2.8.16

Mártires argentinos del terrorismo: Carlos Alberto Sacheri, Jordán Bruno Genta, Raúl Alberto Amelong


Asesinados por su fe en los 70 

 En los años que precedieron al golpe de Estado, montoneros y revolucionarios se cebaron con los líderes y pensadores católicos


 La elección de Jorge Mario Bergoglio como Sumo Pontífice ha puesto de actualidad los dramáticos años que vivió Argentina durante la década de los setenta, con el regreso deJuan Domingo Perón, la brutal escalada terrorista, la muerte del general y la presidencia de su esposa, el golpe de Estado y las Juntas Militares.

 Un episodio poco conocido fuera del país -e incluso silenciado en él- es el sistemático asesinato por parte de grupos terroristas de personalidades católicas de referencia que destacaban, precisamente en cuanto católicas, por su anticomunismo ("intrínsecamente perverso", según la definición de Pío XI en la encíclica Divini Redemptoris de 1937).

 De entre esas personas que murieron por su fe destacan tres nombres que se han recordado estos días en el país hermano, rescatándolas del olvido en el que cayeron por conveniencia política.

Uno de los grandes tomistas argentinos

 Carlos Alberto Sacheri (1933-1974), licenciado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Filosofía por la Universidad Laval de Québec (Canadá), fue profesor en esta última desde 1967 hasta que regresó a Argentina para hacerse cargo de las cátedras de Filosofía y de Historia de la Ideas filosóficas en la Universidad de Buenos Aires y de Metodología Científica y Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina. Encuadrado en la importante e influyente escuela tomista de aquel país, escribió poco antes de su muerte una celebrada obra sobre El orden natural, considerada una de las mejores síntesis modernas de la filosofía moral y política del Aquinatense.

 "El análisis de la persona humana y de sus cualidades o propiedades esenciales nos lleva espontáneamente al reconocimiento de un ordenamiento natural, expresión de una sabiduría divina, que ha de servir de base al orden social, determinando las normas éticas básicas que lo expresan en el plano de la conducta humana... De allí surge el concepto clásico del derecho natural como aquello que es debido al hombre en virtud de su esencia, con sus tres notas de universalidad, pues rige para todos los hombres y todos los tiempos; de inmutabilidad, pues escapa en sus normas primeras a las contingencias geográficas, históricas y culturales, y de cognoscibilidad, en razón de ser captado espontáneamente por la conciencia moral de los individuos", explicaba Sacheri (pinche aquí para un artículo resumen de su filosofía social basada en Santo Tomás de Aquino).

 Sacheri se posicionó firmemente contra la teología de la liberación y contra la corriente que, en aquellos años, convirtió a muchos sacerdotes y religiosos en apóstoles, de facto, del marxismo, lo cual denunció en su libro de 1971 La Iglesia clandestina. Él, por el contrario, según afirmó Ricardo von Büren en el Congreso Tomista Internacional celebrado en Roma en 2003, asimiló el magisterio pontificio "hasta revelar un dominio acabado de la Doctrina Social de la Iglesia, de la que es un fino conocedor e intérprete, pudiendo ser considerado como uno de sus más importantes difusores en la Argentina".

 El domingo 22 de diciembre de 1974, cuando salía de misa, fue asesinado por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en presencia de su mujer y de sus siete hijos,el mayor de 14 años, la pequeña de dos. Le dispararon en la cabeza cuando conducía el coche familiar volviendo a casa desde la catedral de San Isidro (provincia de Buenos Aires). Tenía 41 años y la Iglesia argentina perdió uno de sus pensadores laicos más relevantes.

Bautizado a los 31, Primera Comunión a los 43

 Sus asesinos (el ERP) fueron los mismos que habían acabado semanas antes, y en circunstancias parecidas, con la vida de otro intelectual católico, Jordán Bruno Genta(1909-1974). También en presencia de su familia. En su caso, no al volver, sino cuando se dirigía a misa, un domingo por la mañana, el 27 de octubre de 1974. Recibió once impactos de bala.

 La trayectoria vital de Genta era muy distinta a la de Sacheri. Su padre era ateo y anticlerical, y no bautizó a ninguno de los tres hermanos. Su madre murió de una enfermedad cardiaca cuando ellos eran pequeños. Así que se criaron sin ningún tipo de formación religiosa, y cuando Jordán ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, enseguida se decantó por la ideología marxista. En 1934 se casó por lo civil con María Lilia Losada, de padres españoles, y al poco tiempo al joven filósofo le diagnosticaron tuberculosis.

 Para curarse de ella se trasladaron a la sierra de Córdoba, donde Genta empezó a meditar los clásicos, en particular Platón y Aristóteles, sin el prisma del materialismo histórico. En 1935, ya curado, fueron a vivir a Paraná, donde se desempeñaba como profesor en la Universidad Nacional del Litoral. Allí conoció la obra de Jacques Maritain y, por su medio, la de Santo Tomás de Aquino, que había estado ausente de su formación académica.

 También traba una amistad, que será decisiva, con Juan Ramón Álvarez Prado, profesor en el seminario diocesano, con quien empieza a debatir sobre el catolicismo y a descubrirlo desde el punto de vista intelectual. Tras años intensificando sus contactos con el clero local, Genta se bautizó en 1940 y ese mismo día contrajo matrimonio religioso con su esposa.

