30.9.14

Muestra fotográfica sobre Malvinas del fotógrafo Juan Travnik


MALVINAS
RETRATOS Y PAISAJES DE GUERRA

JUAN TRAVNIK

Inaguración 14 de octubre, 19 hs
hasta el viernes 7 de noviembre de 2014
Lunes a viernes de 16 a 19:30 hs
Asociación Agentes de Propaganda Médica
Av. Córdoba 2939, Buenos Aires

Reseña de la obra
(Extracto de Graciela Speranza en el prologo del libro de Juan Travnik, Malvinas, retratos y paisajes de guerra).



"Es probable que a la hora de imaginar la experiencia inenarrable de la guerra, los argentinos recordemos alguna escena de un clásico bélico de Hollywood o alguna imagen televisiva de las últimas grandes ofensivas del ejército norteamericano. La guerra es para nosotros la Gran Guerra, Vietnam, el Golfo, Bosnia, Afganistán, Irak, casi nunca la guerra de Malvinas, la única guerra argentina del siglo pasado. Salvo para quienes estuvieron ahí, frente a las tropas británicas en el campo de batalla, Malvinas es una guerra sin imágenes ni relatos. En la memoria errática de los argentinos quedan la escenografía profusa de un nacionalismo trasnochado y unos comunicados lacónicos, insuflados por los primeros compases de una marcha militar. Tras un manto de neblina no las hemos de olvidar. Con el tiempo, en todo caso, el recuerdo incómodo de una paradoja histórica: el último capítulo vergonzante de la dictadura militar y, al mismo tiempo, el prólogo de la esperada vuelta a la democracia. Por desidia o por vergüenza, por fastidio o mala conciencia, fuimos olvidando que por detrás del saldo político inmediato estaba la experiencia material y descarnada de la guerra.

 
Después de la rendición y el regreso de las tropas, tras un manto de neblina quedaron los sobrevivientes, congelados en uno de los tantos clisé con los que se clausuró el relato de la derrota: los chicos de la guerra.
No sorprende que hayamos olvidado a los soldados de Malvinas. Las imágenes fueron deliberadamente escamoteadas a un lado y al otro del Atlántico. Del lado argentino, la improvisación, la precariedad, la inhumación de las huellas de la derrota, despojaron a la guerra de la materialidad insustituible de la fotografía, en su faz doble de documento objetivo de lo real y testimonio personal, perspectivado, de quien registra la imagen.
El único fotógrafo argentino que estaba en las islas por azar y tomó las fotos del 2 de abril de 1982 que recorrieron el mundo fue muy pronto devuelto al continente. El gobierno británico, a su vez, solo permitió el acceso a dos fotógrafos y apenas tres despachos fotográficos llegaron a Londres antes de mayo. Ese vacío inicial derivó en un blanco de consecuencias mas perdurables.

Frente al blanco de la memoria histórica, la primera tarea casi literal de la serie es muy sencilla: desnaturalizar los colectivos de rigor (excombatientes, veteranos, chicos de la guerra) y restaurar la presencia física-individual y particularizada- de los ex soldados.
Travnik elige el primer plano y el retrato; si el registro documental ha sido escamoteado, borra los fondos y restituye solo los cuerpos de los soldados. A diferencia de otros relatos de Malvinas que cierran con respuestas categóricas los interrogantes que dejó el conflicto armado, la serie nos dice muy poco de sus retratados y nos provoca en cambio con preguntas para las que no ofrece respuestas. ¿Dónde vivían estos hombres cuando fueron convocados? ¿A dónde fueron destinados? ¿Qué edad tenían? ¿Cuánto tiempo pasaron en las islas? ¿Cómo sobrevivieron? ¿Qué experiencias los marcaron? Frente a la galería completa, las preguntas pueden ser mas insidiosas. ¿Por que la mayoría tiene la tez oscura?
¿Es la primera vez que alguien los fotografía? ¿Cómo ganaron las medallas?

