, y al producirse éste, todavía se quedaban en pie hasta averiguar los nombres de los caídos.
Algunos estaban nerviosos. Otros, en cambio, francamente felices.

 Varios acababan de abandonar la vida civil. El comandante de Aerolíneas Argentinas Musso cambió su "mastodóntico" Boeing por un afilado Dagger, aparato mortífero y vulnerable a la vez, ya que su tobera de gran tamaño atrae muy especialmente a cuanto misil ande rondando. Musso arremetió contra la flota en cinco misiones.

 Si estos episodios nos hacen vibrar, ¿qué decir entonces de la hazaña del “transportero” metamorfoseado en bombardero? Ya hacia el fi-nal de la contienda, un Hércules C-130 atacó el buque petrolero, curiosamente homonimo, “Hércules”, encargado de abastecer a los ingleses, dañándolo con el maravillosamente simple procedimiento de abrir la puerta de carga y empujar a través de ella varias bombas. Días más tarde el petrolero se hundió.

 Al igual que en las otras armas, en la Fuerza Aérea la Argentina tiene héroes muertos y héroes vivos. Tanto unos como otros conforman el corazón moral del país. Los Guadagnini, Ardiles, García Cuerva, Bustos, Castillo, Palaver, así como los Carballo, Velazco, Filippini, Mir Gonzalez, Puga, Robles han protagonizado combates épicos, proezas individuales que relatadas a nuestros hijos van a forjarles el espíritu que un país vital reclama.

 Para eso, todos los nombres deben ser glorificados, todos los detalles ampliamente difundidos. La nación debe conocer a sus héroes. Es lo único que puede elevar la temperatura moral del país, e impedir que siga avanzando hacia la desintegración.
Se debe hacer un culto de esa virtud esencial que es el valor, tanto el guerrero como el civil. Una virtud particularmente honrosa y necesaria, por cuanto es la salvaguarda del ser nacional.
 Y si bien la frustración de la derrota y la estafa propagandística han llevado a negarles a los héroes el reconocimiento merecido, nosotros, los civiles que hemos vivido ardientemente esta guerra por una causa noble, esperamos vivir también la apoteosis de la justicia, cuando la nación entera aclame a los defensores de su soberanía. Cuando se vengan abajo los balcones de Buenos Aires vitoreando a los veteranos de la Gesta Austral, en ese desfile tan larga e injustamente adeudado.

Distribuye: Visor, Pedro Arbeletche 1580, Buenos Aires, CP 1437, Argentina
Teléfono: 54-11-4918-0110 Fax: 54-11-4918-0707
E-mail: hectorlromero@yahoo.com.ar 


✒ Periódico Tribuna | 13 de mayo de 2008.  
http://periodicotribuna.com.ar/3825-la-pasion-segun-malvinas.html

7.7.15

La historia de 18 jóvenes que secuestraron un avión para pisar Malvinas

Hace 45 años, el "Operativo Cóndor" tuvo en vilo al país; un grupo desvió un vuelo de Aerolíneas y plantó bandera en las islas.

Los 18 jóvenes del comando Cóndor tocaron suelo de Malvinas
el 28 de septiembre de 1966.
 El vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas partió desde Aeroparque con destino a Río Gallegos. Pero nunca llegó. Entre sus pasajeros viajaban de incógnito 18 jóvenes, 17 hombres y una mujer, con una misión. Pasaban inadvertidos, incluso alguno camuflado bajo una sotana. También ocultas llevaban las armas. Cuando sobrevolaban Santa Cruz, dos de ellos se acercaron al piloto y lo intimaron a desviar el avión con rumbo "uno-cero-cinco". Según las cartas aeronáuticas, esa ruta los conduciría a las Malvinas.


 El "Operativo Cóndor", así lo bautizaron sus miembros, se puso en marcha el 28 de septiembre de 1966, una fecha que quedó grabada en la memoria de la presidenta Cristina Kirchner, que en aquel momento tenía 13 años. "Fue muy conmocionante en mi hogar", dijo hace pocos días al presentar lo que será el museo de las islas y señalar que se contará "la historia completa".