 Luego se convertiría en rector interventor de la institución donde impartía docencia, en la cual se convertiría en bestia negra de la izquierda radical, quien concibió un odio contra él que le llevaría a la muerte treinta años después.

 Políticamente nacionalista, se opuso al gobierno de Juan Domingo Perón y fue depurado, montando en su casa una cátedra libre de enseñanza, hasta su reintegración a la normalidad académica tras la revolución de 1955. Y llegó a ser rector el Instituto Nacional del Profesorado. Para entonces también había concluido su conversión al catolicismo, pero no fue hasta 1952 que hizo su Primera Comunión, con 43 años.

 Completamente volcado en la profundización de su fe, en 1960 escribió una de sus obras más conocidas, Libre examen y comunismo, donde ahonda en las raíces últimas del marxismo, en el fondo, decía, "una cuestión religiosa". Los debabes políticos eran, en su perspectiva, siempre reductibles a un principio metafísico: "Somos católicos y queremos serlo en todo, en el pensamiento, en la decisión, en los afectos, en las pasiones, en las preferencias, lo mismo en la conducta pública que en la privada".


 Y en consonancia con la tradición filosófica cristiana, propugnaba una jerarquía de los saberes coronada por la fe. "Lo que necesita un pueblo es Teología y Metafísica, sobre todo cuando es un pueblo que procede de la Civilización de Cristo, de los griegos y de los romanos. Nada más": así concluyó una conferencia el 27 de octubre de 1974. A la mañana siguiente caía acribillado. Los terroristas sabían a quién mataban.

Un hombre de acción: de Acción Católica

 Raúl Alberto Amelong (1922-1975) corrió la misma suerte el mes de junio siguiente. Con una escenificación parecida. Siempre para mayor crueldad, en presencia de los suyos. Era un alto directivo de Acindar, la poderosa Industria Argentina del Acero. Trasladaba al colegio a su hija, de 17 años, y a un amiga de la joven, cuando cuatro jóvenes se bajaron de un vehículo y descargaron sus armas sobre él. Recibió diez tiros, y uno de ellos hirió en la pierna a la pequeña Inés. Otros nueve hijos recibieron en casa la noticia de que habían perdido a su padre. Fue el 4 de junio de 1975.

 De honda religiosidad, confiaba su seguridad a la Divina Providencia, a pesar de que estaba en riesgo de atentados en una época de impunidad del terrorismo. De hecho su asesinato, reivindicado por los montoneros, nunca llegó a los tribunales. "Si un día me toca morir de forma violenta, rogaré a Dios para que perdone a los asesinos", decía.

 Amelong no era un hombre de pensamiento como Sacheri o Genta, sino un empresario, pero no por ello menos comprometido en la militancia católica. Como ellos, se confesaba tomista: "Pero me falta mucho por saber", admitía con humildad. Fundó la Acción Católicaen Rosario y fue uno de sus dirigentes en Villa Constitución, y financió la construcción de diversos templos. Tanto se comprometió con la Iglesia, que a pesar de su elevada posición vivió siempre modestamente y sólo pocos días antes de su muerte, a los 53 años, pudo proclamar victoriosamente a su mujer: "Hemos terminado de pagar todas nuestras deudas".

 Su esposa recordó su religiosidad tras el asesinato: "Raúl empezó durante el noviazgo a ahondar mi fe y a llenar los huecos que había en mi práctica religiosa”. Fruto de esa devoción fueron las tres vocaciones que surgieron entre sus hijos: un sacerdote y dos religiosas.

 La Iglesia argentina tuvo otros mártires del terrorismo marxista en aquellos años, pero valgan estos tres como muestra, sobre todo porque el magisterio intelectual de los dos primeros ha permanecido vivo.

✒ Carmelo López Arias | Religión en Libertad  | 23 de marzo de 2013.
.http://www.religionenlibertad.com/martires-argentinos-del-terrorismo-carlos-alberto-sacheri-jordan-bruno-genta-raul-28361.htm

18.7.16

¿Qué escondió Belgrano en una iglesia?


Un cura limpiaba una capilla en Bolivia y encontró dos elementos enrollados en la madera de un cuadro que le llamaron la atención 


 Luego de la derrota en las pampas de Vilcapugio en octubre de 1813, Manuel Belgrano estableció su cuartel general en Macha, un pueblito perteneciente al departamento de Potosí en Bolivia. Se encuentra ubicado a unos once kilómetros en línea recta de Ayohuma, lugar donde luego se desarrolló la fatídica batalla para los patriotas en noviembre del mismo año.

 En 1881, en un pequeño paraje llamado Titirí, a unos pocos kilómetros de Macha, el cura de la capilla limpiaba y ordenaba el lugar. Le llamó la atención un cuadro de Santa Teresa. Lo descolgó, desarmó el marco y descubrió que había dos banderas enrolladas en la madera. Al desenrollarlas, comprobó que estaban rotas, tenían rastros de pólvora y algunas manchas de sangre, además del lógico desgaste natural. Tenían una particularidad: una era celeste, blanca y celeste (ver foto), mientras que la otra era blanca, celeste y blanca.

 El cura las enrolló nuevamente y volvió a colgar el retrato. Dos años después, fueron nuevamente halladas por su sucesor, el padre Primo Arrieta (posiblemente informado por el anterior cura), y las hizo trasladar a Sucre.