Los paisajes fotografiados se suceden con la misma austeridad lacónica de los retratos, pero la aridez del terreno y la vacuidad de una naturaleza hostil cargan de ironía dramática el enfrentamiento armado y vuelven todavía mas trágica la inmolación de vidas humanas. Nunca antes se vio un vacío tan poblado de fantasmas.

Porque lo que cuenta, en suma, es lo que la reunión de rostros y paisajes, imposible hoy salvo en el arco de la obra, no dice y obliga a preguntarse. ¿Qué quedó de la experiencia real de Malvinas? ¿Qué aprendimos de las atrocidades de la guerra? Creo ver en las fotos algo que Travnik no da pero espera, confiado en los poderes del arte. Frente a ellos estamos nosotros interpelados por esas miradas, un nosotros en el que cabe todo aquel que no conoce la experiencia de la guerra y ni siquiera se atreve a imaginarla".


Juan Travnik recibió por este ensayo la Beca otorgada por la John Simon Guggenheim Memorial Fundation en el periodo 2006/2007
 
Nacido en Buenos Aires en 1950 comenzó sus estudios de fotografía en 1966 y desde 1970 desarrolla su obra personal. Se desempeño como fotoperiodista y fotografo publicitario. Ha desplegado a lo largo de los años una amplia labor docente. Dictó talleres y conferencias en la Argentina, Venezuela, Brasil, Uruguay, Chile, España, Perú, Mexico y EE. UU. Es miembro fundador del Consejo Argentino de Fotografía. A partir de 1998 dirige La FotoGaleria del Teatro San Martin y en 2001 crea y conduce el Espacio Fotografico del Teatro de la Ribera, ambos en Buenos Aires. A partir de 1999 es miembro de la Fundacion Luz Austral organizadora de los Encuentros Abiertos-Festival de la Luz. Participó en numerosos encuentros y festivales internacionales. Es también ensayista y curador independiente,

16.9.14

¿Quiénes son los mapuches?




 ¿Quiénes son los mapuches? ¿Qué diferencia hay entre los mapuches, los tehuelches y los ranqueles? ¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras, así como los ingleses deberían devolvernos las Malvinas?


 Intentaremos responder a estas preguntas con un vistazo rápido al pensamiento de Rodolfo Casamiquela, antropólogo y paleontólogo argentino nacido en Ingeniero Jacobacci (Río Negro, 1932) y fallecido en 2008. Es célebre por su descubrimiento del Pisanosaurus Mertii y sus estudios sobre antropología de La Pampa y la Patagonia.



 "Los pueblos originarios: el poblamiento indígena de la Patagonia es todavía tan impreciso como la propia región. Hoy no queda un solo tehuelche puro: la lengua tehuelche del norte se extinguió en 1960 y queda una decena de hablantes de la lengua sureña. Unos 250.000 parlantes de araucano en Chile y 20.000 en la Argentina, seguramente todos ellos mestizos de blanco e indio.



 "Los tehuelches como unidad somática mostraban rasgos de alta estatura y gran corpulencia -que precisamente alimentaron el mito de los "gigantes patagones"- más la morfología y robustez del cráneo, dolicocéfalo: o sea alargado, como en todos los biotipos antiguos de América. Con ellos, los antropólogos físicos clásicos distinguieron la ´raza Patagónica o Pámpida’".

 Casamiquela, frecuentemente escrachado por activistas mapuches, afirma que ellos no tienen interés en la cultura indigenista, sino que son más bien "piqueteros". Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche. Esto le preocupaba más que los escraches. "Si se definen como mapuches, son chilenos, y si son chilenos, no tienen derecho sobre la tierra argentina".