 Aquellos jóvenes tenían todo calculado: el secuestro de la nave, el aterrizaje sorpresa en el hipódromo de Puerto Argentino, la tarea asignada a cada miembro del grupo. "El objetivo de mínima era simbólico y el de máxima, recuperar las islas", expresa a LA NACION Ricardo Ahe a sus 66 años, uno de los integrantes del comando. Aunque no todo salió como se esperaba, el grupo consiguió plantar bandera en las islas, cantar el Himno Nacional e instalar la cuestión en los diarios.

 La fecha elegida tampoco fue arbitraria. Cuando la noticia llegó a Buenos Aires se encontraba de visita el duque británico Felipe de Edimburgo, en un viaje protocolar que incluyó un partido de polo con el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. A pesar de que fueron calificados de "piratas" por las autoridades argentinas, los "cóndores" que aún viven recuerdan a su accionar como la mayor de las hazañas. "Nunca pude borrarlo de mi cabeza", señala Juan Carlos Bovo al recordar sus días en Malvinas, cuando tenía 21 años. "Cuando aterrizamos, sabíamos que podíamos no volver, pero esa tierra era nuestra y nos llenó de orgullo", agrega otro de los miembros, Fernando Lizardo.

Finalizada la misión fueron acompañados por el cura de las islas al
buque Bahía Buen Suceso. Foto: http://operativo1966.blogspot.com

Los preparativos

 El líder y mentor de la misión fue Dardo Cabo, de 25 años, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La única mujer del grupo era Cristina Verrier, una dramaturga y periodista, (además de rubia y atractiva, dicen quienes la conocieron). Ambos entablaron una relación tras una entrevista para la revista Panorama, y empezaron a soñar con las Malvinas.

 Fue la pareja la que elaboró el osado plan. Enseguida, encontraron a un buen puñado de seguidores que no superaban los 28 años. El grupo estaba conformado por integrantes de la Juventud Peronista, de sectores nacionalistas y organizaciones gremiales. "Las Malvinas estaban en el imaginario de todos nosotros en los 60. La Argentina no estaba completa sin las islas", explica Ahe.

 De a uno, de a dos, los integrantes del comando fueron sumándose al operativo y recibiendo directivas en esporádicas reuniones secretas. No se vieron todos juntos hasta el día del vuelo. "Ninguno de nuestros parientes sabía a dónde íbamos a ir", relata Lizardo, por entonces un empleado de 20 años. El se enteró de la partida del vuelo cinco horas antes de subirse al avión.

 Tampoco sabían que contarían como compañero de ruta al director del diario Crónica, Héctor Ricardo García, quien sin conocer el plan en detalle, lo documentó y más tarde lo revivió en uno de sus libros.

Algunos de los jóvenes custodiando el avión.
Foto: http://operativo1966.blogspot.com
El vuelo

 El cuatrimotor DC-4 de Aerolíneas partió apenas comenzada la madrugada del 28 de septiembre. Todo transcurrió con normalidad hasta la mañana, cuando sobrevolaban Puerto San Julián, en Santa Cruz. "A las 6.30, Dardo Cabo y un compañero se acercaron a la cabina y le dijeron al comandante que cambiara el rumbo para ir a las islas. «Vamos muchachos déjense de joder y siéntense», les respondió risueño el piloto Ernesto Fernández", recordó a este medio otro "cóndor", Fernando Aguirre. "Cuando lo encañonaron, se dio cuenta de que iba en serio y se mostró colaborativo", agrega.