 ¿Cuál es el misterioso origen de estas banderas? No se sabe con certeza. Pero la mayoría de los especialistas opina que están relacionadas con el general Belgrano. Este grupo mayoritario de historiadores avala la teoría de que el comandante ordenó al coronel Cornelio Zelaya que escondiera las banderas del ejército patriota para que éstas no cayeran en manos de los enemigos. ¿Habrá sido después de la derrota de Vilcapugio o luego de ser vencidos en Ayohuma? En ambos casos, pasó por Macha.

 La humilde capilla rural era dirigida por el cura Juan de Dios Aranívar. Se especula que el coronel Zelaya se presentó ante el párroco y le dejó a su cuidado las dos banderas para que las escondiera de los realistas. Algunos relatos sostienen que fue el propio Belgrano quien estuvo de paso por la capilla, ya que era amigo del sacerdote. Otra posible teoría es que el mismo párroco haya participado en la campaña, y ante la retirada patriota, escondió las banderas sin el conocimiento del general.

 Algunos historiadores simplemente descartan la posibilidad de que éstas, sean las banderas que hayan pertenecido al ejercito del Norte o auxiliar del Alto Perú.

 Una de las dos banderas fue devuelta por el gobierno boliviano en 1896 (la celeste-blanca-celeste), hoy se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires. El ejemplar blanco-celeste-blanco continúa en el Museo Casa de la Libertad de Sucre.

(*) El texto pertenece al blog Historias Inesperadas, donde el autor, historiador y periodista argentino, da cuenta de relatos, hallazgos y evocaciones del pasado



✒ Daniel Balmaceda | La nación | Lunes 18 de julio de 2016.

8.7.16

Islamofilia, una tendencia creciente


 Con el término “islamofilia” me refiero a la tendencia, creciente en las sociedades occidentales, a presentar una visión condescendiente con el fundamentalismo islamista. Para el dogma del multiculturalismo, hoy en día dominante, todas las civilizaciones son iguales, o mejor dicho, todas las civilizaciones siempre que no se trate de la occidental, de raíces judeo-cristianas, merecen la mayor de las consideraciones. Poco importa que muchas de estas civilizaciones presenten rasgos bárbaros, intolerantes o excluyentes que puedan entrar en conflicto con otros “dogmas” progresistas, como puedan ser el feminismo, el ecologismo o el lobbismo gay. Un ejemplo palmario de esto lo observamos en el caso del mundo islámico. Poco importa que una nada despreciable del mundo islámico se corresponda con los contornos de una civilización verdaderamente patriarcal (en terminología de género), homófoba , teocéntrica y que desconoce los más elementales derechos humanos. En el caso del islam, cualquier contradicción performativa entre realidad e idealidad se justifica con los más diversos argumentos. La nueva izquierda apunta al “imperialismo” ya sea éste el clásico (en la línea de Lenin o Rosa Luxemburgo) o el neo-imperialismo (la teoría de Negri y Hardt) como causas últimas del fundamentalismo islámico. Se trata de un visión condescendiente y claramente exculpatoria del terrorismo (en la línea ya marcada por Fanon en su libro “Los condenados de la tierra”) y que busca “culpabilizar” a occidente de los males que padece. A la violencia “estructural” que impone el capitalismo al tercer mundo, le seguirían formas de violencia “subjetiva”, estallidos incontrolados de ira por parte de una civilización oprimida (la musulmana). Tampoco faltan quienes “culpan” a occidente por desconocer la verdadera “faz” pacífica y tolerante del islam. Según esta visión incluso la etimología de la palabra islam no tiene nada que ver con la “sumisión”, si no el vocablo árabe “salam” ( paz). Los episodios de violencia que se recogen en el coram deberían ser contextualizados (la belicosa península arábiga anterior al profeta Mahoma) y se presentan pasajes del coram que apuntan a la idea de la limitación de la violencia. Finalmente también hay quienes limitan el fundamentalismo a una pequeña parte del mundo islámico (salafismo), sobrevalorando claramente las tendencias (sufismo) más tolerantes del islam
 Hemos llegado a un punto en que cualquier crítica, por ponderada y mesurada que sea, hacia la incapacidad del islam de secularizarse es considerada una manifestación de islamofobia. Parece como si el único peligro fundamentalista en el mundo proviniera del cristianismo o de lo que ellos llaman, con gran imprecisión conceptual, neo-liberalismo.
 Una característica de la nueva izquierda radical es su odio marcado a la civilización occidental y su tendencia a contemporizar con su principal enemigo hoy en día; el islamismo radical. El siglo XX, según Adorno y Horkheimer en su obra “Dialéctica de la ilustración”, es un siglo dominado por la barbarie de la racionalidad instrumental o teleológica, que tiene su plasmación política más espeluznante en la “ilógica- lógica del campo de concentración” y otras formas de bio-política que denunciaban Foucault o más recientemente Giorgio Agamben. Esta crítica de la racionalidad instrumental ha llevado a algunos a una crítica sin matices de la civilización occidental y a un nihilismo civilizatorio que lleva a establecer una falsa identidad entre civilización occidental y barbarie, olvidando ciertos logros como el ideal democrático, los derechos humanos e incluso la propia conciencia crítica civilizatoria
 Desde entonces dicha izquierda ha tendido a realizar una crítica global y sin matices de la ilustración, lo que ha llevado a ciertas alianzas estratégicas entre ésta y sectores fundamentalistas y reaccionarios de la religión islámica. No es menos cierto que occidente, en nombre del “progreso” y la “civilización” ha cometido excesos y crímenes, que nos avergüenzan a todos. Sin embargo hay una radical diferencia con la barbarie fundamentalista, de corte islamista. Los excesos de occidente, que algunos atribuyen a la propia lógica de esa visión instrumental de la racionalidad, son, a mi juicio y al de pensadores de la segunda generación de la escuela de Frankfurt, como Habermas o Apel, desviaciones patológicas del ideal emancipador de la ilustración, nunca paradigmas de su programa liberador. En cambio el fundamentalismo de corte islamista, no deja de obedecer a una lógica totalitaria, que intenta imponer su cosmovisión, o doctrina comprensiva en terminología de Rawls, al conjunto de la sociedad.