 "Empecé a estudiar esto a los 14 años. Me fui a Buenos Aires y un día, en la Biblioteca Nacional, empecé a leer mapuche, sin saber que en mi pueblo (Ingeniero Jacobacci) la mitad de los chicos hablaba esa lengua, porque entonces ellos ocultaban su origen. Ni los maestros lo sabían. Entonces, cuando volví, fue una grata sorpresa descubrir que los peones que enfardaban la lana en una casa comercial, donde trabajaba mi padre, eran de origen indígena. Con ellos pasé un verano fantástico, porque empecé a anotar las primeras cosas sobre su idioma. A los 16 años, siempre acompañado por los indígenas, ya estaba haciendo el primer museo referido a su historia.

 "He conocido a cientos de indígenas y a todos los hablantes de tehuelche de la Patagonia. Aprendí que primero vino el mundo tehuelche paleolítico, muy antiguo. Los antepasados de sus antepasados se remontan a 10 mil ó 12 mil años y evolucionaron en la Patagonia. Mucho después de la llegada de los españoles, alrededor del 1600, el caballo permite que los tehuelches copen todo el ámbito pampeano y Neuquén. Al mismo tiempo empieza la mapuchización. Existen grandes diferencias entre unos y otros.

 "Los gigantes patagones no son una fantasía, sino los tehuelches reales, que alcanzaban casi los dos metros de altura y una corpulencia de 150 kilos, de tez oscura y ojos asiáticos, que vivían de la caza y se vestían con pieles. Los araucanos o mapuches, en cambio, son una gente de raza mediana, cultivadores al modo andino, que tenían casas de madera y paja y trabajaban en forma maravillosa el tejido y la platería; ellos tenían una trayectoria cultural superior, que los tehuelches imitaron.

 "Con la llegada de la religión y la onomástica se va produciendo una transformación en la lengua. Los caciques tehuelches, en el norte de la Patagonia, empezaron a hablar mapuche. Pero las mujeres siguieron hablando tehuelche. Incluso algunas familias saltaron del tehuelche al castellano, sin pasar por el mapuche. Hubo un sincretismo religioso y lo tehuelche se mapuchizó. Pero el mapuche, como pueblo. estaba del otro lado de la Cordillera: en Chile.

 "Hoy hay descendientes vivos de grandes caciques tehuelches. Sólo son algunas familias, los otros son descendientes de mapuches. Los Catriel, los Cual, los Curiñanco. Los Ñanco, por ejemplo, son descendientes de Sacamata, uno de los caciques más serios del norte de la Patagonia, nacido entre 1870 y 1880. Uno de mis maestros fue quien salvó la lengua tehuelche, ya que era el último que la hablaba. Se llamaba José María Cual, que en tehuelche quiere decir cuello. Él murió en 1960, a los 90 años. Cuando lo conocí, yo era un muchacho y él estaba ciego. Durante muchos años nos dedicamos a la lengua tehuelche y por él quiero rendirle el mayor homenaje a este pueblo, descendiente de los habitantes más antiguos de América.

 "Un día juré rendir tributo a esta nación única, salvando lo que se pudiera. Estoy solo en esto. Los descendientes no estudian a sus antepasados, porque eso significaría leer a los blancos y hay una especie de rechazo, una negación, que es como hacerse trampa en el solitario de la vida. No se puede avanzar. Entonces soy un maestro ciruela, vale decir un científico, que dice la historia como la cuenta la antropología. No hago concesiones de tipo demagógico. Por ello, si digo que acá no había ningún mapuche en 1865 y que recién llegaron en 1890, digo lo que es la historia, no lo invento. Sólo que otros callan. Entonces soy el malo.

 "Pero los que me escrachan no son indigenistas en el sentido cultural, sino piqueteros. Son políticos.

 "Todo esto es un pretexto. Hay que pensar qué buscan. Si se definen como mapuches son chilenos, y si son chilenos no tienen derecho sobre la tierra de la Argentina. Esta es la clave. Entonces, como yo explico que son chilenos, vengo a ser el enemigo. Cualquier chileno sabe que los mapuches son de Chile. Los líderes también lo saben. La juventud, no. El 99 por ciento de los que se definen como mapuches son, en realidad, de origen tehuelche. Pero se han dado muchas confusiones por la lengua o el apellido. Así se va perdiendo la identidad.