 El aterrizaje del comandante Fernández resultó ser una hazaña: debió frenar en menos de 800 metros, tras esquivar cables de alta tensión en un hipódromo ubicado cerca de la casa del gobernador de las islas. En la "pista" ya había descendido el aviador Miguel Fitzgerald en 1964, cuya aeronave será expuesta en el memorial de Malvinas que se prepara en la Argentina. "Jamás olvidaré la sensación cuando nos deslizamos fuera del avión y tocamos el suelo de las islas", recuerda Bovo. Eran las 9 de la mañana del 28 de septiembre cuando sintieron el aire polar.

El avión posado en territorio de Malvinas, según revelaron medios
de aquel entonces. Foto: http://operativo1966.blogspot.com
En las islas

Para cuando la nave se detuvo, a su alrededor había algunos isleños curiosos, que fueron capturados como rehenes por el comando. Los jóvenes plantaron bandera y rebautizaron a la ciudad como "Puerto Rivero", en honor al gaucho, en una proclama que llegó a Buenos Aires y conmocionó al país.

"Para la misión estábamos divididos en tres grupos: una parte iba a la casa de gobernador, otra al centro cívico y otra al centro militar. Controlando eso, tomábamos las islas", dice Bovo. Pero no todo salió como esperaban. Pronto se vieron cercados por unos 50 integrantes de la Fuerza de Autodefensa de las islas y debieron atrincherarse en el avión. Desde allí se inició una tensa negociación en la que intervino el sacerdote de la isla, el padre Rodolfo Roel.

Como primera medida se acordó que los pasajeros del avión fueran alojados en casas particulares del pueblo. Pero aún quedaban los rehenes locales en manos del comando armado, el cerco de efectivos rodeando el avión y la expectativa por la reacción de las autoridades argentinas. "Onganía emitió un comunicado diciendo que nos iban a aplicar todo el rigor de la ley y nos calificó de piratas. Sin embargo, después supimos que hubo una efervescencia popular, de estudiantes y trabajadores que apoyaban la gesta nacionalista", asegura Ahe.


Tras horas de tensión, las partes llegaron a un acuerdo. Aguirre relata: "El padre Roel nos dijo que había dialogado con las autoridades de la isla para encaminar la cuestión de manera pacífica. «Han cumplido el objetivo - nos dijo el sacerdote-. Plantaron la bandera argentina en estas tierras y pusieron el nombre de Malvinas en la primera plana de los diarios»".Nosotros debíamos liberar a los rehenes y deponer las armas y ellos nos darían asilo en la iglesia local. "Hasta hicimos una misa en castellano", recuerda.

Fue entonces cuando los jóvenes solicitaron entregar las armas al piloto de Aerolíneas Argentinas. "No queríamos reafirmar la soberanía de los ingleses", detalla Aguirre. Al día siguiente, los 19 jóvenes se embarcaron en el buque Bahía Buen Suceso. Apenas se alejaron de la costa, fueron arrestados y pasaron nueve meses presos en Rio Gallegos.

Tras salir en libertad, los integrantes del comando acordaron que cada uno retomaría su camino. Cristina y Dardo tuvieron una hija, que, de acuerdo a las fechas, fue concebida en alguna de las visita mientras estaban en prisión. Él, tras integrar Montoneros, desapareció durante la última dictadura militar y ella decidió recluirse.

La noticia que LA NACIÓN publicó el 29 de septiembre de 1966
Del resto del grupo, algunos prosiguieron su militancia durante los 70 y otros conservaron un bajo perfil. Los que aún viven, mantienen esporádicos contactos. "Sin compañerismo y ese sentimiento compartido por las Malvinas, no hubiéramos podido lograr la gesta", reflexiona hoy Lizardo. "La entonación del himno frente a la bandera fue lo más solemne y emotivo", señala Aguirre. Como sus compañeros, recuerdan vívidamente la sensación tocar la tierra de Malvinas con el viento helado cortándoles la cara.

✒ Maia Jastreblansky | La Nación | Jueves 29 de marzo de 2012. 
http://www.lanacion.com.ar/1457899-la-historia-de-18-jovenes-que-secuestraron-un-avion-para-pisar-malvinas