✒ Carlos Barrio | El Club de los Viernes | Viernes 8 de julio de 2016.
http://www.elclubdelosviernes.org/islamofilia

6.7.16

La farsa del “martirologio” de los curas palotinos


 Por segunda vez en muy poco tiempo me siento presa de la desolación. Temo caer en una suerte de desierto espiritual. Cuando las sorpresas, impensadas, nos la depara la Iglesia, se reabren heridas que creíamos cerradas para siempre. Poco importan los golpes que nos pueda asestar algún político falaz; éstos nos resbalan sobre las heridas. Pero los que provienen de la misma Iglesia, no.
 En un curioso neo martirologio, que va in crescendo y no paree detenerse, se proclama, ahora, mártires a los cinco religiosos palotinos asesinados el 4 de julio de 1976 en la Parroquia de San Patricio, en Buenos Aires. Siempre creí que mártires son aquellos que mueren asesinados por odio a la fe verdadera. En el caso de los palotinos -crimen abominable, por cierto- me pregunto si fueron asesinados por odio a la Fe Católica o a la fe en Carlos Marx, Trozky, Stalin, Fidel, Mao o el Che.
 Tengo personalmente una idea, que comparten algunos obispos, muchos sacerdotes y muchos laicos, sobre quienes murieron mártires, efectivamente, durante la tremenda guerra que se libró en Argentina en los años setenta. No los voy a nombrar porque respecto de uno de ellos me comprenden “las generales de la ley”. Pero eso sí, no puedo dudar de las razones que tuvieron sus asesinos porque ellos mismos se encargaron de hacer llegar una carta, una especie de “certificado”, en la que aseguraban que los habían matado por considerarlos “soldados de Cristo Rey”. Esta frase estaba estampada en medio de sacrílegas burlas sobre su religiosidad. La carta a la que aludo ha sido publicada y reproducida en varios libros y revistas en el transcurso de más de cuarenta años.
 En cuanto al crimen de los palotinos ya en aquellos años se sabía que en la Parroquia de San Patricio funcionaba una suerte de célula de la organización terrorista Montoneros. Con total impunidad y desvergüenza lo han “certificado” algunos de sus miembros que sobrevivieron a la llamada “masacre de San Patricio”. Voy a transcribir uno solo de esos “certificados” para no alargar la nota; pero todos están publicados en distintos libros, artículos, portales de internet, al alcance de quien los quiera consultar.
 La Revista 3 Puntos, en su número 133, del 20 de enero de 2000, Sección lectores, aparece la respuesta a una nota de Miguel Bonasso (montonero confeso) publicada en el número anterior de esa misma revista, del ex Oficial Primero Montonero, Ernesto Jauretche, escritor y periodista, militante desde 1955 en el peronismo de izquierda. En esa respuesta escribía Jauretche:
“La sorpresa de leer un testimonio que me involucra remueve mis recuerdos. La vibrante anécdota de ese día de mayo del 76 que relata Bonasso en el número 132 de 3 Puntos,  tiene, sin embargo, otras aristas no comentadas en la brevedad del texto publicado. Es cierto que estuvieron esperando mi llamado de control. Pero no lo es menos que mi tarea de ese día consistía en atravesar todo Buenos Aires trasladando en unRapiflex el mimeógrafo y un abultado paquete de originales de Evita Montonera hasta una parroquia palotina de la calle Estomba. Tiempo después el grupo de sacerdotes que me recibieron, conocidos hoy como víctimas de la intolerancia religiosa, sumaron sus nombres a la vasta nómina de mártires montoneros. Con más ánimo de agregar detalles que de acometer un tardío alegato para justificar mi falta, debo aclarar que al regreso no pude ver la macetita en el alféizar de la ventana del sexto piso que indicaba “aquí estamos; todo en orden” porque, lógicamente, la habían retirado mientras transcurría la “emergencia” que Miguel relató y que yo observaba alelado desde una mesa del café de la vereda de enfrente”.
 El texto se comenta solo.
 Hay otra cuestión sobre la que quiero detenerme. Como el crimen de los palotinos suele habitualmente imputarse a un grupo de tareas de la ESMA, es muy interesante leer la declaración indagatoria del Capitán de Fragata Antonio Pernías ante el juez Torres en mayo de 2006, publicada por su defensor, Florencio Varela en el portal de internet Harry Magazine (http://www.harrymagazine.com/200605/recordando.htm). Dicha declaración abunda en detalles sobre las actividades de diversos montoneros (varones y mujeres) vinculados con la causa de los Palotinos.
 Esta imputación a la Marina nos pareció siempre un tanto inconsistente a los que vivimos muy de cerca, en aquella época, los acontecimientos. Unos días antes, una joven, Ana María González, de apenas dieciocho años, miembro activo de Montoneros, fingiendo estrecha amistad con una de las hijas de la que sería su víctima, compañera de colegio, aprovechó la confianza que la familia había depositado en ella y colocó un explosivo debajo de la cama del entonces Jefe de la Policía Federal, Gral. Cesáreo Cardozo. Fue el segundo jefe de la Policía Federal asesinado por la guerrilla en aquella época; el primero había sido el Comisario Alberto Villar muerto un año y medio antes en uno de los más resonantes atentados de Montoneros. Al parecer la Policía Federal en sus investigaciones llegó a conocer el lugar donde se había refugiado Gonzalez después del asesinato de Cardozo: no era otro que la Parroquia de San Patricio. Más aún: dos días antes de la masacre de los religiosos ocurrió otra masacre. En efecto, el 2 de julio de 1976, Montoneros colocó una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal, atentado en el que murieron veintitrés personas y sesenta quedaron heridas.
 Teniendo en cuenta estos antecedentes que acabo de enumerar siempre me incliné a creer, como más probable, otra versión que circuló por aquellos días, a saber, que los palotinos fueron asesinados por un grupo de policías federales, desbordados, que actuaron por su cuenta en venganza del asesinato de Cardozo y de la bomba en el comedor de Seguridad Federal que fue la gota que rebalsó el vaso.
 Las crónicas de esos días consignaron dos frases escritas por los asesinos en el suelo de la parroquia. Una decía: Estos eran zurdos que envenenaban las mentes vírgenes. La otra rezaba: Esto es por los muertos en el comedor de la Policía Federal. La tesis de la represalia policial la sostienen, también, L. Wiernes y P. Torres, en su obra Policía y Montonero, publicada en 2010, en Buenos Aires por la Editorial Tutchei Tansec.
 Esto certifica los motivos que movieron a los asesinos de los cinco religiosos que, como se ve, no fue el odio a la fe.
 Desde el primer momento se dijo, también, que algunos de los muertos no pertenecían a Montoneros y que, por tanto, eran inocentes. Pero es muy difícil sostener esta inocencia: el haber refugiado a Ana María González los hace cómplices a todos.
 Por último quiero agregar que muchos de los que formaron parte de Montoneros provenían de los mismos círculos católicos a los que pertenecíamos mi marido y yo. Siempre me pregunté qué o quienes llevaron a transitar el camino de Cristo a Carlos Marx a numerosos jóvenes de mi generación a la que siempre llamé la generación partida. La respuesta es siempre la misma: los sacerdotes tercermundistas comprometidos con la lucha armada. Sigo esperando que nuestra Santa Madre la Iglesia, institucionalmente, revise este maridaje inaceptable entre el evangelio y el marxismo violento y militante.
 He escrito esta nota en un tono quizás demasiado personal. Es que se trata no de la historia que leí sino de la que viví.
✒ María Lilia Genta | Prensa Republicana |  miércoles, 6 de julio de 2016.
http://prensarepublicana.com/neo-martirologio-la-otrora-iglesia-clandestina-se-suman-cinco-candidatos-mas-maria-lilia-genta/ 