 "Ocurre que la palabra mapuche es muy atractiva. Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto. Yo también soy gente de la tierra. En 1960, como un homenaje, el Primer Congreso del Área Araucana Argentina propuso que a los araucanos se les dijera mapuches, como en Chile.

 "¿Pueblos originarios? En 1816 no había mapuches en Argentina. Los primeros se radican en la Pampa en 1820. En 1890, al sur del Limay y el Negro, los primeros pobladores de origen chileno fueron los mapuches y los chilotes. Hay que distinguir muy sutilmente en todo este asunto.

 "La pérdida de identidad es terrible. Los nietos de mis maestros, que sabían lo que eran, hoy se creen todos mapuches. Es decir, el abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad. Esta es tierra de aluviones, porque todos los días llega gente desde otros lugares".

 Las afirmaciones de Casamiquela han sido simplificadas para su mejor comprensión. Pero así pensó hasta el fin. El toldo portátil -acotamos- es una creación del nomadismo plasmada por la fusión de mapuches y tehuelches. Otras denominaciones históricas como pampas o serranos corresponden a una localización geográfica. Por lo demás, los tehuelches no llamaban así a su propia etnia, sino gunnuna-kena o aoniken: el nombre que le daban los araucanos quedó en la historia, como aquello de "puel-ches". Gente del Este...¡Vista desde Chile!


Fuentes: El Chubut / Azkintuwe Noticias/ Los Mastuatos."Patagonie, une tempete imaginaire".


✒ Rolando Hanglin* | La Nación | Martes 16 de septiembre de 2014.
http://www.lanacion.com.ar/1727466-historia-mapuche


* Rolando Hanglin nació en 1946 en Ramos Mejía. Desciende de dos familias antiguas de lo que antes era un pueblo de la Provincia. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Cursó Estudios de Antropología Asiática de la Universidad de El Salvador. Ejerce el periodismo desde hace 45 años. Fue director y jefe de redacción de revistas como "Para Tí", "Goles" y "Satiricón", desempeñándose como columnista de "Gente", "El Gráfico" y muchas otras. Desde 1978 trabaja en radio. Tras 23 años en Radio Continental, conduce su propio espacio por Radio 10 a partir de enero de 2007. Publicó siete libros, el más conocido de los cuales fue "El Hipie Viejo". Tiene tres hijos, estuvo casado dos veces y vive en pareja con Marta Elena Ibáñez Vidal del Carril. 

http://www.lanacion.com.ar/autor/rolando-hanglin-27

https://twitter.com/hanglinrolando

17.7.14

Así fue la cruel guerrilla comunista en Tucumán

 
 En el fragor de la dramática guerra interna acaecida en la Argentina en los años 70´, un tema tan esencial como poco explorado (y en torno del cual giró la contienda), fue el intento por parte del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)- la organización guerrillera mejor preparada y más aguerrida del continente- de llevar la guerra a la selva de Tucumán con el propósito de dominar la provincia, expandir su imperio a las provincias del norte, segregar una porción del territorio argentino e intentar conseguir el aval de la comunidad internacional para que fuera reconocido Estado Independiente, y desde allí, bajar a Buenos Aires y hacer un golpe de estado de filiación castro-comunista.
 