28.5.16

Malvinas: el gaucho era bonaerense


 Usaban recado, manea, cincha y su asado con cuero era admirado por los visitantes

 Como dijimos en la nota del Rincón Gaucho del sábado pasado, después de los conquistadores, marinos, colonos y sus voces holandesas, francesas, inglesas y españolas, fueron luego los gauchos quienes formaron el alma insular en la geografía malvinense. Sus trabajos y elementos fueron imprescindibles. Es que los vacunos y yeguarizos que fueron abandonados después del período español, se multiplicaron en libertad. Como los mochos no se capaban, resultaron magníficos ejemplares de hasta 700 kilos. Dada su abundancia se decidió explotar sus cueros, huesos, etcétra. Conservar la carne preparando tasajo o el charque con sal no fue conveniente por la humedad del clima.

 Por un decreto de agosto de 1823 del gobernador Martín Rodríguez refrendado por su secretario Bernardino Rivadavia le acordó a Luis Vernet el usufructo del ganado existente en la Malvina Oriental (isla Soledad). Un decreto posterior de enero de 1828 le concedieron los terrenos baldíos de la isla con la obligación de levantar una colonia dentro del plazo de los tres años. Vernet compró ovejas, caballos, útiles, enseres y fletó barcos con gauchos que eran principalmente de Buenos Aires y la isla se convirtió en una factoría. Los gauchos apresaban al ganado cimarrón con el lazo o boleadoras. Cuando algún toro pretendía escapar, lo alcanzaban con sus caballos a la carrera, a pechada y a las voces "de vuelta toro". Lo llevaban al corral que contaba con un palenque central donde lo ataban para domesticarlo o carnearlo. El capitán Weddell había observado que los toros atacaban cuando veían a una persona sola, entonces se juntaban varios, pareciendo que era uno solo y cuando el animal arremetía se desplegaban abatiéndolo a disparos de pistola. Esa costumbre de ataque era similar en los caballos salvajes.

 Cuando se iba a buscar yeguas salvajes, llevaban caballos mansos y viejos y al divisar una pieza, la boleaban hasta apresarla. Una vez en el suelo le ponían bozal y la acollaraban al caballo traído de señuelo y era llevada al corral donde la palanqueaban. Cuando se trataba de potros no se los boleaba para cuidarles las patas, se los enlazaban en plena carrera, tarea que resultaba difícil pero no imposible para el gaucho. Algunos potros eran indomables.

 En los valiosos relatos de viajeros se puede obtener más detalles de la labor de los gauchos. El naturalista John Andersson elogió cómo los gauchos manejaban a sus caballos llevando las dos riendas juntas en una sola mano, "gobernaban a sus animales con una suavidad de movimiento, era una manera criolla de montar diferente a las europeas". El botánico William Davies reparó en "dos yeguarizos con las crines largas y las cola hasta los garrones. Sus monturas son recados con cojinillos de cuero de carneros,? bozal,? las riendas son de cuero crudo y argollas prisioneras" .

 Charles Darwin recorrió el interior de la isla Soledad con seis caballos y dos gauchos. Tuvo que soportar de la semana cuatro días de lluvia continua y dijo que le había quedado mucho dolor en "sus lomos". Contó cómo enlazaban una vaca o un toro bravo, lo mataban con serias dificultades por las escenas de terror que vio con un animal encolerizado. Cuando un toro monstruo perseguía al jinete, les tiraban las boleadoras a las patas traseras y el animal furioso se tranquilizaba. El caballo que acompañaba al gaucho conocía su trabajo y colaboraba en la caza. A Darwin le llamó la atención como preparaban la carne con cuero. Se utilizaban las partes superficiales, es decir, costillares, falda, vacío, paleta, cogote especialmente de vaquillona, cortadas y asadas del lado de la carne con la piel adherida y a fuego lento "? no requiere ni siquiera salmuera, resultando de gusto exquisito y de rigor en toda fiesta campera".

 Qué importante y necesario fue el trabajo de los gauchos en Malvinas. Sólo ellos podían enfrentar esas duras y difíciles tareas. Es significativo ponerlas en valor para saber de sus aportes, de su vida arriesgada y para que no queden definitivamente en el olvido.


✒ Susana Boragno | La Nación | Sábado 28 de mayo de 2016..

10.4.16

El Islam en España: 2 millones de musulmanes, 1.400 centros de culto, un 6% con mensaje radical

  • El número de musulmanes en España es de 1.887.906 personas, un crecimiento del 1,6% respecto a 2014, según los últimos datos demográficos. 
  • Por autonomías, las que cuentan con un mayor número de musulmanes son Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana. 
  • La Comisión Islámica de España calcula que nuestro país hay en torno a 1.200 lugares de culto, cifra que fuentes de la lucha antiterrorista elevan a 1.400. 
  • De esa cifra, los expertos en terrorismo yihadista calculan que al menos en un 6% (unos 80 centros) se profesan mensajes radicales. 
  • Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, advierte de que "se puede hablar de mensajes radicales, pero no violentos". 
  • No obstante, las mezquitas han perdido influencia a la hora de radicalizar a sus fieles en favor de internet y las redes sociales, actual foco de captación. 
 España cuenta con casi dos millones de personas que profesan la religión musulmana, un colectivo religioso que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Hay más de mil centros de oración repartidos por toda la geografía española, incluyendo cientos de locales particulares. Según las fuentes consultadas, al menos en un 6% de ellos se profesan mensajes radicales, contrarios al discurso oficial de los representantes de la comunidad islámica. 

 Según el Estudio Demográfico de la Población Musulmana elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, el número de musulmanes es de 1.887.906 personas. Esto supone 29.497 musulmanes más que en 2014, un crecimiento del 1,6%. Solo en los últimos cinco años hay 300.000 musulmanes más en España. 

 Crece especialmente el número de españoles que profesan la religión del Corán, bien sea porque han adquirido la nacionalidad o porque ya han nacido en España. También hay un goteo de gente que, desde los años 60, ha ido abrazando esta religión y que hoy suman 22.808 personas. En 2015 los musulmanes de nacionalidad española aumentaron un 8,4% (hasta llegar a las 779.080 personas) mientras que los musulmanes llegados de otros países se redujeron un 2,7% (aún son mayoría con 1.108.826 personas).


Musulmanes españoles

 Llegan sobre todo desde Marruecos, Pakistán, Argelia, Senegal y Nigeria y su presencia crece sobre todo en Melilla, Murcia, País Vasco, Alicante, Almería, Cádiz, Cuenca, Granada, Huelva y Palencia. En los años 40 se inició una inmigración musulmana cuyos descendientes siguen viviendo en España. Más de la mitad de los musulmanes españoles (433.030 personas) son hijos, nietos y bisnietos ya nacidos en suelo español. 

 Por autonomías, las que cuentan con un mayor número de ciudadanos musulmanes son Cataluña con 510.481, Andalucía con 300.460, Madrid con 278.976 y la Comunidad Valenciana con 200.572. Por municipios, destacan Barcelona, Ceuta, Madrid y Melilla, seguidos por Badalona, Cartagena, El Ejido, Málaga, Murcia, Terrassa, Valencia y Zaragoza. Los que menos tienen son Ourense, Zamora y Palencia. 

 La Comisión Islámica de España que preside Riay Tatary calcula que en España hay en torno a 1.200 lugares de culto, de los cuales solo 12 son mezquitas de nueva planta, entre las que se encuentran las dos de Madrid —la central de Tetuán y la de la M-30—, la de Valencia, las tres de Málaga, la de Granada, las dos de Ceuta y las dos de Melilla; y el resto son locales o pisos habilitados como lugar de culto.