 Miles de combatientes del ERP al mando del emblemático guerrillero Mario Roberto Santucho, se lanzaron al ataque contra la democracia en búsqueda de ese objetivo. Para tal fin, a partir de mayo de 1974 (tercera presidencia de Perón) los castristas locales montaron numerosos campamentos guerrilleros en la selva de Tucumán secundados por un formidable aparato de retaguardia tanto en zonas urbanas de esa Provincia como en las provincias aledañas. Atacaron numerosos cuarteles, guarniciones militares y dependencias policiales en todo el país, con el propósito de conseguir armamentos y reforzar la Compañía de Monte en la Cuna de la Independencia. Crearon sofisticadas fábricas de armas, imprentas clandestinas y llevaron adelante un plan sistemático de secuestros a empresarios y militares (muchos de ellos seguidos de muerte) para canjearlos por dinero o negociarlos por guerrilleros detenidos por las fuerzas legales. Exactamente la misma situación vive hoy el estado de Colombia con el terrorismo narcomarxista de las FARC.
 
 Por entonces, la experiencia cubana, el ejemplo del Che Guevara y otros episodios ideológicamente afines, fueron el faro que marcó la senda de la guerrilla “santuchista”. Pero sin dudas, fue la guerra de Vietnam la que atravesó y marcó por completo al ERP y la virtual guerra de secesión que vivió la Argentina entre 1974 y 1977. El Che Guevara había ordenado a sus feligreses “crear dos, tres, cien Vietnam” y encender la pradera revolucionaria en el conosur. Santucho y sus miles de combatientes leían permanentemente a los doctrinarios vietnamitas, estudiaban sus estrategias, se entrenaban en función de ellas; a Buenos Aires la llamaban “Saigón”. Su objetivo era cumplir el papel del Vietcong (ejército irregular que peleó contra las tropas americanas en Vietnam) y para tal fin, escogieron la zona geográfica más parecida posible a la existente en Vietnam. Ahora la selva vietnamita sería reemplazada por la de Tucumán (que era más cerrada y espesa) y los cañaverales de azúcar ocuparían el lugar de los arrozales. Sendos ámbitos eran ideales para “pegar y esconderse” tal el dogma de la “guerra de guerrillas”. Asimismo, la gran densidad de población y la pobreza imperante en Tucumán, les permitiría (según ellos creían) ganarse el apoyo masivo de la gente. El ERP no estaba sólo: peleó con tropas de refuerzo de guerrillas provenientes del MIR de Chile, del ELN de Bolivia, de Tupamaros del Uruguay y de otros países. El entrenamiento y adoctrinamiento fue proporcionado por el estado totalitario de Cuba y fue el único campo de batalla donde el ERP realizó tareas de guerra conjuntas con Montoneros.
 
 En tanto, el gobierno nacional, en medio de una situación preanárquica en un país en grave riesgo de ser segregado, tras varios fracasos lanzó en febrero de 1975 el “Operativo Independencia”, ordenándole a las Fuerzas Armadas entrar en guerra y aniquilar a través de operaciones de combate el accionar de los elementos subversivos obrantes en Tucumán.
 
 Durante los primeros tiempos, dicho Operativo fue encabezado por el General Acdel Vilas. No es casualidad que dadas las condiciones de una guerra que por imposición del bando atacante siguiera a pie juntillas la experiencia vietnamita, meses después fuera convocado a comandar el Operativo el General Antonio Domingo Bussi, quien fuera entrenado precisamente en Vietnam en 1968. Nunca se imaginaría Bussi que casi un lustro después, todo lo allí aprendido debería aplicarlo en su país, ahora no como aprendiz y espectador, sino como protagonista y conductor. Tanto sea por el lado de la guerrilla como por el de las fuerzas legales, el emblema de Vietnam sobrevolaba Tucumán (el corazón de la guerra revolucionaria) y por añadidura el resto del país.
 
 Nuestro pasado reciente se encuentra tan pésimamente contado y distorsionado, para erradicar las historietas que se difunden por los medios masivos de comunicación hemos relanzado este libro “El Vietnam Argentino, la guerrilla marxista en Tucumán”, obra prologada por el avezado politólogo Rosendo Fraga.
 