Mezquitas

 Por su parte, el observatorio del pluralismo religioso en España (que depende del Gobierno) cifró el pasado junio en un total de 1.334 lugares de culto. Este dato supone el 21% dentro del total de los lugares de culto de todas la religiones presentes en España. 

 Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas elevan la cifra de "lugares de culto de todo tipo y situación legal" hasta los 1.400 aproximadamente. Ahí se incluyen inmuebles particulares, locales, bajeras, garajes... De esa cifra, los expertos en terrorismo yihadista calculan que al menos en un 6% se profesan mensajes radicales. Se trata de una minoría, pero afectaría a algo más de 80 centros en España. 

 Estos mensajes radicales se detectan principalmente a la hora de hacer valoraciones de tipo político o al analizar conflictos internacionales, apuntan estas fuentes. En cualquier caso, los lugares de culto o mezquitas han perdido influencia a la hora de radicalizar a sus fieles en favor de internet y las redes sociales, actual foco de captación y proselitismo de las ideas yihadistas. 


"Mensajes radicales, no violentos"

 "Se puede hablar de mensajes radicales, pero no violentos", advierte Tatary, quien considera un "error" hablar de porcentajes al abordar estas cuestiones y ve injusto la relación entre islam y terrorismo: "el 99% de los musulmanes son gente que quiere el bien para todos". 

 Así se expresaba Tatary en relación a la violencia terrorista el pasado enero: "La protección y valor de la vida humana, así como la prohibición clara y expresa de matar de ninguna manera por ningún motivo a otro ser humano, son imperativos coránicos y mahométicos, islámicos por tanto, y que se proclaman por todas las mezquitas de España, lugares de paz y oración". 

 Según los datos del Ministerio del Interior, desde el 11-M han sido detenidas 617 personas en España por yihadismo. Solo el año pasado se registraron 75 arrestos y en lo que va de 2016 se han producido 14. "La mayoría de los detenidos eran de fuera o de regiones limítrofes con Ceuta", indican desde la Comisión Islámica de España. 


Perfil de los yihadistas detenidos

 El Real Instituto Elcano ofrece datos a ese respecto: Hasta un 40,5% del total de detenidos en España desde 2013 hasta noviembre de 2015 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista nacieron en España, según un estudio de los investigadores Fernando Reinares y Carola García-Calvo. 

 Sobre la edad de los detenidos en los últimos dos años, el documento indica un rejuvenecimiento en el perfil. El 67,6% tenía entre 20 y 34 años en el momento del arresto, si bien la edad media de las mujeres era más baja que la de los hombres, 22,7 años frente a 30 años. Hay además una importante presencia de conversos —que se convirtieron al islam y se radicalizaron hasta implicarse en el terrorismo yihadista—, el 14,5% del total de detenidos desde 2013 en España. 

 El Gobierno activó un plan integral de prevención de la radicalización a partir del cual se establecen focos de radicalización. Desde Interior se admite que tienen diagnosticados focos de radicalización, la mitad están en Cataluña. 


¿Un Molenbeek en España?

 El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue preguntado el pasado 29 de marzo acerca del riesgo de que en España existiese un barrio como Molenbeek (que ha resultado refugio de yihadistas en Bélgica). Hizo un llamamiento a "permanecer muy activos y no bajar la guardia para que esos guetos no se den" y añadió que "siempre toda política de inmigración debe tener la acogida y luego la integración como objetivo". "No lo estamos haciendo mal del todo", zanjó. 

 Desde la CIE alertan de que se ha experimentado un repunte de ataques de islamofobia con alguna agresión y pintadas amenazantes contra esta comunidad que se reflejará en su próximo informe de islamofobia, aunque advierten de que España aún está muy lejos de la hostilidad que se sufre en otros países de Europa. 

 El Ministerio del Interior hizo público el pasado febrero su estudio anual sobre la evolución de los delitos de odio en 2015. No se detallan los incidentes contra musulmanes, pero según el Ministerio, son los mayoritarios dentro de la categoría de 'Creencias y Prácticas Religiosas' (en el que no se incluye el antisemitismo, que tiene categoría propia). Se registraron 70 casos, siete más que el año anterior y supone un 5% dentro de los delitos de odio. 


Confesiones

 Entre los casi dos millones de musulmanes en España se agrupan distintas confesiones, si bien la inmensa mayoría son de la rama suní del islam y, en concreto, viven su fe de acuerdo a las escuelas jurídicas propias del sunismo, informan desde la CIE. Eso a pesar que en la zona del Magreb tiene una gran implantación la escuela del Imán Maliki, de corte más rigorista. 

 Los chiíes son minoritarios y se limitan prácticamente a los musulmanes de origen iraní y una pequeña comunidad de iraquíes presente en España. Según la CIE, también hay otras confesiones minoritarias como el movimiento Tabligh o los Hermanos Musulmanes, esta última de corte islamista


✒ 20 Minutos | Domingo 10 de abril del 2016.

18.3.16

Recordar los crímenes de los Castro


"Yo no soy comunista, estoy diciendo la verdad".
Fidel Castro, 15 de enero de 1959.