 Los documentos, los testimonios (muchos inéditos), el fanatismo ideológico, la estructura sectaria del ERP, los combates, los objetivos, el nexo con tropas guerrilleras extranjeras, la vida en los campamentos guerrilleros, el apoyo de Montoneros, el Operativo Independencia, la respuesta militar, la lucha por ganar el consenso de la población, los enfrentamientos terrestres, aéreos y todos los detalles de esta dramática guerra, constituyen el objeto de análisis de la presente obra.
 
 Debo confesar que, a diferencia de mis trabajos anteriores, nunca me sentí tan espectador de mi propio libro. Los numerosos y escalofriantes testimonios y datos hablan por sí.
Llama mucho la atención que quienes hoy levantan la atractiva y remunerable banderita de los “Derechos Humanos”, no recuerden ni reclamen en lo absoluto a quienes para llevar adelante un Vietnam Argentino, no dudaron, llegado el caso, en asesinar niños, mujeres, simples pobladores y por supuesto un sinfín de uniformados, si sus objetivos ideológicos así se los imponía.
 
 Quizás el relanzamiento de este aporte sirva para enriquecer un debate incompleto (verdadero monólogo) mal llevado por imposición de la insistente mirada tuerta que emana desde el Poder Ejecutivo Nacional.
 
✒ | La Prensa Popular | Nicolás Márquez. 17 de julio de 2014.

15.7.14

¿Qué se hizo del subsidio soviético a Cuba?

 
 Es la pregunta que renace tras el encuentro de Vladimir Putin y Raúl Castro, y sus declaraciones de un pronto estrechamiento de relaciones en todos los ámbitos, apuntando a un nuevo idilio entre La Habana y Moscú.
 
 El informe del 2014 del Índice de Progreso Social, un proyecto internacional de estudios sociales sin fines de lucro ni interés ideológico, a través del análisis de 56 factores que miden la calidad de vida de 132 naciones, afirma que los mejores países para vivir en América Latina son Costa Rica, Uruguay, Chile, Panamá y Argentina, y los peores, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, Honduras y Cuba, que sólo destaca, y cada vez menos, en algunos índices de salud y educación.
 
 Para este veredicto no se mide el desarrollo económico y científico, ni el PIB per cápita; se focaliza el progreso social mediante elementos básicos como la nutrición, los cuidados médicos, agua potable y alcantarillados, vivienda, seguridad, educación, acceso a la información y a la comunicación, cuidado del ecosistema, derechos individuales, libertades, tolerancia, inclusión, entre otros factores. El hecho de que Cuba aparezca también a la cola en los estudios sobre el desarrollo económico en la región, obliga a preguntarse cómo es posible un retraso tan abismal en el que se considera el país de América Latina que más subsidios y colaboraciones económicas ha recibido de sus aliados y de más de una decena de países de Europa y el resto del mundo.
 
 El anuncio de una nueva época de relación bilateral entre Cuba y Rusia, comenzando por un centro de conexión de transporte en Mariel, un aeropuerto y la instalación en Cuba de infraestructura para el sistema de navegación ruso GLONASS, apuntan a que La Habana quiere volver a dar a Moscú un peso importante en la economía, obligada por las vacilaciones de Washington para eliminar el bloqueo económico, por la fuerte disminución del subsidio petrolero de Venezuela, y por la inestabilidad que las protestas sociales han trasmitido a los acuerdos económicos y financieros establecidos con sus aliados latinoamericanos.
 
Bancarrota a pesar de millonarios subsidios
 Tras la desolación de la guerra, Europa pudo reconstruirse gracias a los 13 mil millones de dólares que a través del Plan Marshall se le concedió entre 1947 y 1952. Sin embargo, el gobierno cubano llevó al país a su bancarrota actual tras casi treinta años de subsidios que ascendían a más de 4 mil millones de dólares anuales, sin contar en esa cifra las facilidades de pago y comercio que las naciones socialistas otorgaban a la isla, sin contar toda la ayuda extra que recibía Cuba de otros países socialistas miembros del llamado Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y sin contar, entre otros ingresos, los altos alquileres para instalaciones militares y de inteligencia, por ejemplo, los 200 millones de dólares que pagaba Rusia cada año por la renta del Centro de Radares Lourdes en Pinar del Río.
 
 A la pregunta de dónde se invirtió tanto recurso si es evidente que no se hizo en la isla, La Habana y sus aliados y amigos internacionales responden escudándose en los gastos que provocaron a la economía isleña las regulaciones internacionales impuestas por el bloqueo norteamericano, pero Fidel Castro jamás aceptó la responsabilidad del gobierno en el despilfarro de esos descomunales subsidios y oportunidades de desarrollo, algo que sí ha hecho ya Raúl Castro, aunque sea de modo tímido.
 
Costosas batallas ideológicas
 Aunque el cubano de a pie ya lo sabe, el gobierno no ha querido reconocer que durante más de tres décadas ha gastado cientos de millones en batallas ideológicas en la isla y fuera de ella (la famosa Batalla de Ideas, por ejemplo, dilapidaba millones en organizar actos públicos, imprimir materiales propagandísticos, etc., en momentos en que el Ministerio de Salud reconocía problemas graves en la prevención de enfermedades por falta de recursos); no reconoce que ha estado financiando movimientos de izquierda, democráticos o insurgentes, en América Latina, Asia y África; ni que financió casi totalmente la presencia de ejércitos cubanos en la guerra de Siria contra Israel en las alturas del Golán; en las guerras de Etiopía, Angola y Zaire; en los movimientos guerrilleros de Nicaragua, El Salvador, Bolivia y Colombia, y, más recientemente, en Venezuela, donde se encuentran más de 15 mil efectivos. Antiguos colaboradores del gobierno han denunciado las inversiones millonarias de La Habana en proyectos sociales en países aliados, en los cuales se regala a otros lo que en Cuba hace falta, por ejemplo, el financiamiento de la construcción de cientos de miles de casas mientras en la isla hay más de 600 mil familias que necesitan una vivienda y, según estadísticas del gobierno, más del 40% de los inmuebles en estado crítico.
 
 Estos acuerdos entre Cuba y Rusia despiertan desconfianza no por último entre los analistas cubanos en el exilio, y el único atisbo de esperanza que encuentran es que, esta vez, Rusia se regirá por su ya demostrado pragmatismo comercial: Cuba vuelve a ser una punta de lanza contra Washington en el terreno político, pero especialmente es el pendón de conquista más sólido que la economía rusa planta en tierras americanas, interesada en impedir que Europa y Estados Unidos sigan quitándole terreno a su expansión económica mundial. Lejos están los tiempos románticos del subsidio gratuito a la isla, y aunque sean tiempos distintos, la pregunta que todos se hacen es si el gobierno de La Habana desaprovechará esta nueva oportunidad para sacar a Cuba de la depauperación económica y social que el propio Raúl Castro ha reconocido en sus discursos.

✒ | Deutsche Welle | Amir Valle. Martes 15 de julio de 2014.
Enlace permanente http://dw.de/p/1Cd7P  

9.7.14

Ivonne Bordelois

 
 Es poeta y ensayista. Se doctoró en lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts con Noam Chomsky y ocupó una cátedra en la Universidad de Utrecht (Holanda). Recibió la beca Guggenheim en 1983. Ha escrito varios libros, entre los cuales se destacan El alegre Apocalipsis (1995), Correspondencia Pizarnik (1998) y Un triángulo crucial: Borges, Lugones y Güiraldes (1999, Segundo Premio Municipal de Ensayo 2003) [...] La palabra amenazada (2003), Etimología de las pasiones (2005), A la escucha del cuerpo (2009) y Del silencio como porvenir (2010). Ganó el Premio Nación-Sudamericana 2005 con su ensayo El país que nos habla.

✒  Libros Del Zorzal.
http://www.delzorzal.com/autores/b/270-ivonnebordelois