 Ahora que Cuba está à la mode —con los Rolling Stones por dar un concierto, la octava entrega de Fast and Furious por empezar su rodaje, Chanel por presentar su colección Crucero, los Tampa Bay Rays por jugar al béisbol, y Sting, Bruce Springsteen y los Guns N’Roses planeando visitas—; ahora que los hermanos Castro están siendo mimados —por pontífices, políticos, diplomáticos, empresarios, periodistas, intelectuales—; ahora que el impulso de la ola ya es inevitable y el régimen totalitario más longevo del hemisferio occidental será validado a escala global. Ahora, entonces, será un momento adecuado para recordar qué crimen indecible estamos perdonando. Si el mundo quiere perdonar, porque business is business y Barack Obama quiere creer, porque esa es la característica central de su política exterior, que así sea. Pero antes, recordemos.
 Recordemos que dos años antes de que los rebeldes comunistas entraran a La Habana, en 1957, Fidel Castro había dicho al New York Times: “El poder no me interesa. Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo y continuar con mi carrera de abogado”. Y que en enero de 1959, proclamó: “Las ideas se defienden con razones. No con las armas. Soy un amante de la democracia”. Y que al día siguiente prometió: “El día que el pueblo nos ponga mala cara, nada más nos ponga mala cara, nos vamos…”.
 Recordemos que la revolución velozmente traicionó una a una sus proclamas democráticas y adoptó una actitud vengativa contra los funcionarios y los simpatizantes del tirano derrocado Fulgencio Batista, al fusilar a cientos de ellos en pocos meses. Recordemos el grito del comandante pro Batista, Jesús Sosa Blanco, quien antes de ser ejecutado en un “juicio popular” en el Palacio de los Deportes, donde una multitud de 18 mil personas votó con sus pulgares hacia el suelo la condena del acusado, protestó alarmado: “¡Esto es digno de la Roma antigua!”.
 Recordemos cuán pronto Fidel Castro cambió de idea respecto de los procesos electorales que había prometido convocar dentro de los dieciocho meses —“¡Elecciones! ¿Para qué?”, fustigó durante un discurso en la capital cubana— y qué tan rápido prohibió el derecho a huelga de los trabajadores —“El sindicato no es un órgano reivindicativo”, indicó un partidario suyo. Recordemos que, por ley, se reprimió el ausentismo laboral y se promulgó otra ley, denominada orwellianamente “peligrosidad predelictiva”, según la cual un ciudadano podía ser arrestado si las autoridades consideraban que representaba una amenaza potencial. Minority Report fuera de la pantalla.
 Recordemos cómo, escandalizados por el derrotero que estaba tomando la revolución, varios miembros del Gobierno renunciaron velozmente: el Presidente, el ministro de Asuntos Sociales, el ministro de Economía, los ministros de Comunicaciones y de Obras Públicas, y que cerca de cincuenta mil personas de clase media que habían apoyado la revolución partieron al exilio.
 Recordemos que se cerraron todos los colegios religiosos y sus edificios fueron confiscados, incluido el colegio jesuita de Belén, donde Fidel había estudiado, y que aun cuando algunos sacerdotes habían seguido a los guerrilleros en su ofensiva contra Batista y el propio Castro, tras su arresto, había salvado su pellejo gracias a la intervención del arzobispo de Santiago de Cuba, el revolucionario barbado anunció: “Los curas falangistas ya pueden empezar a hacer las maletas”. Al poco tiempo, 131 sacerdotes fueron expulsados de la isla.
 Recordemos a Ernesto Padilla, famoso escritor revolucionario, que fue obligado a hacer una autocrítica antes de poder salir de Cuba, y a los homosexuales, que fueron marginados de la vida social, sancionados en público, forzados a reconocer sus “desviaciones” y eventualmente recluidos en “campos de reeducación”. Recordemos a los héroes de la victoria revolucionaria, que, por hacer sombra a Castro, fueron purgados, como el aviador Huberto Matos, condenado a veinte años de prisión. Y recordemos a Pedro Luis Boitel, estudiante de ingeniería anticastrista, que tuvo la osadía de candidatearse a la Presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria, con lo que logró que Fidel lo hiciera encarcelar en una prisión infame en la que este joven demócrata inició una huelga de hambre. El régimen lo privó de atención médica, murió a los 53 días de inanición y las autoridades negaron a la madre ver el cuerpo.
 Recordemos —antes de que Barack Obama, Karl Lagerfeld, Vin Diesel y Keith Richards aterricen en la isla y todo sea fuegos artificiales— que para finales de la década de 1960 se estimaba que cerca de diez mil opositores habían sido fusilados y treinta mil encarcelados. Que quienes no quisieron tomar las armas se lanzaron a los botes en un intento desesperado de respirar un poco de libertad. Que en las tres décadas que siguieron a la revolución, cien mil cubanos trataron de escapar de la isla por el mar, usualmente en balsas precarias, superpobladas, expuestas a tiburones en el agua y a helicópteros del ejército en el aire, desde los que les arrojaban pesados sacos de arena. Recordemos que entre los fugados —como anotó el periodista Pascal Fontaine— hubo blancos, mulatos y negros, muchos de las clases más bajas de la sociedad, lo que fue un símbolo del fracaso de la revolución comunista y un signo de desaprobación popular extraordinario.
 Así es que cantemos en Cuba con los Rolling Stones, admiremos los diseños de Chanel en el desfile en el Paseo del Prado, gocemos con los Tampa Bay Rays y aplaudamos al presidente Obama cuando dé su histórico discurso en La Habana. Pero antes, recordemos.
✒ Julián Schvindlerman | Infobae | Viernes 18 de marzo de 2016.
http://opinion.infobae.com/julian-schvindlerman/2016/03/18/recordar-los-crimenes-de-los-castro/index.html#more-229